Variados ejemplos de grandes vinos los que han ido cayendo durante este pasado mes de Junio. Empezaremos, por edad, con un soberbio Marqués de Riscal GR 1925. La lotería que supone abrir un vino de este tipo es uno de los alicientes que siempre está presente. La nariz del vino estaba bastante reducida, sucia, costaba profundizar y ver qué había ahí metido en sus primeros coletazos. La boca era otra historia…inmensa, poderosa, fina, larga. Una delicia.

Poco a poco el vino se fue abriendo y mostraba intensos terciarios como si nos hubiéramos perdido en un bosque con muchas setas y hojas secas. Conservaba aromas de fruta negra, cacao, especias…Me pregunto si este 1925 llevaba abundante Cabernet Sauvignon en su elaboración.

Me encantó, dentro de su juventud, el Château Palmer 2004. Mezcla de finura y sutileza a la antigua usanza bordelesa pero con un nervio de querer arrancar y hacerte la proeza de plantarte en Margaux en cualquier momento. Tiene una buena estructura sin resultar apabullante ni cansino, con una nariz que recuerda notas terrosas, cárnicas, fruta negra y ciertas violetas y recuerdos como tabaco. Me encantó su boca, larga, equilibrada, vibrante y elegante. Aún presenta buena dosis de una madera bien tratada pero no dudo que es cuestión de tiempo el que s eintegre porque el vino está ahí y pienso que podrá con ello.

No creo que sea nuevo el decir que me encanta el Domaine Huet en Vouvray (Loira). Una vez más las delicias que supuso el Huet Clos du Bourg Moelleux 1997 hace que esta bodega sea para mí una de las imprescindibles dentro del panorama vitícola mundial en toda su historia. Joven y vibrante recuerdos amielados, almíbar y peras en licor, caramelo. Aún es un vino joven para lo que suele dar la casa…¿Sabremos esperar más con el disfrute que cada sorbo producía?

Dentro del Loira y olvidándonos de la Chenin Blanc (no sé si conozco otra uva blanca tan versátil) nos trasladamos a la Sauvignon Blanc de la mano de un Blanc Fumé de Pouilly 2005 de Didier Dagueneau. A pesar de que en la nariz estaba algo maduro para mi gusto, la boca del vino era un paso adelante frente a su conjunto de aromas. Firme, recto, apuntando como un cuchillo al paladar. Francamente disfrutable.

Conjuntamente fueron tomadas la Bota 31 de Amontillado “Bota NO” y la Bota 34 de Palo Cortado de la colección del Equipo Navazos. Personalmente me gustó más el Amontillado porque noté una mayor profundidad, elegancia y a la vez potencia, longitud, complejidad. El Palo Cortado, aún estando bueno, para mi quedaba por detrás…¿Problemas que siempre ocurren en las comparativas?

Con su típica volátil inicial apareció el Vega Sicilia Único 1981. Algo excepcional lo de esta botella en sus aromas y boca. Pocos vinos españoles he probado con esta profundidad, con ese conjunto entre animal, terrosidad, cacao y fruta negra, con esa estructura y elegancia en la boca. Desafortunadamente, no he bebido todo el Vega que me hubiera gustado pero esta botella me ha parecido inmensa. A ver si los expertos dicen algo sobre ella…y si quieren compartir alguna, ¡yo encantado!

El Bouvret Pere et Fils Château Chalon 1962 no desentonó en una sesión deliciosa por esta región de la mano de Overnoy (su Vin Jaune 1999 estaba de morirse) y el Reichsgraf Von Kesselstatt Scharzhofberger Kabinett 2002 estaba haciendo los efectos deseados, que era refrescar un poco el ambiente.

Giuseppe Rinaldi Barolo Brunate 1992. La elegancia de la austeridad. No será una grana añada posiblemente en el Piamonte pero tenía todo lo que le puedo pedir a un vino para disfrutarlo. Una única pega: no había más.

Me encantó La Grande Coline Côtes du Rhone 2006 de la mano de Hirotake Ooka. Un estilo clásico y nada apabullante de la mano de este crack japonés asentado en el Ródano. Sigue la línea de la poco o nada adición de SO2 y el vino se muestra vibrante en sus primeros años de vida. Más terroso que frutal, con una acidez correcta y un tanino no demasiado elevado el vino se bebe muy bien. Una delicia.

Prueben una tableta de chocolate negro junto a una botella de Mistela Molt Vella del Celler del Masroig en Montsant. Si acaban felices, lo entenderán.

Quería terminar estas Pistas con una reivindicación: Château Yquem 1970. Cuando esto sale inmenso (como fue el caso de esta botella compartida con amigos) lo mejor que podemos hacer es callarnos, disfrutar del momento y reconocer por qué algunas bodegas son lo que son.  Una verdadera joya y agradecer a las personas que lo compartimos el momento vivido. Inolvidable para mí.

 

 

 

 

 

 

 

 

No podría dejarles este mes sin un video musical en honor a otro tipo de disfrute vivido este mes. Casi cuatro horas de “orgasmos musicales” en el estadio Santiago Bernabéu:

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

 

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