octubre 2012


No tenía mucho tiempo para acudir al Palacio Neptuno, lugar donde se celebraba esta vez la cita anual de los mejores vinos españoles según la guía nombrada en el titulo del post, pero saqué unas dos horas para acudir y poder probar algunos vinos que me interesaban.

No probé una gran cantidad porque entre saludos, encuentros y demás, uno echa buena parte de la mañana pero me agradó encontrarme con los Pazos de Señorans bien agradables, especialmente su Selección de Añada 2005. Nada que ver un maderizado Pedrouzos 2010 que aburrió bastante a los presentes que también me acompañaban.

Muy bien tanto El Terroir 2009 como la elegancia de La Dama 2009 de Domaines Lupier en Navarra. Garnachas contundentes, con buena frescura y muchos puntos de interés. Para mí, los mejores tintos que pude probar. Es un placer que Elisa y Enrique vayan por estos caminos en donde la predominancia del viñedo queda bien precisa (fui muy pesado con ellos en ese tema en unas cuantas horas que hemos echado juntos probando Borgoñas en sesiones pamplonicas).

El Palacio Quemado Los Acilates 2010 de la bodega Alvear en Extremadura hace buen honor a su nombre, y su Amontillado Solera Fundacional me pareció realmente soberbio y profundo. Lo de Extremadura es otro cantar.

Probando el Único 2003 de Vega Sicilia uno adivina por dónde van los tiros ahora…lástima. Lo de Rioja con nombre parecido a una macro agencia publicitaria es de hacérselo mirar. El Valbuena 2008 tampoco afinaba mucho el tiro, y algo más fino el Reserva Especial (94/99/00) pero sin llegar a nada más.

Bastante bien los cavas de Recaredo que presentaban. Me gustó bastante el Subtil 2007 con amplia presencia de la Xarel.lo…en la Guía le otorgan menos puntos que a otros. Debe ser mi despiste.

Bodegas Obanca en Cangas de Narcea presentaba La Descarga 2009 que me pareció algo más interesante que su Castro de Limés 2009 hecho con 100% de la uva Carrasquín. Dice que le aplican tanta madera nueva porque es una uva muy ácida y que no gusta y que quieren enmascarar un poco el tema. Groucho Marx en estado puro hubiera sido necesario en este momento.

Muy bien los prioratinos de Terroir al Limit, especialmente su vino más sencillo y fresco Torroja 2009. Luego íbamos subiendo en concentración con Arbossar 2009, Les Manyes 2009 y Les Tosses 2009. Buenas elaboraciones de garnachas y cariñenas que invitan a tener ilusión por ellas dentro del perfil de vinos de la zona.

No me entusiasmaron los Bernaveleva que tanto predicamento tienen, ni su Albillo ni sus potentorras Garnachas. Pero sí me lo pasé bien en Contino con sus Viñas del Olivo 2008 y 2009 que muestran juventud pero no reñida con elegancia y sutileza (más maduro el 2009 pero no aburrido). El Gran Reserva 2005 tampoco me disgustó y el Graciano 2007 me pareció demasiado duro para beberlo ahora.

No me dio tiempo a más. Siempre nos quedará tiempo para probar más cosas…

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

Hace relativamente poco me encontré con un grupo de gente joven recién aficionados al vino que vinieron a una de las catas de iniciación que solemos hacer y la verdad es que nos lo pasamos muy bien dentro de un ambiente totalmente distendido.

Me comentaban un aspecto que creo que sería interesante que lo supieran las bodegas (antes de llenarnos la boca hablando del enoturismo) para cuando reciban a gente que son potenciales clientes en un futuro y que trataré de explicar en los párrafos siguientes.

Habían estado de visita en alguna bodega con renombre en La Rioja y me decían que se habían sentido realmente incómodos en el sentido de que la persona que les estaba explicando todo parecía más enfocada a defender el “alter ego” de la bodega que en hacer una visita amena, sencilla, agradable y dirigida a un público que solamente pretende pasar un gran rato allí sin considerarse grandes expertos en el tema.

Faltaba cercanía, sencillez, humildad y atención. Está muy bien que una bodega sea lo más de lo más (que bueno, también podría cuestionarse) pero ese “auto escucharse a uno mismo diciendo lo bueno que somos” es algo que creo que debería evitarse.

Si realmente queremos que esta gente joven se acerque sin temor a un consumo moderado de vino debemos empezar por ofrecerles, desde los cimientos de la pirámide que suponen las bodegas elaboradoras, la mayor de las facilidades para ello.

Que si obras de arte, que si exportaban a millones sitios, que si su vino era puntuado por Fulanito y Menganito con tropecientos cincuenta y cinco mil puntos…pero ¿a ese público le interesaba eso realmente? Creo que no. Buscaban explicaciones básicas y sencillas sobre lo que es el vino, poder degustar algo tranquilamente y echar un buen rato que luego seguramente se traducirá en compra de botellas futuras por el buen recuerdo obtenido anteriormente.

Espero que algunos tomen nota.

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

¿Se acuerdan de aquel personaje creado por George W. Trendle y que aquí lo conocimos como El Llanero Solitario?

Es un nombre que me gusta. Tiene aspecto levemente místico, como de uno contra el mundo, de soledad frente a una inmensidad que espera ahí fuera. Panorama desolador.

Supongo que much@s os estaréis pensando que a qué viene todo esto. Igual ni yo mismo lo sé pero veo similitudes con el tema principal que ocupa este blog.

He dado palos a la situación actual en que se encuentra, no la sumillería en sí refiriéndome a determinadas personas, si no al interés que ésta demuestra por abrir su mente hacia cotas más amplias y salir de lo monótono. Es alucinante la falta de interés que podemos encontrar a determinadas alturas en un mundo donde lo que precisamente existe es un gran acceso a información.

Pero es posible que no esté todo perdido. Se puede crear esa figura de Trendle. La conozco.

Creo que hay varios requisitos para poder ser verdaderamente un “llanero solitario” con criterio. En primer lugar, es diferente trabajar en un restaurante donde te dan un presupuesto para gestionar una bodega a ser el propio dueño del mismo. Lo reconozco. pero eso no quita para abandonar esa dejadez instaurada en determinados ámbitos mentales que deambulan perdidos como zombies en “La Noche de los Muertos Vivientes”

En segundo lugar, pero no por ello menos importante (de hecho creo que es lo fundamental), te tiene que gustar el vino. Sí, esto que parece que se da por hecho es algo que me genera serias dudas si lo refiero a un gran porcentaje de “profesionales” del sector. Lamentablemente, me he encontrado con sumilleres aquí y fuera de estas fronteras para los que vender vino les supone la misma pasión que a mi vender tenedores de plástico.

Claro, eso supone que debe gustarte el vino más allá de etiquetas y modas. Hay que tener un criterio propio basado en una sensibilidad especial para ello. Las tentaciones existen y es fácil caer en ellas pero aunque exista entrenamiento y deba darse un continuo aprendizaje y reciclaje, hay que nacer con un carácter especial.

Formación, interés, pasión, sensibilidad, gestión, reciclaje, curiosidad, humildad,…palabras que cumple un “llanero solitario”

¿Existe esta figura? Como decía antes, conozco a uno. Él lo sabe porque se lo he dicho y merece mi reconocimiento como ese oasis dentro del desértico panorama actual en estos temas.

Hace poco, en su casa, el recorrido fue alucinante y hay para no cansarse. Recuerdo otra vez que disfruté con un Mont-Redon blanco, o con unos amigos canarios de una gran velada, o cómo no recordar aquel Blecua con años tomado con compañeros estudiantiles, o aquellos momentos con familia argentina que no conocía y que se lo pasaron en grande siendo este lugar en donde nos encontramos por primera vez.

Un ex ministro se tomaba un Rioja de esos de viticultores de verdad que sólo llegan a quien realmente los descubre. Pero no hay moda detrás. No aparece en guías de vino, ni en revistas, ni entra en el putiferio circense de 10 cajas + 1. La farándula queda de lado.

Esa es su labor. Sorprender al cliente. Igual que José Tomas en el ámbito taurino, Hitchcock o Billy Wilder en el cine, nos devolvió la verdad y la dignidad. Nuestro “llanero solitario” dignifica la profesión de sumillería, destapa las vergüenzas de tanto vende humo, de tanto ventajista que se declara defensor de no sé qué causas pero cuya oferta aburre hasta al más paciente de los clientes. No se trata de un profesional de pose. Es de poso, de vocación y de pasión. Una pasión de los que los principales beneficiados son (somos) los clientes que acuden a su casa.

Un lugar increíble, muy esencial en su alma dentro de lo que uno puede escoger para gastarse sus cuartos y beber en condiciones sin que haya que pedir un préstamo.

Es el llanero solitario. Y como tal, le apoyaremos.

Podría decir muchas cosas más pero lo resumo en esto:

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

 

Empezamos estas pistas con cuatro vinos diferenciados de Riesling. De menos a más azúcar salió francamente rico y directo el Zilliken Saarburg Rausch GG 2009. Alicaído (extrañamente) y falto de esa profundidad tan deseada el Muller Scharzhofberger Spätlese 1985, muy rico pero en un escalón inferior frente  a la última opción el Wwe. Dr. H. Thanisch-Erben Thanisch Bernkasteler Badstube Auslese 2007 y joya en plan ametralladora el Joh. Jos. Prüm Wehlener Sonnenuhr Auslese 1995. Cuatro historias que contar en cada uno, cuatro momentos, cuatro situaciones, cuatro estilos, cuatro sensaciones.

No suelo beber muchos vinos del Priorato pero no era la primera vez que probaba el Finca Dofí 2002 y volvió a gustarme mucho dentro de su estilo de potencia contenida.

Hicimos una cata en La Fisna de varios vinos que importamos de François Chidaine. Hubo opciones tanto en Vouvray como en Montlouis-sur-Loire para poder ir viendo cómo se comporta la Chenin Blanc en las dos riberas del Loira tanto de forma seca, semi seca, dulce y espumosa. Muy instructivo. Dento de los secos probamos dos parcelas en Vouvray: Les Argilles 2009, 2010 y 2011; y el famoso Clos Baudoin en sus añadas 2009 y 2010. Si tuviera que quedarme con alguno, dentro del buen perfil general, me quedaría con Argilles 2010 y 2011 y Baudoin 2010. Los 2009 están accesibles pero los encuentro algo más maduros y menos eléctricos (en las comparativas, siempre pasa que grandes vinos que se tomarían solos sin problema pueden verse superados por otros). La añada 2010 promete emociones fuertes a largo plazo y el 2011 era como probar algo hecho con piedras. Muy ricos.

Dentro de los Demi-Sec, el Montlouis-sur-Loire Clos Habert 2009 es un vino bien equilibrado, accesible, bastante más complejo que los secos de esa añada y pura dinamita. Lo mismo sucede con el dulce Moelleux 2009. Parece ser que en esa añada, los vinos con más contenido en azúcar a mi me han gustado más.

Fenomenal algún encuentro “Jurásico” con sutileza en el Jean Berthet-Bondet Château-Chalon 1988 y realmente joven el André et Mireille Tissot Arbois Vin Jaune 1983.

Muy divertido, fácil, perfecto como aperitivo un vino con carbónico que hace Ganevat: J´en Veux!!. No pidan complejidad porque no la hay. Es como un zumito de frambuesas puesto en una botella y con algo de gas fermentativo. Para abrir la boca y no parar.

Con los Burdeos hemos tenido historias variadas. Solamente me gustaría destacar un magnífico Château Magdeleine de un año menor como 1993. Eran épocas en las que se podía pagar Burdeos…

Seguiremos si nos dejan.

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)