Leía hace poco la proximidad de las fechas de vendimias en algunas zonas productoras españolas (uvas blancas principalmente de zonas calurosas) y decidir esa determinada fecha es una de las decisiones más importantes que año tras año debe tomar el mundo productivo.

Un adelanto en la fecha puede provocar una recogida de uvas con pepitas y hollejos verdes, no maduros, que luego trasladarán al vino ese posible verdor. Por el contrario, un retraso en la fecha nos dará uvas más concentradas en azúcar y con un contenido alcohólico superior.

Por eso, como todo en la vida, el equilibrio es la clave. Hablábamos hace algún tiempo de la madurez fenólica y la maduración alcohólica y es el equilibrio entre ellas lo que nos dará la uva en su punto óptimo.

Difícil decisión la de la fecha de vendimia porque juegan en ella varios factores (evolución de la planta, uvas, condiciones climáticas, etc) y por eso deseamos la mejor de las suertes a todos los viticultores que pronto empezarán con esta faena. No vale arrepentirse de decisiones pasadas (riegos, abonados, operaciones culturales variadas, etc) y si se han cometido errores, que sirvan de aprendizaje para los años venideros.

Bastantes cuartos hay en juego como para tirar por la borda el trabajo de toda una temporada. Luego, el resultado se verá en el vino terminado.

Muchos temas se pueden generar en torno a las vendimias: las fiestas que representan, los temas laborales en cuanto a contratación de vendimiadores, las diferentes formas de vendimiar con sus ventajas e inconvenientes, etc. Pero ante todo, la fiesta está ahí porque supone el fin de ciclo de la planta dando sus mejores frutos y el hombre debe sumarse a ella con la mejor de sus intenciones.

Me gustaría terminar recomendándoles un enlace a un editorial escrito por Jaume Estruch y que puede servir de interesante punto de partida para un debate:

http://www.acenologia.com/actualidad/vina_sin_altar_ed0613.htm

Un saludo
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The Show Must Go On (Queen)

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