agosto 2012


Antes de las Pistas mensuales quería hacer una breve reseña de una noticia que no tiene nada que ver con el vino pero sí con otro de los placeres que gustan al que escribe y que también suele ser objeto de diferentes entradas en este blog.

Y es que, amigos, los Stones se han juntado en París para ensayar antes de una posible e inminente gira para conmemorar sus 50 años como banda de rock. No se sabe aún nada pero el hecho de que se junten es siempre interesante.

Algunas fotos del momento:

http://www.isopix.be/persfotos_photos-de-presse/EXCLUSIVE-ROLLING-STONES-EXIT-RECORDING-STUDIO-IN-PARIS-941085-st.aspx

Gran noticia para el que escribe estas líneas porque siento, como decía la canción de Loquillo, gran simpatía por los Stones.

Esperemos que los rumores sean ciertos y que estos “jóvenes” salgan de nuevo a la carretera. Estaremos atentos por si pasan cerca y podemos asistir a algún concierto…porque a lo mejor, esta vez, sí sería la última vez.

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

 

Vaya por delante que no soy economista ni experto en primas de riesgo, índices, intervenciones, eurobonos y demás pero no hay que ser un lumbreras para darse cuenta que ante la inminente subida impositiva que se nos avecina, nos espera un otoño calentito.

Ese calor no se desprende únicamente por motivos impositivos ya que la gran crisis de consumo que venía existiendo también en años anteriores va a influir en estas “temperaturas” tórridas otoñales. Claro, si encima sube un impuesto que va directamente sobre el consumo pues lógicamente se verá aún más afectado este último.

Debe existir un ajuste. Lento, doloroso, largo y que uno de sus principales fines sea el de devolver al vino al lugar del que nunca debió salir: la mesa de los hogares como un alimento más que acompaña a las viandas.

Como un iluminado más que opina, me permito hacerlo tal y como lo veo.

Por un lado creo que tenemos un problema en la producción. Ya sabemos que la viña no entiende de crisis y todos los años produce sus uvas. Eso hay que elaborarlo y venderlo. Pero ¿qué vendemos? No hay modelo claro como ya hemos hablado alguna que otra vez.

Mucha exportación a bajo precio (ya comentamos en su día lo arriesgado de competir vía precio en los mercados) porque la demanda interna no se reactiva. Desde el lado productivo habría que plantearse el motivo de ello. ¿Se ofrecen vinos acordes a lo que el público demanda? ¿Qué me ofrecen a mi determinados vinos como consumidor? ¿Realmente hay una seña de identidad tras ellos?

Preguntas que el sector productivo, al igual que muchas otras, debería plantearse e intentar resolver.

Por otro lado hay una crisis acuciante en la hostelería.

Márgenes antiguamente disparados que han creado un inmovilizado ciertamente doloroso porque el vino no rotaba. Cantidad de sitios que no sabemos realmente qué ofrecen pero sí qué cobran. Inversiones monumentales detrás de algo que sólo con el nombre piensan que lo tienen todo hecho. Pero hay modas, muy pasajeras…

A eso, habría que añadirle cierta dejadez y falta de preocupación por buena parte de la sumillería a la hora de reinventarse, de aprender, de arriesgar. Muchos podrán decir que es difícil arriesgar en tiempos de crisis pero ese riesgo no tiene que venir directamente ligado a un tema económico. Eso sí, igual ante determinados vinos, se exige cierto estudio previo para poder luego ofrecerlo al cliente y no sé yo si estamos mucho por la labor.

La hostelería debe reinventarse y ser más coherente con lo que ofrece. No pueden surgir genios todos los días. Y vienen tiempos duros en donde sólo los que ofrezcan algo de verdad creo que podrán subsistir.

Veremos este otoño cómo se producen muchos cambios en la hostelería, cómo los encajes de bolillos para poder seguir ofreciendo un menú de 9 € se llevan a la máxima expresión, cómo muchos restaurantes se reinventan con determinadas fórmulas. La situación obliga.

Y por último…el consumidor final. Un IVA subido que verá cómo afecta directamente a su cartera ante la compra de una botella de vino o ante la celebración de cualquier velada en un restaurante. No por ello hay que asustarse, pero sí saber elegir dónde disparar la bala. Como decía antes, quien domine lo que ofrece y sea coherente con ello, a mi me tendrá como consumidor. Y los hay.

No todo está perdido y desde aquí quiero lanzar un mensaje optimista. Consuman vino como hábito saludable. De aquí o de allí; de 1, 10, 100; blanco, tinto, rosado, espumoso…

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

 

Había escuchado diferentes opiniones sobre esta añada en Alemania (para la uva Riesling) y como lo mejor es conocer las cosas por uno mismo, en los últimos meses he podido ir probando algunos vinos bastante diferentes como para poder ir sacando conclusiones meramente subjetivas en estas primeras fases en que se encuentran los Rieslings secos de este año.

Digo primeras fases porque creo que a veces las prisas nos hace obviar determinados aspectos que con el tiempo pueden ir surgiendo. Nos empecinamos en beber los vinos demasiado jóvenes y sé que a veces no es fácil poder guardarlos pero para sacar una perspectiva mejor de las cosas creo que sería necesario intentar conseguirlo y ser capaces de guardar algo.

Recapitulando algo de información climatológica sobre la añada, parece que en algunas zonas tuvieron lluvias al final de la campaña (en el Saar sobre todo) pero en cambio el tiempo fue mucho más estable en otras regiones productoras, consiguiendo uvas bastante botritizadas. Junio y Julio fue bastante caluroso y Agosto fue más frío, por lo que se detuvo un poco la maduración de las uvas y como decía antes, Septiembre fue lluvioso en algunas partes por lo que podemos decir que hay bastante heterogeneidad en los vinos. Bueno, eso no disgusta a priori…pero obliga a ir con cuidado sobre qué comprar.

Empezando por algunos vinos secos del Rheinhessen creo que pueden encontrarse grandes oportunidades en esta añada. Me pareció espectacular el Westhofer Kirchspiel GG de Keller, con un gran equilibrio entre todos sus componentes y con una sensación caliza que pocas veces me había encontrado en un Riesling seco. Ya son varias veces que aparece Keller por este blog y la verdad es que el placer que producen sus vinos es realmente alucinante. Algún día hablaremos de sus tintos…que también merecen la pena dentro de lo que conozco por la Alemania tinta.

Rico también aunque algo más simple el Wittmann Westhofer Morstein GG en esta versión seca del Rheinhessen. Es algo menos profundo que el Keller y un poco más simple en sus componentes pero tiene buena pegada. No parece mal momento el 2006 para los secos de esta zona.

En el Nahe me gustó el Dönnhoff Dellchen GG pero desde un lado más opulento que lo esperado. El vino muestra gran profundidad aunque a veces resulta un poco pesado en la nariz sobre todo. Suele pasarme lo mismo con algunos vinos de Chenin Blanc, que los encuentro más pesados en nariz y luego en boca son tremendamente equilibrados, vibrantes y deliciosos. Como este ejemplo.

Mucho más madura salió la botella del Hermannshöhle GG del mismo año y productor. Era un conjunto meloso de higos, almíbar, manzana madura…Supongo que el vino debería tener más chispa, nervio e interés.

Maravilloso el Dr.Crusius Traiser Rotenfels Trocken 2006 con su pureza, frescura, te cuadra la boca en cada paso por ella. Gran Nahe. Nada que ver con el moseliano aburrido  Bastgen Kestener Paulinhofsberg GG que parecía más un conjunto de confitería que un vino seco de extremada juventud.

Muy lineal el Horst Sauer Escherndorfer Lump GG de Franken. Mira que creo que hay grandes Rieslings y que ofrecen vinos de los mejores blancos del mundo pero cuando encuentras uno que es como una superficie plana se convierten en vinos tremendamente aburridos.

Demasiada heterogeneidad como comentaba antes. Vinos extremadamente soberbios, puros y cristalinos y vinos mucho más diluidos, sin chispa ni profundidad.

¿Concluisones?: Debo beber más para intentar comprender algo. O no, simplemente por placer…

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)