El otro día, a raíz de una cata que en su momento les contaré en el otro blog, me gustó una cosa que demostró el bodeguero presente: seguridad en su producto.

Esa seguridad de la que hablo viene unida a un profundo conocimiento de sus vinos porque lleva unos cuantos años detrás de la bodega y eso, sin duda, transmite serenidad a la hora de saber sobre qué se está hablando.
Esta cata se celebraba por la noche. Pero al mediodía, el propietario del restaurante en donde se iba a celebrar el evento nos llamó para ver con qué antelación descorchaba los vinos.

Tras trasladar la pregunta al “padre” de las criaturas fue diciendo: este vino dos horas antes, este otro una hora antes, el siguiente una hora y media antes, y así iba dando patrones de descorche en cada referencia.

Sin duda, sabía lo que manejaba. Por la noche, demostró esa calma ante los vinos que tenía delante. Todo tranquilo, pausado, sabiendo lo que cada vino ofrecía.

También me sorprendió cómo en cata a ciegas clavó alguna Pinot Noir degustada en la comida previa dando explicaciones de por qué había dicho esa añada. ¡Chapeau! Esos matices del color nunca los tenía yo tanto en cuenta jajaja, así que voy a ver si aprendo algo más bebiendo unas cuantas botellas ;-).

He conocido a algunos bodegueros, viticultores, elaboradores, etc. que se han puesto realmente nerviosos a la hora de explicar o defender sus vinos e incluso en algún caso dar explicaciones diferentes acerca de los mismos.

¿Qué ocurre a veces ante esa falta de seguridad?

Un saludo
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The Show Must Go On (Queen)

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