Noviembre ha sido tremendamente vínico desde el punto de vista borgoñón (al otro blosg iremos con ello) pero aparte de las bondades que nos ha proporcionado esa zona, hay que destacar otras opciones verdaderamente disfrutables.

Por empezar por algún sitio, me acerco a la Sauvignon Blanc desde el lado más rocoso de Chavignol en Sancerre de la mano del Thomas Labaille Authentique Sancerre 2009. Es un vino que muestra cierta opulencia frutal quizá debido a la añada en cuestión pero sin perder un ápice de frescura y de ese toque mineral que ofrece esta uva por estas latitudes. Creo que aún es tremendamente joven para ser disfrutado en su plenitud así que guardaremos las otras un tiempo a ver qué direcciones toman.

Se puso sobre la mesa un grande bordelés: Château Haut Brion y de una añada no considerada tan grande: 1975. El vino estaba y no estaba. Intentaré explicarme pero si no me entienden, es culpa mía. Lo hueles…raro. Lo pruebas, rico. Lo hueles…se abre, mejor. Lo pruebas…se cierra. Vamos, un sin vivir. Para mi, en resúmen el vino estaba con más peso en la boca que interesante en nariz, algo más evolucionado de lo que podría esperarse…¿Mala conservación? No sé, aún así, un buen detalle de un amigo.

No suele fallar el muy joven Viña Tondonia Rosado Gran Reserva  2000 (DOca.Rioja). Con ese color asalmonado-cobrizo siempre sorprende por su complejidad olfativa y su gustoso paso por boca. Es un vino raro, no apto para los amantes de las bombas rosadas que se asemejan a piruletas de feria. Pero es que hay ferias y ferias…Poco vinos, por ese precio, dan tanto placer. Consíganlo y me cuentan…y si no están de acuerdo, díganlo también.

Curioso, sencillo, ligero, fresco, ideal de entrada el Rupestris Pardas 2010 (DO Penedés) con esa Xarello destacable frente a otras uvas de la zona para mi. No le pidan mucho, está concebido para lo que es y eso se agradece…otros pretenden más y se quedan a medio camino.

Lunar Movia…¿Sidra?

Sigamos con el Do Ferreiro Cepas Vellas 2006 que, sin ser muy viejo, demuestra lo bien que aguantan los BUENOS albariños el paso de unos años en botella. Sin síntomas de agotamiento, con menos presencia frutal que en su juventud y con más matices de hierbas aromáticas, toques lácticos leves, un poco infusionado y matices minerales, no excesivamente graso, buen equilibrio…es definitiva, muy rico.

Una piedra me pareció Les Granits 2005 de Chapoutier. Con gran presencia y estructura está esta Marsanne de Saint-Joseph y aunque debo reconocer que no soy muy fan de este elaborador este vino es un “misilazo” que hizo las delicias del respetable. A sus toques mantequillosos no excesivos (si no, hubiera resultado algo pastoso) había que sumarle esa frescura como cítrica que contenía el vino tanto en los recuerdos olfativos como en los gustativos. Lo que podía haber sido una gorda de Gurruchaga se convirtió en una mujer entrada en carnes pero con gran estilo.

No conocía el Fontanasanta Nosiola 2009 de Foradori y sigo sin conocerlo plenamente porque el vino estaba tremendamente cerrado y dimos paso a un demasiado fofo  Brundlmayer Ried Lamm 2003 austriaco que aburrió un poco en la mesa por esa compota, fruta pesada y un deje rancio bastante inoportuno. Pronto fue sustituído por un Donnhoff Riesling Tonschiefer 2009 (Nahe) que, contrariamente a o que nos suele ofrecer este productor, era un vino demasiado evidente y sencillo en su nariz y boca. Mucha fruta pero poco fondo detrás fue lo que le pareció a más de uno…¿añada 2009?

Muy bueno el Clape Cotes du Rhone 2009. Un vino que te llena de entrada con ese conjunto especiado, cacao, frutilla roja y negra suave, toque terroso y que creo que, aunque se disfruta, está aún muy crudo sobre todo en la boca, algo falto de integración y de redondez pero que puede dar grandes momentos de satisfacción en un futuro.

Seguiremos en Diciembre…

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

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