julio 2012


Intenso mes tanto en el lado borgoñón como en el resto del mundo vínico y me gusta comenzar con un país al que no suelo hacerle todo el caso que debiera: Austria. Fama han tenido últimamente sus vinos de convertirse en algo más gordos y alcohólicos de lo que eran hace unos cuantos años pero el Emerich Knoll Durnsteiner Riesling Smaragd 2005 no parece que haya seguido esos caminos (a pesar de que los Smaragd son los que más han acusado lo que comentaba anteriormente). Fresco como una lechuga, cítrico, directo, largo y afilado. Tremendamente joven y delicioso.

Un tanto bio y fácil el Domaine des Côtes de la Moliere Mouilin-a-Vent 2011. Frutita roja, frescura pero sin mucho más horizonte que ése. Se bebe bien, pero ofrece relativamente poco. Hay vinos que se beben igual de bien ofreciendo muchos más matices.

Ya en fase algo decadente el tinto del Jura Camille Loye Arbois 1987. Un tanto plano en nariz y muy pulido en la boca pero disfrutable. Mi experiencia con tintos del Jura es muy escasa y no sé si al coger años los vinos se mantienen en un estado un tanto facilón. Si alguien tiene más experiencia serán bienvenidos los comentarios.

Cuando una bodega dice que sus vinos quieren parecerse a los de la Borgoña sin estar en esa región creo que ya parte bastante mal desde la salida. Cada zona debe tener su propia identidad y el hecho de que hagan vinos más ligeros que otros no creo que sea motivo atrayente para decir que son los vinos mediterráneos más borgoñones. Yo no lo veo como una virtud. Pero bueno, cada uno sabrá. Que el Tenuta delle Terre Negre Etna Bianco 2011 y el Etna Rosso Calderara Sottanna 2010 están ricos es algo que no voy a negar. Pero que el argumento siciliano sea que son la Borgoña del sur me parece absurdo. Borgoña es Borgoñay Sicilia debería ser Sicilia…Me interesaría saber la volátil del tinto. Algo elevada pero no sé si es que es así.

Me sorprendió la accesibilidad del Guido Porro Barolo Vigna Lazzairasco 2008 frente  a la dureza y raza del Marcarini Barolo Brunate 2006. En un término medio el G. Rinaldi Barolo Brunate 2008 ofreciendo una gran paleta aromática que oscila entre aromas cárnicos, fruta negra, aromas algo etéreos como de hongos y humedad…y un paso por boca largo, amplio, complejo, profundo. Muy, muy bueno.

Muy crudo el G. Mascarello Barolo Santo Stefano di Perno 2006. No supe sacarle todo el partido que me hubiera gustado porque me metí en el Rinaldi y no supe salir de su embaucadora nariz y boca. Prometo volver a este vino lo antes posible con alguna botella más que hay por aquí…Pero me da la sensación que igual tengo que dejar pasar unos cuantos años.

Hicimos un recorrido delicioso por los Champagnes de Bernard Brémont (Ambonnay) y de José Dhondt (Oger) con unos cuantos amigos en La Fisna madrileña y me encantó el Morgon 2009 de Domaine de Terres Dorées en el Beaujolais aunque debo reconocer que me pareció algo más goloso que en otras añadas. Pero muy rico.

Termino con un, para mí, mastodóntico Bota 33 Dulce del Equipo Navazos. Demasiada opulencia para mi gusto. No estoy tan acostumbrado a este estilo de vinos y aunque no debería compararlo con el Moscatel Toneles, me resulta inevitable caer en esa tentación.

Seguiremos.

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

 

 

Chagny siempre ha sido un pueblo más de paso para el amante vitícola ya que es como la puerta sur hacia la Côte de Beaune. Pronto lo abandonas y coges la N74 que abre las puertas a un paraíso. Pero desde hace muchos años, en este pequeño lugar se encuentra un delicioso restaurante llamado Lameloise.

No les voy a contar la historia o la evolución del mismo ya que pueden verlo en su propia Web ( http://www.lameloise.fr/fr/). Triestrellado desde hace unos cuantos años, nos recibía con ganas de disfrutar de su comida y de su amplia carta de vinos centrada, principalmente, en Borgoña.

Al entrar dan la opción de tomar el aperitivo en un pequeño salón apartado del comedor principal y nos dispusimos a saborear unas deliciosas palomitas de escargots (caracoles) con unas aceitunas y una especie de paté de salmón. Todo ello con un fresco y sencillo Cremant de Bourgogne con la marca Lameloise.

Nos traen otro tipo de aperitivos para seguir con las burbujas. Más elaboración. ¡Me fascinó la sardina con el queso de cabra! Vaya sabor.

Allí mismo decidimos tomar el Gran Menu degustación en tres platos en vez de en cuatro ya que pensamos que el Foie iba a saturarnos demasiado (y creo que hicimos bien porque salimos más q satisfechos) y también elegimos los vinos de la cena así como los postres.

Respecto al apartado líquido, descorchamos un magnífico Joseph Drouhin Gevrey-Chambertin 2007 y un Georges Roumier Morey-Saint-Denis 1erCru “Clos de la Bussiere” 2005 tremendamente joven y aún demandando guarda. Pero nos fue de maravilla con la cena. Lástima que pedimos un Primer Cru que nos apetecía de Drouhin pero se les había acabado.

Tras otra tanda de aperitivos variados el Menú degustación fue surgiendo pausadamente y no detallo plato a plato ya que es un menú en continuo cambio. Muy buena materia prima, clásicamente elaborada y sin concesiones extremas a la modernidad. Platos vistosos, limpios, llamativos y con color, desde la elaboración de la langosta, el cordero, o la suculenta lubina.

Vean las fotos.

Posteriormente viene un carro amplio de quesos (sin duda muy inferior al del tremendo Santceloni madrileño en cuanto a número de referencias) basado principalmente en elaboraciones de Borgoña. Me encantó especialmente el Ami du Chambertin que nos pusieron

Primeros Petit Fours.

Y el postre…escogido al inicio. ¡Madre mía! ¡Qué escándalo! Me decanté por la triple textura de chocolates y el asunto alcanzó el orgasmo gastronómico. A ver qué les parece…

Otra tanda de Petit Fours…

Las fotos:

http://www.flickr.com/photos/iglegorburu/sets/72157630680837728/

¿Se puede ser más feliz durante un ratito?

No sé si este restaurante sería tres estrellas Michelín si estuviera en España o en una gran ciudad francesa pero es algo que me importa poco y dejo este tipo de debates a otras personas. ¡Cené de maravilla y espero volver alguna vez más!

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

Hay figuras que siempre están en la memoria musical de quien escribe. Ya saben, Richards, Page, Springsteen, Mercury, Muddy Waters, Clapton, Knopfler, Dylan, Petty, Young, y así un largo etc.

Se nos ha ido uno de los grandes.

Al mando de su Hammond en la creación de Deep Purple logró algunos de los momentos para mi estelares del rock cuando un grupo de bandas empezaron a rescatar y a crear lo que en su momento sería conocido como Heavy Metal. No sólo los Purple están ahí. Sabbath, Led Zep, The Who…son nombres que forman parte de la banda sonora de mi vida.

Un cáncer de páncreas arrastrado durante tiempo desembocando recientemente en una embolia pulmonar ha acabado con esta gran figura.

Cada vez quedan menos…

Realmente triste.

Nada mejor para recordarle que verle en directo:

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

Recuerdo hace ya algunos años cuando algún “insensato” dijo en reuniones manchuelinas que no entendía por qué había tantas cooperativas juntas en tan poco terreno.

Cada pueblo la suya propia.

Mucho vino. Se soltó una idea por parte de ese “insensato” de por qué no se creaba una especie de macro cooperativa conjunta (o al menos entre varias), aumentar producción, bajar costes así y ser capaces de colocar vino en un lineal de Londres o de Singapur a un precio muy competitivo. Claro, la estructura de la región se iba a ver muy alterada.

Los tomates y huevos casi vuelan. Los cambios asustan.

Pues ahí tienen algo:

http://www.agrodigital.com/PlArtStd.asp?CodArt=84811

Luego diremos que es que no sabemos vender, o que los franceses nos llevan muchos años de ventaja. O que cómo me voy a unir al vecino si no lo aguanto…En fin, ánimo.

Me voy unos días al “pueblo”. Miraré si a la gente de Labouré-Roi les sobra alguna botella… 😉

Que lo pasen bien.

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

Variados ejemplos de grandes vinos los que han ido cayendo durante este pasado mes de Junio. Empezaremos, por edad, con un soberbio Marqués de Riscal GR 1925. La lotería que supone abrir un vino de este tipo es uno de los alicientes que siempre está presente. La nariz del vino estaba bastante reducida, sucia, costaba profundizar y ver qué había ahí metido en sus primeros coletazos. La boca era otra historia…inmensa, poderosa, fina, larga. Una delicia.

Poco a poco el vino se fue abriendo y mostraba intensos terciarios como si nos hubiéramos perdido en un bosque con muchas setas y hojas secas. Conservaba aromas de fruta negra, cacao, especias…Me pregunto si este 1925 llevaba abundante Cabernet Sauvignon en su elaboración.

Me encantó, dentro de su juventud, el Château Palmer 2004. Mezcla de finura y sutileza a la antigua usanza bordelesa pero con un nervio de querer arrancar y hacerte la proeza de plantarte en Margaux en cualquier momento. Tiene una buena estructura sin resultar apabullante ni cansino, con una nariz que recuerda notas terrosas, cárnicas, fruta negra y ciertas violetas y recuerdos como tabaco. Me encantó su boca, larga, equilibrada, vibrante y elegante. Aún presenta buena dosis de una madera bien tratada pero no dudo que es cuestión de tiempo el que s eintegre porque el vino está ahí y pienso que podrá con ello.

No creo que sea nuevo el decir que me encanta el Domaine Huet en Vouvray (Loira). Una vez más las delicias que supuso el Huet Clos du Bourg Moelleux 1997 hace que esta bodega sea para mí una de las imprescindibles dentro del panorama vitícola mundial en toda su historia. Joven y vibrante recuerdos amielados, almíbar y peras en licor, caramelo. Aún es un vino joven para lo que suele dar la casa…¿Sabremos esperar más con el disfrute que cada sorbo producía?

Dentro del Loira y olvidándonos de la Chenin Blanc (no sé si conozco otra uva blanca tan versátil) nos trasladamos a la Sauvignon Blanc de la mano de un Blanc Fumé de Pouilly 2005 de Didier Dagueneau. A pesar de que en la nariz estaba algo maduro para mi gusto, la boca del vino era un paso adelante frente a su conjunto de aromas. Firme, recto, apuntando como un cuchillo al paladar. Francamente disfrutable.

Conjuntamente fueron tomadas la Bota 31 de Amontillado “Bota NO” y la Bota 34 de Palo Cortado de la colección del Equipo Navazos. Personalmente me gustó más el Amontillado porque noté una mayor profundidad, elegancia y a la vez potencia, longitud, complejidad. El Palo Cortado, aún estando bueno, para mi quedaba por detrás…¿Problemas que siempre ocurren en las comparativas?

Con su típica volátil inicial apareció el Vega Sicilia Único 1981. Algo excepcional lo de esta botella en sus aromas y boca. Pocos vinos españoles he probado con esta profundidad, con ese conjunto entre animal, terrosidad, cacao y fruta negra, con esa estructura y elegancia en la boca. Desafortunadamente, no he bebido todo el Vega que me hubiera gustado pero esta botella me ha parecido inmensa. A ver si los expertos dicen algo sobre ella…y si quieren compartir alguna, ¡yo encantado!

El Bouvret Pere et Fils Château Chalon 1962 no desentonó en una sesión deliciosa por esta región de la mano de Overnoy (su Vin Jaune 1999 estaba de morirse) y el Reichsgraf Von Kesselstatt Scharzhofberger Kabinett 2002 estaba haciendo los efectos deseados, que era refrescar un poco el ambiente.

Giuseppe Rinaldi Barolo Brunate 1992. La elegancia de la austeridad. No será una grana añada posiblemente en el Piamonte pero tenía todo lo que le puedo pedir a un vino para disfrutarlo. Una única pega: no había más.

Me encantó La Grande Coline Côtes du Rhone 2006 de la mano de Hirotake Ooka. Un estilo clásico y nada apabullante de la mano de este crack japonés asentado en el Ródano. Sigue la línea de la poco o nada adición de SO2 y el vino se muestra vibrante en sus primeros años de vida. Más terroso que frutal, con una acidez correcta y un tanino no demasiado elevado el vino se bebe muy bien. Una delicia.

Prueben una tableta de chocolate negro junto a una botella de Mistela Molt Vella del Celler del Masroig en Montsant. Si acaban felices, lo entenderán.

Quería terminar estas Pistas con una reivindicación: Château Yquem 1970. Cuando esto sale inmenso (como fue el caso de esta botella compartida con amigos) lo mejor que podemos hacer es callarnos, disfrutar del momento y reconocer por qué algunas bodegas son lo que son.  Una verdadera joya y agradecer a las personas que lo compartimos el momento vivido. Inolvidable para mí.

 

 

 

 

 

 

 

 

No podría dejarles este mes sin un video musical en honor a otro tipo de disfrute vivido este mes. Casi cuatro horas de “orgasmos musicales” en el estadio Santiago Bernabéu:

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)