Sobres empaquetados encima de la mesa. Uno llega a casa y se los encuentra sin saber muy bien qué sorpresa pueden deparar pero siempre piensa que es la cita habitual con las revistas. No falla. Son.

 

Música de suspense…¿o de circo mejor?

Llegan bien preparadas las revistas vínicas que aquí se editan. Fotografías buenas, catas a mansalva. Me queda la duda si tanta botella va pagada (es por valorar mejor lo que se prueba). Textos poéticos y sin mucha más chicha que la de un filete cortado fino por el carnicero de turno.

Las obleas segovianas tienen más carne y grosor.

Leía hace poco algo sobre Borgoñas 2008…curiosamente demasiado errores tipográficos en los nombres como para saber lo que uno lee. Absurdo, sin interés por parte de quien lo escribe (al menos podían contrastar lo que ponen) y eso lo transmite a quien lo lee. Para papel del WC.

Somontano aparece precioso en otra publicación pero no dicen nada de él. Grandes bodegas (¿en venta?), todo muy Disneyland para engatusar al editor si se le ha cebado previamente pero sin el alma de Mickey Mouse detrás.

Luego están las que parecen un tablón de anuncios pagados por el anunciante. Al menos podían mejorar los textos y dar un aspecto más canalla de sección de Relax. Realmente aburrido.

Con estas premisas, me parece más interesante el Hola! con la boda de la Duquesa de Alba. No pasa nada, hay quien puede escribir igual de bragas que de la cosecha 1980 en el corazón de Saumur-Champigny.

Y luego otros se resienten. O van de resentidos.

La memoria es corta.

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

 

 

 

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