Dentro de esas modas que siempre surgen en las grandes ciudades en donde aparecen un montón de locales que pretenden ser más de lo que deberían pero que se quedan sin alma tras la primera curva, quedan pequeños reductos con un sabor especial en donde uno se siente tremendamente satisfecho por lo que representan y por el “sabor” que tienen. Algunos que a mí me seducen podrían ser:

La Quesería (C/Blasco de Garay, 24). Pequeña pero coqueta tienda de quesos creada en 1999 con una amplia variedad de productos para los que somos amantes de ello. Italia, Francia, Portugal, Suiza, España, Grecia, Reino Unido…tienen su cabida en este espacio diminuto pero altamente recomendable. Me gusta la cercanía de sus dueños y no duden en pedir que les hagan unas tablas variadas, únanlo con algo de vino y disfruten.

 http://www.laqueseria.es/

Ya les he hablado en alguna ocasión de la Antigua Pastelería del Pozo, situada en el callejón del mismo nombre, en el número 8, pero no puedo evitar mencionarla de nuevo porque los momentos de placer que me ofrecen son continuos. Empanadas, planchas de hojaldre, torrijas, bollería fina, tartas jugosas, roscones de Reyes, mazapanes, turrones, etc. son algunas de las exquisiteces que continuamente adquirimos por allí y que empezaron a ofrecerse en 1830. No se pierdan la caja registradora que tienen, así como la sobriedad de los dependientes, todos ellos vestidos con la impecable chaqueta banca…Un sitio inolvidable y que conserva el sabor de los comercios de antaño en Madrid. He crecido con ellos…y cada vez que entro es volver a recordar una emoción perpetua.

Hoy en día, a pesar del éxito de esa cocina vanguardista en donde uno se pierde a veces entre Congresos, Libros, programas de televisión y demás cosas dirigidas hacia los medios de una forma más directa que hacia los propios fogones, quedan algunos Cocineros. Sí, lo pongo con mayúscula porque son gente que cocinan de verdad, con un alma detrás y con un bagaje continuo. A veces, dentro de toda esta tontería ellos lo pasan mal porque la gente no responde a ese tipo de cocina pausada, trabajada, inmensa. Iñaki Camba es para mí uno de ellos, un cocinero como la copa de un pino y que oficia en su restaurante Arce (C/Augusto Figueroa, 32) de una forma magistral. Pasen, escuchen, siéntense, déjense guiar (pero no pierdan de vista sus ahumados caseros), y verán que hay un viaje muy gustoso por un mundo de sensaciones apoteósico.

http://restaurantearce.com/

Cuenllas (C/Ferraz, 5) es algo más que una tienda de productos de altísima calidad. Más de 70 años llevan ofreciendo vinos, licores, quesos, embutidos, conservas, dulces, etc. de gran nivel y en donde, al igual que comentaba antes en Pozo, la profesionalidad de las que ofician allí es enorme. Necesario en estos momentos.

http://www.cuenllas.es/

Concluyo este mini recorrido por algunos sitios que aprecio en un sitio muy especial: La Venencia (C/Echegaray, 17). No es un bar, es una religión. Más de 90 años lleva este local sirviendo exclusivamente vinos generosos y parece que el tiempo se detuvo en él. Un pedazo de esa tierra en Madrid, un local muy particular. La gata negra rondando por allí, las tapas de mojama o de queso, la personalidad de los que están y seguramente de los que se fueron, el palo cortado de aperitivo, las aceitunas…el polvo, los años, …la vida. Imprescindible para mí por muchos motivos.

Como verán…con esto yo me quedo en Madrid ¿Y ustedes? Si lo hacen, les acompaño.

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

 

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