Tras las entradas anteriores referentes a la Riesling prácticamente quedaban finiquitadas las actividades que pude realizar en el corto viaje alemán pero no quería dejar pasar por alto algún que otro apunte en cuanto a vinos tintos probados.

Nos acercamos un poco más al norte de donde estábamos para llegar a la zona del Ahr, con suelos de origen volcánico, y así conocer algunas elaboraciones a base de Spätburgunder (Pinot Noir) que se están haciendo allí. Bonito viñedo en terrazas, cultivando la vid en formas muy verticales rememorando imágenes de algunas otras zonas parecidas.

Empeño e interés no les falta, amabilidad a raudales en enseñar lo que hacen y posiblemente un gran éxito comercial en las zonas cercanas, pero el resultado deja bastante que desear si se compara con otros vinos de esa uva. Desde mi punto de vista, la elegancia y sutileza que requieren los vinos de esta uva aquí no están muy presentes. O al menos, yo no los aprecio.

Principalmente pienso que pecan de tres problemas. Muy salvables dos de ellos, así que pueden existir esperanzas.

El primero es la latitud en que se encuentran. Quizá sea la zona más al norte en donde actualmente se cultiva esta uva en Europa y desde mi punto de vista hace que la maduración de la misma sea complicada intuyendo en las uvas (alguna probé del viñedo) una falta de concentración importante. Se podría pensar que en un futuro estas zonas, al ser climas extremos más frescos, puedan verse favorecidas ante el cambio climático que de repente ha llegado y que luego coges datos climatológicos y ves que no es tan acusado…así que mientras tanto, no veo yo tan factible ese posible éxito y benevolencia frente a, por ejemplo, Chambolle-Musigny. Esa falta de concentración que me pareció, pienso que la intentan suplir con el segundo problema que tienen. Allá vamos.

Las maderas. Los abrasan…Cafeteras y locomotoras echando humo. Entiendo que quieran oscurecer esa falta de concentración a base de cubrir al vino con una madera excesiva pero el resultado es realmente mejorable desde mi punto de vista. Igual el gusto alemán en vinos tintos va por ese camino…

Este segundo problema es muy salvable si les interesa hacer otro tipo de vinos…ya que meten en esos füders la Riesling, ¿por qué no prueban a hacerlo con esta uva también y se olvidan de barricas borgoñonas, igual más aptas para la Pinot Noir de la zona con el mismo nombre? Por probar…no s epierde nada.

Y el tercer problema son los precios que me encontré. Vinos cuyo precio en bodega superaban mis más perversas imaginaciones y que a veces, tras probar el vino, podían rayar el insulto. Pero claro, todo es cuestión de oferta y demanda.

Con estas premisas, prefiero otros Pinot Noirs…

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

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