Este mes de agosto se inició probando vinos de la uva Riesling para prepararnos de cara al viaje que posteriormente hicimos y que estamos poco a poco desgranando a falta de la inmensa visita en Zilliken. Entre vinos básicos de bodegas probamos un cuchillito llamado Egon Müller Scharzhof 2008 que poco o nada tenía que ver con el homónimo del 2009 que probamos en la bodega del Saar. Éste era mucho más directo, afilado, profundo y la juventud era su nota predominante. Se tomó frente a otros vinos básicos que prefiero no comentarlos ya que no me parecieron especialmente interesantes.

En los Kabinett me gustó el 2006 de la bodega anteriormente citada, así como el Zilliken Saarburger Rausch 2008 por su definición, potente juventud y equilibrio en la boca. Es un vino que merece ser tomado en abundancia porque el placer que produce es elevado.

Junto a los Kabinett, el nivel de Spätlese suele ser lo que más me gusta en esta uva Riesling, y aquí tengo que destacar un Fritz Haag Brauneberger Juffer Sonnenuhr 2008 por su finura dentro de que es una añada potente así como un Maximin Grünhäuser Abtsberg 2007 por su brutal nariz y equilibrio en la boca. Inmensos para mi ambos.

Fantástico un Joh.Jos Prüm Wehlener Sonnenuhr Auslese 2002 y ese mismo en 1994. No soy yo demasiado objetivo con estos vinos porque es que me parece un productor absolutamente inmenso si se toman con ciertos años en botella. Reconozco su dificultad cuando son jóvenes pero si tienen paciencia suelen ser vinos que no defraudan.

Abandonando ya un poco la Riesling me pareció muy rico el Allende Blanco 2004 que elabora Finca Allende en Rioja. Un vino con peso, algo graso y que con siete años detrás se muestra aún bastante esplenderoso. Fantástico también y con ese toque oxidativo clásico de la zona y leve el Jean Macle Côtes du Jura 2007 en donde la nariz era tímida inicialmente pero que pide guarda. Si mantiene ese buen paso por boca…dentro de unos años seguirá dando buenas sesiones de disfrute.

Con un poco chocolate se mostró muy rico el portugués Niepoort Colheita 1998 que pocas veces suele fallar y sí me gustaría destacar la crudeza de un vino del Ródano: Jamet Côtee-Rotie 2004. Tan sumamente robusto y duro como sublime en cuanto a concepción de uva. Probando esta Syrah me pregunto qué demonios hacen otros con esta uva…

Hubo más, pero no muy gustosos…Volveremos en Septiembre.

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

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