Viticultura


Leía hace poco la proximidad de las fechas de vendimias en algunas zonas productoras españolas (uvas blancas principalmente de zonas calurosas) y decidir esa determinada fecha es una de las decisiones más importantes que año tras año debe tomar el mundo productivo.

Un adelanto en la fecha puede provocar una recogida de uvas con pepitas y hollejos verdes, no maduros, que luego trasladarán al vino ese posible verdor. Por el contrario, un retraso en la fecha nos dará uvas más concentradas en azúcar y con un contenido alcohólico superior.

Por eso, como todo en la vida, el equilibrio es la clave. Hablábamos hace algún tiempo de la madurez fenólica y la maduración alcohólica y es el equilibrio entre ellas lo que nos dará la uva en su punto óptimo.

Difícil decisión la de la fecha de vendimia porque juegan en ella varios factores (evolución de la planta, uvas, condiciones climáticas, etc) y por eso deseamos la mejor de las suertes a todos los viticultores que pronto empezarán con esta faena. No vale arrepentirse de decisiones pasadas (riegos, abonados, operaciones culturales variadas, etc) y si se han cometido errores, que sirvan de aprendizaje para los años venideros.

Bastantes cuartos hay en juego como para tirar por la borda el trabajo de toda una temporada. Luego, el resultado se verá en el vino terminado.

Muchos temas se pueden generar en torno a las vendimias: las fiestas que representan, los temas laborales en cuanto a contratación de vendimiadores, las diferentes formas de vendimiar con sus ventajas e inconvenientes, etc. Pero ante todo, la fiesta está ahí porque supone el fin de ciclo de la planta dando sus mejores frutos y el hombre debe sumarse a ella con la mejor de sus intenciones.

Me gustaría terminar recomendándoles un enlace a un editorial escrito por Jaume Estruch y que puede servir de interesante punto de partida para un debate:

http://www.acenologia.com/actualidad/vina_sin_altar_ed0613.htm

Un saludo
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The Show Must Go On (Queen)

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Existe un debate en el seno de la UE acerca del mantenimiento o no de los derechos de plantación en el viñedo.

Me parece interesante esta propuesta defendiendo su no abolición:

http://www.agrodigital.com/Documentos/copaderechos.pdf

Actualmente ya hay 16 países que se han adherido a la defensa del mantenimiento de estos derechos para cualquier tipo de vino en estos momentos donde la regulación de la superficie tiene un carácter vital: Francia, España, Italia, Portugal, Alemania, Chipre, Luxemburgo, Austria, Hungría, Rumanía, República Checa, Grecia, Eslovaquia, Eslovenia, Finlancia y Bulgaria.

Veremos qué sucede finalmente pero todo apunta al mantenimiento de esta regulación.

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

Tras las entradas anteriores referentes a la Riesling prácticamente quedaban finiquitadas las actividades que pude realizar en el corto viaje alemán pero no quería dejar pasar por alto algún que otro apunte en cuanto a vinos tintos probados.

Nos acercamos un poco más al norte de donde estábamos para llegar a la zona del Ahr, con suelos de origen volcánico, y así conocer algunas elaboraciones a base de Spätburgunder (Pinot Noir) que se están haciendo allí. Bonito viñedo en terrazas, cultivando la vid en formas muy verticales rememorando imágenes de algunas otras zonas parecidas.

Empeño e interés no les falta, amabilidad a raudales en enseñar lo que hacen y posiblemente un gran éxito comercial en las zonas cercanas, pero el resultado deja bastante que desear si se compara con otros vinos de esa uva. Desde mi punto de vista, la elegancia y sutileza que requieren los vinos de esta uva aquí no están muy presentes. O al menos, yo no los aprecio.

Principalmente pienso que pecan de tres problemas. Muy salvables dos de ellos, así que pueden existir esperanzas.

El primero es la latitud en que se encuentran. Quizá sea la zona más al norte en donde actualmente se cultiva esta uva en Europa y desde mi punto de vista hace que la maduración de la misma sea complicada intuyendo en las uvas (alguna probé del viñedo) una falta de concentración importante. Se podría pensar que en un futuro estas zonas, al ser climas extremos más frescos, puedan verse favorecidas ante el cambio climático que de repente ha llegado y que luego coges datos climatológicos y ves que no es tan acusado…así que mientras tanto, no veo yo tan factible ese posible éxito y benevolencia frente a, por ejemplo, Chambolle-Musigny. Esa falta de concentración que me pareció, pienso que la intentan suplir con el segundo problema que tienen. Allá vamos.

Las maderas. Los abrasan…Cafeteras y locomotoras echando humo. Entiendo que quieran oscurecer esa falta de concentración a base de cubrir al vino con una madera excesiva pero el resultado es realmente mejorable desde mi punto de vista. Igual el gusto alemán en vinos tintos va por ese camino…

Este segundo problema es muy salvable si les interesa hacer otro tipo de vinos…ya que meten en esos füders la Riesling, ¿por qué no prueban a hacerlo con esta uva también y se olvidan de barricas borgoñonas, igual más aptas para la Pinot Noir de la zona con el mismo nombre? Por probar…no s epierde nada.

Y el tercer problema son los precios que me encontré. Vinos cuyo precio en bodega superaban mis más perversas imaginaciones y que a veces, tras probar el vino, podían rayar el insulto. Pero claro, todo es cuestión de oferta y demanda.

Con estas premisas, prefiero otros Pinot Noirs…

Un saludo

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Me parece interesante el estudio realizado por la American Association of Wine Economists mediante el cual han analizado datos climáticos desde 1992 hasta 2009 para determinar finalmente que existen serias dudas acerca de que el aumento en contenido de alcohol en los vinos se deba al tan “manoseado” tema del cambio climático.

Por si les interesa echar una pausada lectura:

http://www.wine-economics.org/workingpapers/AAWE_WP82.pdf

Si lo leen con detenimiento, observan y analizan los resultados verán que las conclusiones se acercan más a determinar que acciones humanas (aquí ya hemos hablado de ello alguna vez) a base de lamentables procesos de fertilización y tratamientos en el viñedo, así como otros factores culturales y sin negar determinados efectos climatológicos, pueden ser tenidas en cuenta como las principales causas de ese aumento en los niveles de alcohol. Pero claro, reconocer nuestros errores es más difícil…y buscar otras vías de culpabilidad y encima hacer negocio con ellas es más acorde a la verdadera condición humana.

Un saludo

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                                                                                                 Ahora que estamos en invierno es época de realizar una de las operaciones más importantes desde mi punto de vista en el viñedo: la poda.

La historia de por qué se poda la viña hay que ir a buscarla a las primeras documentaciones escritas de la antigua Grecia y verán que pese a que la vid es una planta trepadora por naturaleza, ya era “podada” de una forma muy natural: los animales se iban comiendo sus hojas.

Sí, parece pura lógica, pero importancia tiene. Posteriormente Columela (ya les he hablado de su Tratado agrícola en este espacio) ya hizo también una muy buena descripción de la poda y la verdad es que poco se ha evolucionado desde entonces salvo que ahora se usan otro tipo de mecanismos con inclinaciones hacia mucha poda mecánica.

Realmente ¿en qué consiste la poda?

Pues en algo tan sencillo como realizar esa operación cultural para eliminar total o parcialmente ciertos sarmientos y a veces ciertas porciones de madera vieja con el fin de dejar en la planta un número de yemas óptimo para su posterior brotación y desarrollo del ciclo vegetativo.

Con esta operación los objetivos fundamentales que conseguimos son diferentes. En primer lugar luchamos contra la acrotonía de la planta, es decir, evitamos el alargamiento excesivo y así mantenemos una forma de la vid más compatible con las diferentes prácticas de cultivo. En segundo lugar y fundamental, por medio de la poda limitamos el número de yemas para obtener un vigor conveniente adaptado al medio. Esto es importante porque…¿existe un medio más barato para regular la producción?

En tercer lugar se limita también el número de bayas, provocando así una mayor concentración de azúcares en las que quedan, y se puede almacenar almidón en los órganos perennes que quedan (brazos, troncos, y raíces). En cuarto lugar, con la poda equilibramos a nuestro antojo la vegetación que queramos que exista sobre la cepa (¿Se acuerdan del Índice de Ravaz?), y además garantizamos la perennidad de la planta además de cumplir las dichosas normas que exigen los diferentes Consejos Reguladores de turno en cuanto a la carga a dejar en las cepas.

De forma general se puede hablar de dos tipos de poda en función de la época en que se realiza. La primera es la que se hace en invierno y se suele llamar “poda en seco” o simplemente “poda”. Es la que se realiza cuando la planta está en reposo y anualmente es una operación constante. Luego están lo que se conoce como “operaciones en verde” que son todas aquellas operaciones que se realizan durante el ciclo vegetativo de la vid y que tienen como misión eliminar alguna de sus partes (escarda, desniete, deshojados, etc.)

Iremos desgranando más aspectos de esta operación en sucesivas entradas pero sí me parecía interesante definir qué objetivos fundamentales se persiguen con ella y destacar sobre todo cómo uno puede regular la producción de la planta en base a ella.

Igual cuando lean esta entrada alguno de ustedes son afortunados con el Gordo de la Lotería de Navidad. En ese caso, mi más sincera enhorabuena. Y si no, descorchen igualmente una botella de cualquier vino. Pasen una Feliz Nochebuena y Navidad y no se empachen.

Les dejo con un pequeño “villancico” (por favor, si encuentran las orejeras que lleva Stevie Van Zandt les agradezco que me las compren :-)):

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

Seguimos con nuestro tema tras las pistas vínicas de Noviembre, centrándonos ahora en el segundo tipo de seguro: el integral.

En este casi es asegurable la producción de uva de vinificación de viñedos enclavados en los términos municipales comprendidos en la zona de denominación de origen en donde se aplique el Seguro, siendo las variedades  y la densidad de plantación en cada parcela las que figuren inscritas en el Registro del Consejo Regulador de turno (me centraré principalmente en el caso de CRDOCa.Rioja)

Con el límite del capital asegurado se cubre exclusivamente en cantidad la cosecha de uva de vinificación en los siguientes términos: Seguro Integral y Seguro Complementario

El seguro integral es simultaneamente contra la diferencia que se registre en la explotación en su conjunto entre la producción garantizada y la producción real final (esta disminución deberá producirse como consecuencia de cualquier causa o factor que obedezca a fenómenos que no puedan ser normalmente controlados por el agricultor, excepto el pedrisco); y contra los daños que en cantidad ocasione el pedrisco sobre la producción real esperada, con el límite de la declarada en cada una de las parcelas que componen la explotación.

El seguro complementario va sobre los daños producidos por el pedrisco exclusivamente en cantidad sobre la producción complementaria de cada parcela. Esta producción complementaria se fijará libremente por el agricultor como diferencia entre las esperanzas reales de producción en el momento de la formalización de la póliza y la producción declarada para cada parcela en el Seguro Integral.

Las garantías tanto en el Seguro integral como en el Complementario tendrán validez siempre y cuando el acaecimiento de los siniestros se produzca dentro del periodo de garantía de cada uno de ellos. Para ello, el periodo de garantía se iniciará con la toma de efecto, una vez que finalice el periodo de carencia, y nunca antes de la ocurrencia de los lloros. Y finalizará con la vendimia o en su defecto a partir del momento en que sobrepase su madurez comercial teniendo como fechas límites el 31 de Octubre (por ejemplo en Rioja Alta y Alavesa esto se prolonga hasta el 15 de Noviembre, por lo que es importante ver dónde estamos en cada caso)

En el seguro integral el capital asegurado es el resultado de aplicar a la producción garantizada los precios establecidos, entendiendo por producción garantizada para el pedrisco al 100% de la producción declarada para cada parcela en la Declaración de Seguro, y para los demás riesgos el 80% de la producción declarada para la explotación en la Declaración de Seguro, quedando, por tanto, como descubierto obligatorio el 20% restante.

En el caso del seguro complementario el capital asegurado se fija en el 100% del valor de la producción establecida en la Declaración de Seguro Complementario.

Para que un siniestro de pedrisco en este caso sea considerado como indemnizable los daños causados deben ser superiores al 10% de la producción real esperada correspondiente a la parcela siniestrada. Si durante el periodo de garantías se produjeran sobre una misma parcela asegurada varios siniestros de pedrisco amparados por la póliza, los daños causados por cada uno de ellos serán acumulables.

Para que un siniestro producido por los restantes riesgos sea considerado como indemnizable en este caso la producción real final obtenida en el conjunto de las parcelas que componen la explotación debe ser inferior al 80% de la producción real esperada, una vez deducidos de ésta los daños producidos por el riesgo de pedrisco.

En el caso de franquicia, queda siempre a cargo del asegurado el 10% de los daños.

Bueno, siento el tostón soltado, pero me parecía interesante hablar de ello.

Próximamente haremos honor a Txomin y a sus tortillas.

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

Me acuerdo cuando el año pasado un granizo atacó de forma despiadada y en fechas relativamente cercanas a la vendimia a algunas zonas de la DOCa.Rioja. El daño que causó es irreparable a corto plazo, siendo necesarias varias cosechas para equilibrar de nuevo a la planta y que vuelva a tener las características productivas anteriores.

Entonces, para luchar contra esa grave situación de daños económicos producidos por accidentes meteorológicos en la viña surgen los seguros agrarios como alternativa. Sí, ya sé que es costoso…pero cuando el daño llega, uno se acuerda de ellos.

Estos seguros permiten garantizar más o menos las rentas de los viticultores facilitando así su continuación en el cultivo pero no hay que olvidar que un seguro paga daños, pero no perjuicios.

Creo que es importante definir antes una serie de terminología para familiarizarnos más con los tipos de seguro que medio intentaré explicar posteriormente.

* Asegurado: persona física o jurídica

* Asegurador: persona jurídica que asume el riesgo contractualmente pactado

* Beneficiario: persona física o jurídica que, previa cesión por el asegurado, resulta titular del derecho a la indemnización.

* Capital asegurado: es la suma asegurada o cantidad fijada en cada una de las partidas de la póliza que constituye el límite máximo de indemnización a pagar por todos los conceptos por el asegurador en cada siniestro indemnizable.

* Carencia: es el número de días que deben transcurrir desde la entrada en vigor del seguro hasta el comienzo efectivo de la cobertura de los riesgos, no siendo indemnizables los siniestros que se produzcan en este periodo.

* Descubierto obligatorio: es la parte del riesgo que el asegurado viene obligado a mantener a su cargo, cuando el seguro no cubra enteramente el interés asegurable (el porcentaje de descubierto se hará constar para cada tipo de riesgo en las condiciones especiales).

* Franquicia: es la cantidad o porcentaje sobre la cuantía de los daños indemnizables que en cada siniestro quedará a cargo del asegurado.

* Póliza: el documento que contiene las condiciones reguladores del Seguro Agrícola.

* Prima: es el precio del Seguro

* Siniestro: es todo hecho cuyas consecuencias dañosas resulten cubiertas con las garantías de la póliza. Para que se considere indemnizable los daños sufridos por el cultivo deben ser superiores al mínimo previsto en las condiciones especiales de la póliza en la parcela o producción dañada.

Dentro de los tipos de seguros existentes los más comunes suelen ser dos modalidades: el seguro combinado de helada y pedrisco en la uva de vinificación y luego un seguro integral de uva de vinificación.

Si nos centramos en el primero de ellos (por empezar por algún sitio) hay que decir que cubre daños en cantidad por helada y pedrisco con un límite del capital asegurado. Su ámbito de aplicación se destina a parcelas de viñedo, en plantación regular, dedicadas a uva de vinificación y dentro del territorio nacional.

Es el pertinente agricultor el que debe suscribir este seguro de forma que introduzca en él el total de las producciones que posea, incluyendo todas las parcelas y pudiéndolo hacer con dos opciones:

A) Opciones con inicio de garantía de cobertura en estado fenológico “B”

B) Opciones con inicio de garantía de cobertura en estado fenológico “F”

Las garantías del Seguro se inician con la toma de efecto una vez finalizado el periodo de carencia y nunca antes de que se alcancen los estados fenológicos que para cada opción se establecen. En el primer caso el inicio de las garantías es desde la aparición de las yemas de algodón (casi desborre) (estado fenológico B) en al menos el 50% de las cepas de la parcela. En el segundo caso el inicio de las garantías es desde que los racimos se hacen visibles en la cima del brote y éste tiene de cuatro a seis hojas extendidas (estado F) en al menos el 50% de las cepas de la parcela.

En el primer caso el periodo de suscripción suele finalizar hacia el 15 de Abril, y en el segundo caso el 30 de Abril; y se suele establecer un periodo de carencia de seis días completos contados desde las 24 horas del día de entrada en vigor de la póliza.

Respecto al capital asegurado en este tipo de seguro, con el riesgo de helada será el 80% del valor de la producción establecido en la Declaración de Seguro, quedando por tanto como descubierto obligatorio a cargo del asegurado el 20% restante. Con el riesgo de pedrisco el capital asegurado será el 100% del valor de la producción establecido en la Declaración de Seguro.

¿Y cómo se determina el valor de la producción? Suele ser el resultado de aplicar a la producción declarada de cada parcela el precio unitario asignado por el asegurado.

Para que un siniestro sea considerado indemnizable en este tipo de seguro los daños causados por los riesgos cubiertos deben ser superiores al 10% de la producción real esperada. Si queda siempre a cargo del asegurado el 10% de los daños = franquicia.

Seguiremos…tras las pistas vínicas de este mes de Noviembre.

Un saludo

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