junio 2012


Eran las 21.45 horas cuando cruzábamos la puerta de este restaurante y nada más entrar se empieza a respirar la tranquilidad necesaria para disfrutar de una jornada en una buena mesa con amigos y unos buenos vinos.

Que la sala de Santceloni es impresionante creo que ya se ha comentado en múltiples ocasiones. Mesas redondas y espaciadas lo suficiente para no enterarte de las conversaciones vecinas, iluminación cálida y sensual, servicio muy atento pero sin agobios. En fin, gran puesta en escena.

Tras unos aperitivos previos (maravillosa la mantequilla entre otras cosas) francamente ricos acompañados de una deliciosa Manzanilla en Rama Sacristía AB decidimos pedir a mesa completa el Gran Menú con la suma de un plato más que elegimos a posta: Gamba roja con guisantes.

Empezamos con una ensalada de cangrejo de río con nabo bastante fresca aunque yo hubiera preferido algo que no fuera nabo (¿puerro quizá?) ya que no soy gran aficionado a esta hortaliza. En cambio sí me pareció un acierto la Crema de ñámaras con tartar de mejillones. Fresca, sabrosa, y punto delicioso el del tartar.

Seguimos con una sugerencia que suele ser un fija en este menú: Plato de bivalvos, ostras, berberechos y navajas con aroma de hinojo. Digamos que es como zambullirte en el mar. Un plato sabroso, salino, con gran potencia de sabores y ojalá siga en el menú muchos años. Imprescindible.

El lomo de cordero en frío con cebolla de Figueres estaba rico pero quizá fue el plato que menos me llamó la atención. Luego vino la gamba roja con guisantes. Simplemente espectacular la textura de la gamba que envolvía al guisante de lágrima. Un plato que me gustaría repetir una y otra vez. ¡Gracias por acceder a nuestra petición!

Fino, sabroso y complejo en sabores el ravioli de ricota ahumada con caviar, anchoa y aceitunas y gran producto el rape con el salteado de setas de primavera. Un plato tan simple como bello. ¿Para qué maquillar más ese excelente pescado?

Terminamos con un clásico del difunto Santi Santamaría: Jarrete de Ternera Blanca con puré de patatas. Se ha hablado tanto de ello que lo mejor es comerlo y no decir nada más. Una vez más, soberbio.

Tras la inmensa tabla de quesos (no conozco ninguna mejor) y la selección que nos hizo Abel Valverde terminamos con dos postres. Primero unas fresas silvestres de Aranjuez con galleta de almendra y aroma de vainilla; y finalmente con una crema de café con la mousse de chocolate cocida.

Café y Petit Fours.

Excelente y apabullante jornada.

Respecto a los vinos, debo decir que el trato fue exquisito por parte de su sumiller David Robledo. He notado cierta mejoría en la carta de vinos respecto a la anterior vez que estuve y denota ciertas inquietudes cuanto menos interesantes.  A la manzanilla inicial la acompañaron un Marqués de Riscal 1925 y un soberbio Château Palmer 2004 de la zona de Margaux bordelesa. Pedimos un Huet Clos du Bourg Moelleux 1997 de Vouvray (Loira) para los postres y sobremesa y la verdad es que era difícil levantarnos de allí ante el disfrute que estábamos teniendo. Ya hablaremos de ellos en las pistas mensuales.

Me encantaron las diferentes copas que nos pusieron para el vino, la temperatura a la que fueron servidos y todo el servicio del mismo. Sin prisas, sin agobios, con conversaciones variadas acerca del vino. ¡Chapeau!

Desde mi punto de vista, un gran restaurante en todos los sentidos. Solamente puedo dar las gracias a todo el equipo por hacernos felices el rato que estuvimos en vuestra “casa”. Y eso, es lo más emocionante que puede pasar.

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

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Una noche inolvidable la que tuvimos ayer los casi 60.000 incondicionales de Bruce Springsteen en el coliseo madridista. Cuatro horas de espectáculo en donde diferentes momentos quedarán siempre en la memoria del que escribe. Podrá gustar más o menos la música de Bruce y su E Street Band pero nadie le podrá negar su entrega y pasión en el escenario.

Según dicen, ha sido el concierto más largo de toda la carrera del artista de New Jersey y el Set List fue abrumador:

  1. Badlands
  2. No Surrender
  3. We Take Care Of Our Own
  4. Wrecking Ball
  5. Death to My Hometown
  6. My City of Ruins
  7. Spirit in the Night
  8. Be True
  9. Jack of All Trades
  10. Youngstown
  11. Murder Incorporated
  12. She’s the One
  13. Talk to Me

(con la presencia de Southside Johnny)

    1. Spanish Eyes

(Estreno mundial en esta gira de esta joyita de los 70 recuperada en The Promise)

    1. Working on the Highway
    2. Shackled and Drawn
    3. Waitin’ on a Sunny  Day
    4. Apollo Medley  (grande la versión del  634-5789)
    5. The River

(Dedicada a Nacho, un chico recientemente fallecido y que iba a acudir al concierto)

    1. Because the Night
    2. My Love Will Not  Let You Down
    3. The Rising
    4. We Are Alive
    5. Thunder Road

Encore:

    1. Rocky Ground
    2. Born in the U.S.A.
    3. Born to Run
    4. Hungry Heart
    5. Seven Nights to Roc (Moon Mullican cover)
    6. Dancing in the Dark
    7. Tenth Avenue Freeze-Out

Encore 2:

    1. Twist and Shout (The Isley Brothers cover)(con Southside Johnny)

Levitando salimos.

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

Esto de probar vinos cada vez es más divertido. Hablaba hace poco con un sumiller madrileño acerca de determinadas catas  y la impresión que algunos vinos causaban sobre el panel de catadores de una forma inmediata por tener más frescura y ligereza que otros.

Pero creo que no hay que llevarse a engaño. Hay que ir más allá.

Catar en su juventud vinos como un Chambertin, un Monprivato, un Vieux Château Certan nunca es tarea fácil debido a la crudeza que tienen en sus etapas iniciales. O imagínense un Riscal o Murrieta de los ahora viejos recién sacado de depósito.

Ese armatoste que en teoría va a envejecer bien se comporta como una pelota aristada que solamente necesita una cosa: tiempo. ¿Lo penalizamos?

Otros salen de forma diferente. Pueden llamar más la atención por su fácil beber, su carácter fresquito, fácil, bien hecho y sin más pretensiones.

El problema viene cuando algunos de estos vinos muestran hechuras correctas aunque tampoco a bajo coste. ¿Envejecerán? Como consumidor debo exigirlo si la botella cuesta cierto dinero. No puedo estar desembolsando X euros para satisfacer determinados procesos enológicos sin que haya algo más detrás. ¿O es que se me pide que se beba pronto por algo específico? ummm, pensaremos…

Es normal que estos vinos en una cata destaquen por esos inicios más ligeros pero ¿hacia dónde irán? Lo veremos.

Si la evolución es positiva seré el primero en aplaudir pero si el bluf es demasiado evidente creo que deberíamos ser justos y pensar que tras el impulso agradable inicial el vino no esconde más cosas.

Como suele suceder con todo en la vida, el tiempo dictará sentencia.

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

 

Reproduzco algo que me han pasado y con lo que estoy totalmente de acuerdo (hasta añadiría más). En este blog, esto no podía faltar 😉

1. Stray cat blues.

2. Contribuyeron —junto a otras bandas británicas de los sesenta— a rescatar la carrera de varios músicos norteamericanos del olvido,  y además han presumido mucho sobre ello, demostrando que el ejemplo de la mano derecha sirve de poco si no se entera la mano izquierda. A veces la Biblia no tiene razón y los Stones sí.

3. Keith Richards nos obligó a apreciar las afinaciones alternativas para la guitarra, usándolas en unas cuantas de sus canciones más famosas. Es como poder tocar varios instrumentos con solamente uno.

4. En pleno1968 publicaron un LP cuya portada era en un retrete, cuando los futuros “punks” todavía estaban haciendo la comunión.

5. La sonrisa de Charlie Watts.

6. La amistad entre Keith Richards y Gram Parsons. Sin la influencia de Richards, los Flying Burrito Brothers no hubiesen grabado The older guys y no hubiéramos visto a Parsons imitando a Mick Jagger en el videoclip promocional de la canción. Aunque sin la influencia de Gram Parsons no hubiésemos comprobado lo buenos que podían ser unos ingleses haciendo country.

7. Shattered.

8. Mick Taylor ayudó a grabar varios de los mejores discos de la banda, aunque se decía que era “demasiado guapo para ser un Stone”. Terminó marchándose, harto —entre otras cosas— de que no lo reconocieran en los créditos. Y entonces ficharon como sustituto a Ronnie Wood, que parecía más Stone que cualquier de los Stones originales.

9. Brian Jones hizo la presentación de Jimi Hendrix en el festival de Monterey.

10. Keith Richards no se renovó toda la sangre en Suiza, pero todo el mundo cree que sí.

11. Su último disco bueno data de 1981… y no importa, siguen siendo grandes.

12. Mick Jagger, no hace falta decirlo, es un personaje repelente. Pero en el DVD de Rock’n’roll Circus no puedes dejar de mirarle; fue el día en que descubrió que podía sacar adelante una actuación él solo aunque el resto de sus colegas tuvieran cara de querer marcharse de allí. No por nada le han imitado docenas de cantantes. Eso sí, el propio Jagger impidió que se editase el concierto porque The Who tuvieron el día y se merendaron al resto del cartel. Pero qué sería del rock & roll sin estas habladurías y choques de egos.

13. Cuando Johnny Winter toca una canción de los Stones, se vuelve más rockero que nunca.

14. En 1970 debían una canción a la discográfica Decca, pero no querían que Decca se beneficiase más de su trabajo, así que grabaron la impublicable Cocksucker blues (“El blues del chupapollas”), sobre un jovencito londinense que busca acción y termina metido en una celda con un policía, el cual le hace cosas raras con la porra. Aún no existían los Village People… así que los Stones llegaron primero.

15. Influyeron a Aerosmith, que a su vez influyeron a los Guns N’Roses.

16. Keith Richards le hizo una película de homenaje a Chuck Berry, algo que no se le hubiese ocurrido a nadie más excepto probablemente a John Lennon. Pero Lennon ya estaba muerto por entonces, así que Richards tuvo que hacerlo por su cuenta.

17. La versión de Let’s spend the night together que hizo David Bowie en Aladdin sane, y que suena horrores a Mick Ronson, como todo lo mejor que hizo Bowie.

18. Titularon una canción Jumpin’ jack flash. Que es probablemente el mejor título que se le podría haber puesto jamás a una canción. De hecho era tan bueno que hubo quien no pudo evitar usarlo para una película.

19. Tienen un estilo propio, que es algo que muy pocas bandas consiguen. Sólo con escuchar el riff inicial de Rocks off, con el que empieza el disco Exile on Main St., sabrías que estás escuchando a los Stones… aunque el disco viniera camuflado con un envoltorio de cualquier grupito de segunda.

20. No se soportan, están juntos por la pasta y son unos hipócritas, como los políticos. Pero a los Stones los seguimos queriendo porque, a diferencia de los políticos, sí han hecho algo por nosotros.

21. Andy Warhol les diseñó el logo, que es probablemente el mejor logo que haya tenido una banda de rock. Y también con toda seguridad lo mejor que hizo Warhol en toda su vida.

22. Aunque los Beatles eran bastante más callejeros que ellos —especialmente Lennon —, los Stones se las arreglaron para hacer creer lo contrario. El rock macarra ya existía antes que ellos, pero ellos lo convirtieron en una marca de fábrica.

23. If you can’t rock me… somebody will. Y ese solo de Mick Taylor.

24. El videoclip de Start me up, hecho con cuatro duros, que es como deberían hacerse siempre los videoclips. Y ya puestos, el videoclip de Neighbours. Ah, y lo deliciosamente mal que actúa Keith Richards en el vídeo de She was hot.

25. Voy por la mitad de la lista de motivos para que te gusten los Stones, y los motivos no tienen pinta de terminar pronto. Eso es buena señal.

26. Keith Richards se pasa la vida burlándose de Mick Jagger. Y esto es lo que hizo Charlie Watts en su habitación de hotel, tras terminar una conversación telefónica a medianoche con el cantante. Charlie se vistió impecablemente, como si fuese a acudir a una fiesta, se dirigió a la habitación de Mick, llamó a la puerta, y cuando Jagger abrió, Watts lo tumbó de una hostia porque, al parecer, el cantante había tenido la osadía de dirigirse a él como “mi batería”.

27. Nos mostraron cómo funciona el mundo, pasando del “¿dejaría que su hija saliera con un Stone?” de los años sesenta, al “sí” de la madre de Mandy Smith a principios de los ochenta.

28. Mick Jagger le pasó la lengua por los labios a Ron Wood durante una actuación en un programa de máxima audiencia de la televisión norteamericana, lo que provocó que a muchos adolescentes fans de los Stones comenzaran a acosarlos y llamarlos “maricones” en las escuelas. Y eso contribuyó, entre otras cosas, a que Axl Rose se volviera mucho más loco.

29. Hay críticos que dicen que Brian Jones era el verdadero genio dentro de los Stones. Keith Richards dice que no. Y nosotros… la verdad es que no se le echa de menos en aquellos discos donde él no estaba.

30. Jamás han dado un concierto completamente afinados.

31. Son una mezcla entre Shakespeare y una comedia de la BBC. Mick Jagger quiere parecer un aristócrata sin serlo, Keith Richards quiere parecer un forajido sin serlo, Ronnie Wood fuma un cigarrillo detrás de otro con la misma sonrisa del día en que le llegó su primer cheque como Stone, y a Charlie Watts los Stones se la traen floja, porque el grupo que realmente le gusta es su banda de jazz.

32. Todos los músicos que conocen a Richards dicen que, aún hoy, le cambia la cara cuando ve una guitarra.

33. Keith y Mick —que no a la inversa— cantando Happy a dúo en Ladies and gentlemen… the Rolling Stones.

34. Son británicos, pero no son brit-pop.

35. No se les dio bien la psicodelia. Pero eso los hizo todavía más Stones, porque decidieron vengarse del tropezón dejándose de veleidades hippiosas que no iban nada con ellos y grabando su disco más cerdo y básico hasta (y desde) entonces. Aunque 2000 light years from home o We love you tuvieran su cierta gracia, porque a veces los despropósitos la tienen.

36. Editaron un disco con una cremallera en la portada, y otro en el que salían maquillados como mujeres, y otro en el que aparecían mordiéndose unos a otros… la clase de cosas que no harían Oasis.

37. Tienen su música y no hace ninguna falta que te fijes en sus letras, que a veces no les gustan ni a ellos (ni las de Jagger a Richards, ni las de Richards a Jagger). Pero después… está Angie.

38. Prince dijo una vez que Miss you era la canción que a él le gustaría haber escrito.

39. Son los únicos millonarios a los que te gustaría tener en un póster en la pared de tu habitación, y eso se debe a que son los únicos millonarios a quienes les has dado tu dinero voluntariamente. Porque ellos, a cambio, te daban cosas como Brown sugar o Honky tonk women.

40. Han compartido teclista —Chuck Leavell— con los Allman Brothers Band. Por descontado, una muestra de buen gusto. Eso y el que nunca hayan grabado un disco de tecno o de indie-pop bajo la etiqueta Rolling Stones. Graban discos flojos desde hace mucho, pero son discos flojos de los Stones.

41. El look “gipsy” de Keith Richards, que se inoculó en el estilismo musical y continúa marcando buena parte del prêt-à-porter rockero hasta la fecha.

42. El álbum en directo Still life, que retrata con un sonido adorablemente caótico la gira de 1981, la última ocasión en que los Stones salieron a un escenario como una “banda normal”. Muy irregular, repleto de adrenalina, desigual en grado sumo… podemos escuchar a Jagger merendándose sílabas con urgente gravedad y a Keith Richards haciendo los coros más desafinados de su vida… creo que casi ningún crítico lo citaría entre los mejores discos de la banda, pero.

43. En sus inicios rescataron Time is on my side para la posteridad. Aunque se hubiesen separado entonces, sólo ese detalle los hace más valiosos que decenas de otros grupos de la época que ahora son muy apreciados por los DJ’s porque nadie los conoce, y si nadie los conoce es porque en el 99% de los casos no se merecían que los conociéramos.

44. Esas canciones Stone que no suenan a Stones: Connection, Paint it black

45. Los anillos de Keith Richards.

46. La existencia de un documental tan decadente como Cocksucker blues y su retrato impresionista de la vida en las giras… incluso con sus momentos Spinal Tap.

47. No importa los años que pasen, la gente sigue inventando historias rocambolescas sobre ellos, como la de que Keith se cayó de un cocotero (¿para qué coño iba a subir Keith Richards a un cocotero, suponiendo que pueda?). Claro que siempre es mejor imaginar esa escena que la de Jagger y Bowie sorprendidos juntos en una cama… hay rumores que no necesitábamos inventar.

48. Los Rolling Stones siempre han sido, son y seguirán siendo un mal ejemplo.

49. Rodaron un deliciosamente estúpido y al mismo tiempo apoteósico videoclip, con los miembros del grupo apiñados bajo una cutrísima carpa, vestidos de marinero (¿?), un anárquico baño de espuma y un aire de total y completa confusión. Ah, qué tiempos, cuando aún se filmaban vídeos como aquel…

50. …y regalaron al mundo la una de las más grandes declaraciones de principios de todos los tiempos: I know, it’s only rock and roll, but I like it.

Yeah, I like it.

Les dejo con ellos:

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)