noviembre 2012


IMG_1309 - copiaAcabamos este interesante mes de Noviembre con el hígado realmente saciado porque se han descorchado muchas y buenas botellas. Cosa curiosa el Franco Españolas Cepa Chablis que no sabemos de cuándo era. El vino conserva una deliciosa espina dorsal acídica que lo sostiene frente a aromas más maduros de orejones y setas. Rarito de ver, delicioso de tomar.

El Bollinger RD 1996 es para guardar y guardar aún unas cuantas décadas. Puñal en la boca, enorme estructura la de este Champagne y profundidad. Muy bueno.

El Vin Jaune 78 de Tissot está muy bueno, hecho, disfrutable. Nada que ver con el Vin Jaune 1999 de Overnoy, al que le quedan unas cuantas primaveras para que todo lo que tiene se integre. Curiosamente, con comida japonesa liquidamos un Overnoy Arbois Pupillin 1996 realmente soberbio, en un gran momento ahora mismo.

De nuevo apareció el Niepoort Garrafeira 1952. Elegancia, potencia, longitud…todo. VINO

Muy austero y rico el Château Lagrange 2000 de Saint-Julien. Entre sus aromas de caza, fruta negra y tierra húmeda el vino mostraba un paso por boca muy aterciopelado. La nariz necesita aire, así que si tienen alguna botella no se la beban con prisa una vez abierta.

El Barolo Pira Margheira 2004 era demasiado evidente y con la boca algo desestructurada, pulvurulenta, con un tanino aún por domar y no demasiado largo. Con lo que hay por ahí arriba, no acabó de convencerme demasiado.

Me gusta cómo ha evolucionado el Artadi Viñas de Gain 2000 riojano. A sus matices terciarios hay que unir una sutil frutilla roja que el vino conserva en nariz, con una boca ya elegante, pulida y con nervio. Muy rico.

En Diciembre, más!

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

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Ayer se entregaron los Premios Nacionales de Gastronomía y un amigo estaba nominado a la categoría de mejor labor periodística.

Lo ganó y nos alegra que así sea.

Pero no es eso lo que quería resaltar.

Conozco a Luis Gutiérrez hace algún tiempo y, sobre todo, hace algunas botellas y es encomiable la pasión que tiene por todo esto que llamamos “mundo del vino”. Sin dedicarse a ello profesionalmente rezuma amplitud de conocimientos y unas ganas eternas por seguir aprendiendo. No se cansa.

Portugal, Borgoña, Champagne, Rioja, Grecia, Jura…muchas regiones que conoce, que le fascinan y que está dispuesto a compartir de forma generosa unas botellas con sus amigos para ver si aprendemos algo (o no) o simplemente por mero y puro disfrute. Siempre está alerta a las nuevos proyectos, novedades, etc. y aún recuerdo cómo charlamos acerca de lo que en sus momentos eran los inicios de Aldonia antes de que me desvinculara de ese proyecto, o cómo no recordar esas sesiones en torno a varias botellas y unas cuantas pizzas familiares, o los momentos en torno a la Taberna Laredo que hemos compartido y seguimos haciéndolo siempre que podemos.

Pero lo más importante es que es buena gente, que disfruta con esto y se merece este premio y todos los que le vengan.

Gracias Luis, ¡qué podamos seguir compartiendo buenos momentos!

Aprovecho también para felicitar al resto de ganadores en las diferentes categorías, así como extender mis felicitaciones a todos los nominados.

No sé si leerá esto pero como sé que tolera a este grupo y encima estamos en un “Celebration Day”, pues para él, con cariño:

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

 

 

Esta vez no hablamos de vinos, ni de música, ni de gastronomía. Atacamos otro placer sensorial de la mano de David Peace y su serie de cuatro novelas: Red Riding Quarter.

Si les gusta la novela negra de verdad, aquí tienen a uno de sus máximos exponentes actuales. Cuatro libros con cuatro títulos numéricos: “1974, 1977, 1980 y 1983” que ofrecen un recorrido dinámico, intenso y que te atrapa desde la primera línea.

David Peace basa sus cuatro relatos en las vivencias ocurridas con el caso del Destripador de Yorkshire…pero claro, ¡no se lo voy a contar! Este exitoso cuarteto de novelas ya ha sido adaptado a la TV en una miniserie de tres episodios para la cadena británica Chanel 4 y pronto pasara al cine de la mano de Ridley Scott, que ha comprado los derechos.

Les recomiendo que lo lean, que disfruten de este género…y que lo hagan con una copa de buen vino al lado.

Seguiremos…

Entrada corta pero intensa, y les recomiendo también que estén atentos y participen en las futuras entras de Borgoña ocurridas en el otro blog. Muchos vinos probados in situ estos días, mucho que debatir, que beber, etc.

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

Hubo una época en la que no existía Licenciatura de Enología como tal y los responsables de enología en las bodegas eran químicos, biólogos, ingenieros agrónomos, etc. Hoy en día, aún dándose la situación anterior, también existen los enólogos propiamente dichos.

Supongo que cuando uno escoge una opción estudiantil es, o debería ser, porque realmente le gusta y cree que puede tener ilusión por desarrollar una carrera profesional en torno a ella. Esa es una deliciosa teoría pero a veces la práctica se aleja bastante de lo que debería ser esta realidad. Ahora los tiempos están duros y no cabe duda que exigir peras al olmo es harto complicado.

Por otro lado, sería interesante que las bodegas que contratasen a enólogos externos fueran un poco exigentes hacia las personas que quieren que trabajen para ellos. Busquen a gente con interés, con pasión, con conocimiento, con perspectivas amplias del sector, etc. Todo eso, al final, pienso que repercutirá en el resultado a largo plazo de los vinos ofertados. Sé que es difícil pensar en esos términos de futuro pero este sector no aguanta bien las prisas si se quiere hacer algo realmente serio en él.

Esta pequeña introducción viene a cuento porque pienso que hay verdaderos enólogos alejados del gusto por el vino. Buenos trabajadores sin duda, pero sin un serio compromiso pasional detrás. Comprendo que cada uno trabaja en lo que puede y no siempre se consigue el objetivo de desarrollarse profesionalmente en lo que se quiere pero por favor, ¿Sería mucho pedir un poco más de pasión en su trabajo?

Hace poco, un enólogo riberista me explicaba sus vinos como aquél que vende tomates, sujetadores o tornillos en una ferretería. Una dejadez, hastío e indiferencia que me hizo realizar una pregunta realmente irónica: ¿a usted le gusta el vino? Claro, me dijo que sí.

Sin duda, lo demostraba.

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

Empezamos este mes de octubre con un delicioso Grippat Hermitage Blanc 1995 que se batió en un duelo de titanes frente a un Pierre Overnoy Arbois Pupillin 1999. Uno, que es fácil, no supo decidir quién ganó así que disfruté los dos de forma escandalosamente buena en sus diferentes estilos.

Una curiosidad imborrable: JMª da Fonseca Bastardinho de Azeitao 30 años. Jamás había tenido la oportunidad de probar esta joya y doy las gracias a los amigos presentes por haberla disfrutado conjuntamente. Concentración, elegancia, finura, longitud. Todo!

Siguiendo con los Juras, me encantó el Ganevat Cuvee Prestige 2004. Desde mi humilde opinión creo que junto con Macle es el productor más fiable del Jura de los que he probado. Este 2004 lo encontré afilado, joven aún, profundo, complejo…

Bastante rico el Ultreia 2010 del Bierzo ofreciendo una frescura que no siempre aparece en las Mencías de esta zona. Y me agradó encontrarme de nuevo con el  Manuel Manzaneque Chardonnay 2004 y ver que se conserva en un estado muy decente de forma.

A pesar de que el vino era un compendio de aromas, su opulencia y gordura no acabó de convencerme esta vez. Pienso que este  Clos Jebsal VT 2004 de Zind-Humbrecht está pensado para un público al que le gusta demasiado la grasa, la nariz amielada en exceso, la boca algo gorda…

Por ahora, lo dejo aquí…pero con algo de música en honor al señor Iommi.

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)