Intenso mes tanto en el lado borgoñón como en el resto del mundo vínico y me gusta comenzar con un país al que no suelo hacerle todo el caso que debiera: Austria. Fama han tenido últimamente sus vinos de convertirse en algo más gordos y alcohólicos de lo que eran hace unos cuantos años pero el Emerich Knoll Durnsteiner Riesling Smaragd 2005 no parece que haya seguido esos caminos (a pesar de que los Smaragd son los que más han acusado lo que comentaba anteriormente). Fresco como una lechuga, cítrico, directo, largo y afilado. Tremendamente joven y delicioso.

Un tanto bio y fácil el Domaine des Côtes de la Moliere Mouilin-a-Vent 2011. Frutita roja, frescura pero sin mucho más horizonte que ése. Se bebe bien, pero ofrece relativamente poco. Hay vinos que se beben igual de bien ofreciendo muchos más matices.

Ya en fase algo decadente el tinto del Jura Camille Loye Arbois 1987. Un tanto plano en nariz y muy pulido en la boca pero disfrutable. Mi experiencia con tintos del Jura es muy escasa y no sé si al coger años los vinos se mantienen en un estado un tanto facilón. Si alguien tiene más experiencia serán bienvenidos los comentarios.

Cuando una bodega dice que sus vinos quieren parecerse a los de la Borgoña sin estar en esa región creo que ya parte bastante mal desde la salida. Cada zona debe tener su propia identidad y el hecho de que hagan vinos más ligeros que otros no creo que sea motivo atrayente para decir que son los vinos mediterráneos más borgoñones. Yo no lo veo como una virtud. Pero bueno, cada uno sabrá. Que el Tenuta delle Terre Negre Etna Bianco 2011 y el Etna Rosso Calderara Sottanna 2010 están ricos es algo que no voy a negar. Pero que el argumento siciliano sea que son la Borgoña del sur me parece absurdo. Borgoña es Borgoñay Sicilia debería ser Sicilia…Me interesaría saber la volátil del tinto. Algo elevada pero no sé si es que es así.

Me sorprendió la accesibilidad del Guido Porro Barolo Vigna Lazzairasco 2008 frente  a la dureza y raza del Marcarini Barolo Brunate 2006. En un término medio el G. Rinaldi Barolo Brunate 2008 ofreciendo una gran paleta aromática que oscila entre aromas cárnicos, fruta negra, aromas algo etéreos como de hongos y humedad…y un paso por boca largo, amplio, complejo, profundo. Muy, muy bueno.

Muy crudo el G. Mascarello Barolo Santo Stefano di Perno 2006. No supe sacarle todo el partido que me hubiera gustado porque me metí en el Rinaldi y no supe salir de su embaucadora nariz y boca. Prometo volver a este vino lo antes posible con alguna botella más que hay por aquí…Pero me da la sensación que igual tengo que dejar pasar unos cuantos años.

Hicimos un recorrido delicioso por los Champagnes de Bernard Brémont (Ambonnay) y de José Dhondt (Oger) con unos cuantos amigos en La Fisna madrileña y me encantó el Morgon 2009 de Domaine de Terres Dorées en el Beaujolais aunque debo reconocer que me pareció algo más goloso que en otras añadas. Pero muy rico.

Termino con un, para mí, mastodóntico Bota 33 Dulce del Equipo Navazos. Demasiada opulencia para mi gusto. No estoy tan acostumbrado a este estilo de vinos y aunque no debería compararlo con el Moscatel Toneles, me resulta inevitable caer en esa tentación.

Seguiremos.

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

 

 

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