Tras dejar la excelente reunión en casa de Egon Müller nos pusimos rumbo a Braunenberg donde las laderas de Juffer y su oasis “Juffer Sonnenuhr” nos esperaban de la mano de la segunda bodega en nuestra visita: Weingut Fritz Haag.

Nunca había estado allí pero siempre me gustaron los Riesling que hacen los Haag por su finura dentro de un mundo ciertamente opulento, por su última precisión en algunas elaboraciones y la verdad es que acudía allí con enormes ganas de probar sus últimos trabajos. Y no salí, para nada, defraudado.

Al contrario que en Müller, la cata planteada por los Haag fue sumamente técnica y con un recorrido inmenso por su añada 2010, aunque hubo alguna que otra sorpresa que posteriormente comentaré. Coincidieron en las características específicas de esta añada en donde acideces altas se han combinado también con elevados contenidos en azúcar. Sin duda un ejercicio tan apasionante como instructivo el poder ir recorriendo todos los vinos de esta añada en esta bodega que tanta satisfacciones nos ha dado en el descorche vínico.

Empezamos los fuegos artificiales en casa de los Haag con el Riesling Trocken 2010, un básico seco que lo encontré bien hecho, simple pero agradable, con mucha gama cítrica y de fácil entrada y disfrute. No era mal vino para comenzar.

Un escalón subimos con el Brauneberger Riesling Trocken 2010 en donde el aspecto vegetal del vino era lo que predominaba en la primera toma de contacto pero que la nariz mostraba más complejidad que el vino anterior ya que aunque el aspecto cítrico estaba presente, no había que obviar ese toque floral y pizarroso del vino. Tan joven como un recién nacido, pero fino y elegante como los Haag.

Con mucha potencia apareció el Brauneberger Juffer Riesling Trocken 2010 a pesar de que este viñedo de más de 42 hectáreas suele dar vinos más ligeros como nos dijeron que esa pequeña porción de 10,5 ha. dentro de él mismo y que corresponden al microclima especial de Juffer Sonnenuhr. Con toque de sulfuroso bien potente, el vino destaca en nariz y en cambio en boca es algo más apagado pero no porque no tenga sustancia, si no porque el equilibrio que presentaba era delicioso.

Terminamos esta serie de Trocken con un soberbio y alucinante Brauneberger Juffer SonnenuhrRiesling Trocken GG 2010. Un vino intenso y largo, profundo, muy primario está pero seguro que lo disfrutan si lo descorchan con esos aromas de manzana verde, limón, flores, tierra húmeda,  y una boca completa en cuanto al peso del vino, estructurado, potente y a la vez elegante. Habrá que comprar y guardar…Muy bueno me pareció este GG.

La saga de los Feinher (digamos que es como una categoría de semisecos) comienza con el Riesling 2010 (etiquetado tal cual y sin poner nada más en la etiqueta). Me pareció el más flojo de la serie, sin mucha profundidad, algo goloso y no demasiado intenso ni profundo.

El Brauneberger Riesling Feinherb 2010 tiene algo más de similitud con lo que podría ser un Kabinett. Pizarra húmeda, albaricoques, cierto toque meloso, cítricos suaves…con una boca para mi bastante seca frente a lo que podría esperarse. Algo más profundo que el anterior pero menos que el Brauneberger Juffer Sonnenuhr Riesling Feinherb 2010. Curiosamente en este último vino me salieron aromas algo lácticos que hasta ahora no había encontrado, con buena profundidad, de mediana longitud y buen equilibrio. A pesar de ello, no son esta gama de los Feinherb los que más nos seducen del porfolio de los Haag.

Muy interesante el Brauneberger Riesling Kabinett 2010 ya que estos niveles de azúcar en Riesling (como Spätlese también) son los que casi siempre más me seducen. Con 60 g/l de azúcar y una acidez de 9 y pico g/l aparece esa nariz de frutos secos, láctica, cítricos, aún bien sulfitada, sin excesos pero sin dejar descanso al trabajo nasal. Boca que curiosamente muestra un equilibrio casi de un delineante porque no aparecen puntas excesivas. Gran Kabinett.

Joven y fino el Brauneberger Juffer Riesling Spätlese 2010 comparándolo con la intensidad del Brauneberger Juffer Sonnenuhr Riesling Spätlese 2010 en donde la potencia y una mayor concentración y mineralidad eran la marca de la casa y de los viñedos. Dos buenos Spätlese diferentes en concepción y en recorrido pero plenamente disfrutables.

Más goloso me resultó el Brauneberger Juffer Riesling Auslese 2010, no muy explosivo aunque seguro que va cargado de buena acidez y muy bebible actualmente. En cambio, más intenso, mineral, largo, complejo y con más potencial me pareció el Brauneberger Juffer Sonnenuhr Riesling Auslese 2010 y su homólogo Goldkapsel del 2010 en donde la apabullante boca era un manual de equilibrista circense para combinar contenidos en azúcar y en acidez. Interesante gama de Ausleses este año 2010 en los Haag.

Curiosidad el Brauneberger Juffer Riesling TBA 2010 que tendré que volver a probar por unas sensaciones raras que tuve al olerlo…aunque la brutalidad que tenía el vino en la boca era alucinante. ¿Con un buen chocolate negro podría ir bien? Preguntas que me hice…

Fuera ya del 2010 la primera botella resultó un Brauneberger Juffer Sonnenuhr Riesling Auslese Goldkapsel 1998 que curiosamente me resultó tremendamente maduro por su opulencia. Petroleaba en abundancia pero tampoco mostraba excesivos matices y era ligeramente corto en la boca. No sé, botella que me dejó algo frío…

Todo lo contrario que el siguiente y último vino de la visita a los Haag y que para mí fue uno de los vinos del viaje: Brauneberger Juffer Sonnenuhr Riesling Auslese 1985. Tremendamente joven, fresco, vivo, combinando toques melosos, con almíbar, cítricos, flores, con una boca que recordaba a un elixir, sedosa, larga, penetrante y envolvente. Bufff, maravilloso desde mi punto de vista.

Hasta aquí lo que resultó de esta visita tan alucinante como instructiva. Un disfrute compartir unas cuantas horas con Oliver Haag y su divertido e imprescindible padre Wilhelm y un gustazo poder probar un concepto de Riesling fino y elegante que siempre están entre mis favoritos año tras año.

Les dejo con una galería de imágenes de lo que pude ir sacando en la visita:

http://www.flickr.com/photos/iglegorburu/sets/72157627411591293/

Y un apunte musical que creo que puede tener cierta similud de cómo se comporta la Riesling con los Haag:

Siguientes paradas: Reichsgraf von Kesselstatt y Weingut Forstmeister Geltz Zilliken, sin duda una de mis preferencias en la zona (junto a Joh.Jos. Prüm) por botellas históricamente bebidas y disfrutadas y que resultó ser una inolvidable visita como ya comentaremos.

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

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