Esto de probar vinos cada vez es más divertido. Hablaba hace poco con un sumiller madrileño acerca de determinadas catas  y la impresión que algunos vinos causaban sobre el panel de catadores de una forma inmediata por tener más frescura y ligereza que otros.

Pero creo que no hay que llevarse a engaño. Hay que ir más allá.

Catar en su juventud vinos como un Chambertin, un Monprivato, un Vieux Château Certan nunca es tarea fácil debido a la crudeza que tienen en sus etapas iniciales. O imagínense un Riscal o Murrieta de los ahora viejos recién sacado de depósito.

Ese armatoste que en teoría va a envejecer bien se comporta como una pelota aristada que solamente necesita una cosa: tiempo. ¿Lo penalizamos?

Otros salen de forma diferente. Pueden llamar más la atención por su fácil beber, su carácter fresquito, fácil, bien hecho y sin más pretensiones.

El problema viene cuando algunos de estos vinos muestran hechuras correctas aunque tampoco a bajo coste. ¿Envejecerán? Como consumidor debo exigirlo si la botella cuesta cierto dinero. No puedo estar desembolsando X euros para satisfacer determinados procesos enológicos sin que haya algo más detrás. ¿O es que se me pide que se beba pronto por algo específico? ummm, pensaremos…

Es normal que estos vinos en una cata destaquen por esos inicios más ligeros pero ¿hacia dónde irán? Lo veremos.

Si la evolución es positiva seré el primero en aplaudir pero si el bluf es demasiado evidente creo que deberíamos ser justos y pensar que tras el impulso agradable inicial el vino no esconde más cosas.

Como suele suceder con todo en la vida, el tiempo dictará sentencia.

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

 

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