agosto 2011


Este mes de agosto se inició probando vinos de la uva Riesling para prepararnos de cara al viaje que posteriormente hicimos y que estamos poco a poco desgranando a falta de la inmensa visita en Zilliken. Entre vinos básicos de bodegas probamos un cuchillito llamado Egon Müller Scharzhof 2008 que poco o nada tenía que ver con el homónimo del 2009 que probamos en la bodega del Saar. Éste era mucho más directo, afilado, profundo y la juventud era su nota predominante. Se tomó frente a otros vinos básicos que prefiero no comentarlos ya que no me parecieron especialmente interesantes.

En los Kabinett me gustó el 2006 de la bodega anteriormente citada, así como el Zilliken Saarburger Rausch 2008 por su definición, potente juventud y equilibrio en la boca. Es un vino que merece ser tomado en abundancia porque el placer que produce es elevado.

Junto a los Kabinett, el nivel de Spätlese suele ser lo que más me gusta en esta uva Riesling, y aquí tengo que destacar un Fritz Haag Brauneberger Juffer Sonnenuhr 2008 por su finura dentro de que es una añada potente así como un Maximin Grünhäuser Abtsberg 2007 por su brutal nariz y equilibrio en la boca. Inmensos para mi ambos.

Fantástico un Joh.Jos Prüm Wehlener Sonnenuhr Auslese 2002 y ese mismo en 1994. No soy yo demasiado objetivo con estos vinos porque es que me parece un productor absolutamente inmenso si se toman con ciertos años en botella. Reconozco su dificultad cuando son jóvenes pero si tienen paciencia suelen ser vinos que no defraudan.

Abandonando ya un poco la Riesling me pareció muy rico el Allende Blanco 2004 que elabora Finca Allende en Rioja. Un vino con peso, algo graso y que con siete años detrás se muestra aún bastante esplenderoso. Fantástico también y con ese toque oxidativo clásico de la zona y leve el Jean Macle Côtes du Jura 2007 en donde la nariz era tímida inicialmente pero que pide guarda. Si mantiene ese buen paso por boca…dentro de unos años seguirá dando buenas sesiones de disfrute.

Con un poco chocolate se mostró muy rico el portugués Niepoort Colheita 1998 que pocas veces suele fallar y sí me gustaría destacar la crudeza de un vino del Ródano: Jamet Côtee-Rotie 2004. Tan sumamente robusto y duro como sublime en cuanto a concepción de uva. Probando esta Syrah me pregunto qué demonios hacen otros con esta uva…

Hubo más, pero no muy gustosos…Volveremos en Septiembre.

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

Empezábamos el segundo día temprano visitando esta bodega (realmente en su propiedad de Schloss Marienlay en el valle del Ruwer) que fue comprada en 1978 por Günther Reh, padre de la actual propietaria Annegret aunque hay que decir que es una bodega con más de 600 años de historia ya que nos comentaron que hay documentos de compra de viñedos que datan de 1349 cuando la familia von Kesselstatt se estableció en Trier allá por el siglo XIV.

Mi experiencia con los vinos de esta casa era y es muy escasa así que tampoco sabía muy bien qué estilo me iba a encontrar y por eso acudía con bastante interés para conocer y profundizar algo más en sus elaboraciones.

Nos recibió Wolfgang Mertes, actual enólogo de la bodega, quien nos hizo un interesante recorrido por las instalaciones de la misma.  Hoy en día manejan unas 36 hectáreas de las que el 30% están en Mosel, 30% en Ruwer y 40% en el Saar. La gama de vinos de que disponen es impresionante ya que tienen viñedo en Scharzhofberger, Josephshöfer, Piesporter Goldtröfpchen, Wehlener Sonnenuhr, entre otros…

Fue una visita algo más acelerada que las anteriores pero no por ello carente de un interés máximo ya que me permitió tomar una mayor y mejor perspectiva de los vinos frente  a lo que habíamos tomado y lo que nos faltaba por tomar en Zilliken.

Empezamos la descarga con el Riesling Wiltinger 2010 del Saar. Un vino que me pareció algo ligero en su concepción y en donde solamente la acidez desbocada destacaba. Estaba limpio, joven pero algo falto de “chicha”. No era un mal comienzo aunque me gustó más en esta vertiente seca el Riesling Kaseler 2010 ya que lo vi algo más equilibrado e intenso en sus matices. No muy largo, pero igualmente disfrutable desde mi punto de vista.

Interesante me pareció el Scharzhofberger Riesling GG 2009 elaborado 50% en madera y 50% en acero inoxidable y muy típico de esas parcelas con suelos más rojizos. Un pelín opulento en su forma frutal por las características de la añada pero rico. Comparándolo con el otro GG que tomamos (Josephshöfer Riesling GG 2009) el salto era importante ya que este segundo vino era bastante más carnoso, todavía más opulento en su definición frutal y bastante más cálido que el anterior. La comaprativa y el descorche, es lo que tienen…

Muy rico me pareció el Josepshöfer Riesling Kabinett 2010 aunque van ahora en un estilo más seco y afrutado, quizá menos racial que otras elaboraciones como el Piesporter Goldtröfpchen Riesling Kabinett 2010 que era de un estilo para mi más clásico y conservando más azúcar residual, con una nariz aún muy sulfitada pero luego realmente bien equilibrado en la boca y con buena longitud.

Equilibrado y rico pero algo falto de profundidad en la boca me pareció el Scharzhofberger Riesling Kabinett 2007, aunque siempre en un estilo menos opulento que las parcelas anteriores. ¿Será que el viñedo importa?

Mineral (ya que algunos lo dudan) pero algo opulento también en boca (¿añada?) me pareció el Scharzhofberger Riesling Spätlese 2009 en donde no le vendría mal un poco más de punch acídico para compararlo con otras sugerencias de la zona y añada. Aún así me gustó más que el Josephshöfer Riesling Spätlese 2009 que lo encontré tremendamente aburrido y fofo, todo lo contrario que el Josephshöfer Riesling Spätlese 2005 en donde la nariz era un espectáculo de lima, melón, peras en almíbar acompañando a un buen paso de boca no excesivamente largo pero sí muy gustoso. Sin duda para mí fue el Spätlese de la tanda.

Me sorprendió la escasez de recorrido que tenía el Wehlener Sonnenuhr Riesling Auslese Goldkapsel 2003 #8 y lo fácilmente que se venía abajo tras una opulencia inicial. Añada cálida y un vino que me dejó más frío que otra cosa. Me hubiera gustado compararlo con un 2003 del mismo viñedo de mi admirado Prüm y ver qué sucedía.

Pero curiosidades de la vida, volvimos a la misma añada con un Scharzhofberger Riesling Auslese Goldkapsel 2003 y el resultado fue muy distinto ya que, aunque el vino no era la quintaesencia de la Riesling, mostraba una mayor profundidad, más elegancia y complejidad, menos golosidad y aburrimiento…A mí me gustó.

Les dejo aqui algunas fotos de lo que pude ir sacando en la visita:

http://www.flickr.com/photos/iglegorburu/sets/72157627411572999/

Terminamos aquí el recorrido por los vinos de esta bodega y salimos dispuestos a visitar a la que, para mí, fue el momento estelar del viaje: Zilliken. Pero eso se lo contaré tras las Pistas vínicas del mes de Agosto (en donde también habrá algo de Riesling).

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

 

 

Tras dejar la excelente reunión en casa de Egon Müller nos pusimos rumbo a Braunenberg donde las laderas de Juffer y su oasis “Juffer Sonnenuhr” nos esperaban de la mano de la segunda bodega en nuestra visita: Weingut Fritz Haag.

Nunca había estado allí pero siempre me gustaron los Riesling que hacen los Haag por su finura dentro de un mundo ciertamente opulento, por su última precisión en algunas elaboraciones y la verdad es que acudía allí con enormes ganas de probar sus últimos trabajos. Y no salí, para nada, defraudado.

Al contrario que en Müller, la cata planteada por los Haag fue sumamente técnica y con un recorrido inmenso por su añada 2010, aunque hubo alguna que otra sorpresa que posteriormente comentaré. Coincidieron en las características específicas de esta añada en donde acideces altas se han combinado también con elevados contenidos en azúcar. Sin duda un ejercicio tan apasionante como instructivo el poder ir recorriendo todos los vinos de esta añada en esta bodega que tanta satisfacciones nos ha dado en el descorche vínico.

Empezamos los fuegos artificiales en casa de los Haag con el Riesling Trocken 2010, un básico seco que lo encontré bien hecho, simple pero agradable, con mucha gama cítrica y de fácil entrada y disfrute. No era mal vino para comenzar.

Un escalón subimos con el Brauneberger Riesling Trocken 2010 en donde el aspecto vegetal del vino era lo que predominaba en la primera toma de contacto pero que la nariz mostraba más complejidad que el vino anterior ya que aunque el aspecto cítrico estaba presente, no había que obviar ese toque floral y pizarroso del vino. Tan joven como un recién nacido, pero fino y elegante como los Haag.

Con mucha potencia apareció el Brauneberger Juffer Riesling Trocken 2010 a pesar de que este viñedo de más de 42 hectáreas suele dar vinos más ligeros como nos dijeron que esa pequeña porción de 10,5 ha. dentro de él mismo y que corresponden al microclima especial de Juffer Sonnenuhr. Con toque de sulfuroso bien potente, el vino destaca en nariz y en cambio en boca es algo más apagado pero no porque no tenga sustancia, si no porque el equilibrio que presentaba era delicioso.

Terminamos esta serie de Trocken con un soberbio y alucinante Brauneberger Juffer SonnenuhrRiesling Trocken GG 2010. Un vino intenso y largo, profundo, muy primario está pero seguro que lo disfrutan si lo descorchan con esos aromas de manzana verde, limón, flores, tierra húmeda,  y una boca completa en cuanto al peso del vino, estructurado, potente y a la vez elegante. Habrá que comprar y guardar…Muy bueno me pareció este GG.

La saga de los Feinher (digamos que es como una categoría de semisecos) comienza con el Riesling 2010 (etiquetado tal cual y sin poner nada más en la etiqueta). Me pareció el más flojo de la serie, sin mucha profundidad, algo goloso y no demasiado intenso ni profundo.

El Brauneberger Riesling Feinherb 2010 tiene algo más de similitud con lo que podría ser un Kabinett. Pizarra húmeda, albaricoques, cierto toque meloso, cítricos suaves…con una boca para mi bastante seca frente a lo que podría esperarse. Algo más profundo que el anterior pero menos que el Brauneberger Juffer Sonnenuhr Riesling Feinherb 2010. Curiosamente en este último vino me salieron aromas algo lácticos que hasta ahora no había encontrado, con buena profundidad, de mediana longitud y buen equilibrio. A pesar de ello, no son esta gama de los Feinherb los que más nos seducen del porfolio de los Haag.

Muy interesante el Brauneberger Riesling Kabinett 2010 ya que estos niveles de azúcar en Riesling (como Spätlese también) son los que casi siempre más me seducen. Con 60 g/l de azúcar y una acidez de 9 y pico g/l aparece esa nariz de frutos secos, láctica, cítricos, aún bien sulfitada, sin excesos pero sin dejar descanso al trabajo nasal. Boca que curiosamente muestra un equilibrio casi de un delineante porque no aparecen puntas excesivas. Gran Kabinett.

Joven y fino el Brauneberger Juffer Riesling Spätlese 2010 comparándolo con la intensidad del Brauneberger Juffer Sonnenuhr Riesling Spätlese 2010 en donde la potencia y una mayor concentración y mineralidad eran la marca de la casa y de los viñedos. Dos buenos Spätlese diferentes en concepción y en recorrido pero plenamente disfrutables.

Más goloso me resultó el Brauneberger Juffer Riesling Auslese 2010, no muy explosivo aunque seguro que va cargado de buena acidez y muy bebible actualmente. En cambio, más intenso, mineral, largo, complejo y con más potencial me pareció el Brauneberger Juffer Sonnenuhr Riesling Auslese 2010 y su homólogo Goldkapsel del 2010 en donde la apabullante boca era un manual de equilibrista circense para combinar contenidos en azúcar y en acidez. Interesante gama de Ausleses este año 2010 en los Haag.

Curiosidad el Brauneberger Juffer Riesling TBA 2010 que tendré que volver a probar por unas sensaciones raras que tuve al olerlo…aunque la brutalidad que tenía el vino en la boca era alucinante. ¿Con un buen chocolate negro podría ir bien? Preguntas que me hice…

Fuera ya del 2010 la primera botella resultó un Brauneberger Juffer Sonnenuhr Riesling Auslese Goldkapsel 1998 que curiosamente me resultó tremendamente maduro por su opulencia. Petroleaba en abundancia pero tampoco mostraba excesivos matices y era ligeramente corto en la boca. No sé, botella que me dejó algo frío…

Todo lo contrario que el siguiente y último vino de la visita a los Haag y que para mí fue uno de los vinos del viaje: Brauneberger Juffer Sonnenuhr Riesling Auslese 1985. Tremendamente joven, fresco, vivo, combinando toques melosos, con almíbar, cítricos, flores, con una boca que recordaba a un elixir, sedosa, larga, penetrante y envolvente. Bufff, maravilloso desde mi punto de vista.

Hasta aquí lo que resultó de esta visita tan alucinante como instructiva. Un disfrute compartir unas cuantas horas con Oliver Haag y su divertido e imprescindible padre Wilhelm y un gustazo poder probar un concepto de Riesling fino y elegante que siempre están entre mis favoritos año tras año.

Les dejo con una galería de imágenes de lo que pude ir sacando en la visita:

http://www.flickr.com/photos/iglegorburu/sets/72157627411591293/

Y un apunte musical que creo que puede tener cierta similud de cómo se comporta la Riesling con los Haag:

Siguientes paradas: Reichsgraf von Kesselstatt y Weingut Forstmeister Geltz Zilliken, sin duda una de mis preferencias en la zona (junto a Joh.Jos. Prüm) por botellas históricamente bebidas y disfrutadas y que resultó ser una inolvidable visita como ya comentaremos.

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

Llegábamos al aeropuerto de Frankfurt con ganas de conducir hasta Saarburg (campamento base) e iniciar un recorrido corto pero intenso visitando cuatro excelentes bodegas productoras de vinos a partir de la uva Riesling. Allí nos uníamos al verdadero artífice en la organización de este viaje: Lluís Pablo (Weinumami), a quien debo agradecer desde el primer momento todo lo acontecido en esta corta pero intensa visita a esos vinos que él tanto conoce.

Tras descansar a la llegada, había que prepararse para acudir temprano a nuestra primera parada: Weingut Egon Müller, algo equivalente en Alemania a la Romanée-Conti en Borgoña, Château Margaux en Burdeos o a Giacomo Conterno en el Piamonte, por citar a algunos de los más grandes productores del vino del mundo.

Egon Müller se encuentra en el pueblo de Wiltingen, muy cercano a Saarburg y es famoso por los vinos que saca de un viñedo que queda justo detrás de la bodega: Scharzhofberg. En la puerta nos esperaba el propio Herr Müller y nos propuso subir al viñedo mítico y eso fue un excelente punto de partida para hablar con él y así poder conocer más acerca de la base principal de sus excelentes vinos: el viñedo.

Realmente tienen plantado en todas sus propiedades cerca de un 95% de Riesling, con bastantes viñas viejas y una elevada densidad de plantación que hace diferenciarse sus parcelas en la viña de las del resto de vecinos (en algunos puntos nos comentó que llegan a las 10.000 plantas/ha). Todo el viñedo de Scharzhofberger tiene 28 hectáreas de viñas aproximadamente, de las cuales algo más de 8 corresponden a los Müller. Es un viñedo con exposición sur con lo que capta perfectamente el sol necesario para que la Riesling madure perfectamente, ya que es lo que más necesitan en esta zona y su pendiente es alucinante (sobre todo cuando la subes andando) elevándose desde los 190 metros sobre el nivel del mar en la parte baja a los 310 metros en su parte más alta, según nos indicaron.

Hoy dirige la bodega Egon Müller IV (hay una tradición relativa a que la persona que dirige la bodega debe llamarse Egon para seguir así la dinastía) pero los orígenes de la misma hay que buscarlos allá por 1797 (aunque parece ser que hay documentos que hablan de este viñedo desde el año 1037) cuando Napoleón subastó los bienes eclesiásticos (como pasó en tantas y tantas zonas…Borgoña, por ejemplo) y en este caso, la propiedad había estado en manos del Monasterio de Saint Marien de Trier desde el siglo VI. Una vez que se subastó, el primer comprador en 1797 fue Johan-Jakob Koch, quien había pertenecido al citado Monasterio (en ese momento, el viñedo sólo tenía 18 hectáreas plantadas). Una de las hijas de Herr Koch se casó con Felix Müller en 1837 y así empezó la entrada de los Müller en esta historia, teniendo una séptima parte del viñedo ya que en total había siete hijos de Koch. Poco a poco fueron adquiriendo más viñedo y el hijo de Felix Müller cogió las riendas de la bodega en 1880: su nombre era Egon, quien pasaría a la historia como Egon I. Luego, su hijo, Egon II, cogió el mando tras la Primera Guerra Mundial, y Egon III sucedió a su padre en 1945.

Nos comentaba Egon IV, que de las 8,3 hectáreas que tienen, aún conservan algunas en pie franco plantadas, tanto en Scharzhofberger como en sus otros viñedos de Kupp y Braune Kupp; y que en 1954 llegaron a un acuerdo con la familia Le Gallais para manejar sus viñedos (quedando como una segunda bodega de Müller pero manteniendo el nombre original y con los viñedos de Braune Kupp como principal fuente de uva).

Egon Müller IV nació en 1959 y realmente trabajó con su padre hasta que en 2001 falleció, siendo realmente la primera añada elaborada por Egon Müller IV la de 1991. Nos comentaba también que trabaja en otros proyectos tanto en Australia como en Eslovaquia, siendo este último caso una elaboración interesante de Riesling seco (como luego comentaré tras probar el vino) bajo el nombre de Château Belá y cuya primera añada data de 2001.

Paseando por el viñedo nos volvió a recalcar la importancia que para ellos tiene el conseguir bajos rendimientos en la viña con esos suelos de pizarra, algo de cuarzo, y otro tipo de rocas de las que no pillé muy bien los nombres.

 Una vez terminado el paseo por la viña entramos en Weingut Müller, en un salón que tienen a mano izquierda lleno de libros antiguos y con unas butacas clásicas en donde nos dispusimos a probar una serie de botellas que Herr Müller iba sacando poco a poco con una preparación deliciosa, combinando botellas más recientes con algunas ya más envejecidas. Los tiempos de la reunión fueron precisos, con sensación de paz y sosiego, y el rato de conversación con un amabilísimo y simpático Egon IV no tiene precio. Había escuchado ciertos comentarios en otra dirección acerca del carácter de este genio del vino pero debo decir que nuestra visita fue divertida, atenta, cordial, y, en resumen, sensacional e inolvidable.

 La primera botella con la que Herr Müller apareció fue el Riesling seco de Château Belá que comentaba antes pero en este caso de la añada 2009. Es un Riesling hecho sobre suelos muy calizos en vez de sobre pizarra y la verdad es que el perfil es totalmente distinto al Riesling seco de la zona alemana en donde estábamos. Muestra una acidez cortante, abundante tanino, con aromas florales y como de talco entrando en la boca de forma plena aunque no mantiene una profundidad brutal; pero me gustó muchísimo como ejemplo de vinificación en seco. No tengo ni idea de cómo habrá sido la añada 2009 en esa zona y la verdad es que tampoco lo pregunté…pero desde luego me dejó bastante impresionado el vino.

Todo lo contrario me pasó con su Scharzhof 2009, que es el básico de la saga de Rieslings en el Saar de los Müller. Quizá la frutosidad de la añada hizo que el vino me pareciera algo fofo y tropical, resaltando más sabores y aromas dulzones y con una acidez algo más baja de lo habitual que lo compensara. No me convenció en exceso aunque no hay defectos achacables.

 Me encantó el equilibrio en la boca del siguiente vino: Scharzhofberger Kabinett 1995. Estaba todo danzando en una sintonía agradable, sin grandes estridencias en nada pero muy agradablemente armado. La sensación en nariz me dejó algo más frío ya que no acababa de despegar entre esos aromas como de peras en almibar, manzana verde, melón, y base mineral. En la boca el vino tenía una entrada suave, con un cuerpo medio y como decía antes muy bien equilibrado en todo. ¡Rico!

Enorme me pareció el Scharzhofberger Kabinett 2010 en esta añada rara en donde han tenido elevadas dosis de azúcar acompañadas de elevadas dosis de acidez (teniendo que desacidificar en muchos casos y ellos no lo hacían desde 1987). El vino era un enorme compendio de matices olfativos y gustativos, tan joven y tan cañón que habría que ver hacia dónde va…pero apunta enormes maneras. Comentó Herr Müller de ciertas similitudes entre esta añada y 1994 en su bodega…iremos viendo. Recuerdo que apunté en esa inmensa nariz notas como de miel, incluso algo de aromas mentolados, pimienta, fruta melosa, tierra…y que en la boca era para cuadrarse ante él en forma militar. En fin, chaladuras…

El Scharzhofberger Spätlese 2010 viene con 12,5 g/l de acidez y en torno a 90-100 g/l de azúcar, con una nariz tremendamente cítrica, lima, aromas como de setas, apareciendo en cuanto sube la temperatura restos de caramelo, fruto seco, etc. Compleja y cambiante por momentos. En la boca vuelve a enamorarme y a llenármela completamente de sensaciones, con gran longitud y un postgusto muy largo. Un vino muy profundo para mi gusto. Bufff, apuntan bien estos 2010 aquí!!

El Scharzhofberger Spätlese 1994 Subasta me gustó pero curiosamente lo vi algo maduro en la boca (¿será el camino de los 2010 tras ciertas similitudes como dijo?) aunque la nariz era un conjunto de asfalto y gasolina con abundante botritis por medio y fruta bien madura en almíbar…si la boca hubiera estado un poco más viva, ¡uff!

Quizá de los Spätlese el más flojo me pareció el de la soberbia añada 1999. Año de mucha botritis nos dijo y el vino presentaba una nariz algo ensuciada por una reducción que por más q intentaba que se fuera no lo conseguía. Boca petroleando y ciertamente golosa…¡más punch me hubiera gustado, con más pegada! Claro, no era plan de decirle que sacara otra botella 😉

En 2010 no hicieron ni BA (Beerenauslese) ni Eiswein pero sí TBA (Trockenbeerenauslese) y una buena muestra de Scharzhofberger Auslese 2010. Tremendamente floral y agradable, sin poner el volumen a su máxima intensidad, con gran equilibrio entre sus sensaciones, sin gritar aunque algo goloso en el punto final del paso por boca. Notas de rosas, hierba, albaricoques, manzana en compota, miel acompañaban en nariz a una boca con agradable textura y muy bebible.

Llegó el Scharzhofberger Auslese 1976…y se hizo el silencio. Nací ese año. El vino es más eterno que el que escribe. Bufff, ¡qué longitud! ¡qué plenitud!…Orgásmico. Nada más…y nada menos. Siempre se ha comentado que este año es inmenso para los vinos de esta zona y desde luego este vino (y otro que probamos en otra bodega) lo atestiguan. Se me escapaban las sensaciones…entre yodadas, volvían a minerales, miel, recuerdos como a ostras, gasolina, cítricos…y esa boca que inunda, con eléctrica acidez que hace que te pegues a la silla y digas: ¡El vino está aquí! No sé, inmenso.

 Seguimos con un Scharzhofberger Auslese Goldkapsel 2010 “Australian market con tapón de rosca” (definición personal del vino ya que es un embotellado especial para ese mercado). Tras unos inicios muy lácticos en nariz se despliega algo de hidrocarburos, y aunque muestra matices muy variados, quizá le penalizó ser servido después del monstruo anterior. Apunté notas de humedad, miel, almíbar, barro…y curiosamente algo menor de intensidad acídica que el Auslese normal, o quizá llevaba más de todo y todo se tapaba más. Sería interesante que alguien que leyera esto se fuera a Australia y consiguiera una botella para beberla conjuntamente. ¡Se lo agradezco! 😉

Y finalizamos con un Scharzhofberger Beerenauslese-Eiswein 1971 de un precioso color ambarino, con una nariz flipante de aromas salinos, yodo, ciertos toques de oxidación que me recordaba a algunos vinos del Jura, hongos…maravilloso en la boca también, eterno, largo, inmenso. Creo que el vino estaba ahora en su apogeo ya que mostraba un inmenso crisol de matices y sensaciones…¿quién dijo que los Eiswein eran para beberse pronto? Los bueno, envejecen bien…¡sólo hay que probarlos!.

No quería irme de allí…pero había que agradecer a Herr Egon Müller IV el trato recibido: ¡¡ESPECTACULAR!! y no olvidaré jamás esta velada en torno a tan buena compañia.

Alguna foto más puede verse aquí:

http://www.flickr.com/photos/iglegorburu/sets/72157627317382035/

Nos esperaban en la siguiente parada: Fritz Haag y sus finos Rieslings en Juffer y Juffer Sonnenuhr. Se lo iremos contando poco a poco.

Tan maravillosa visita merece ser acompañada por una versión inmensa que encontré hace poco de una de mis canciones favoritas de sus Satánicas Majestades. Y es que, amigos, en este caso…entre Reyes anda el juego, unos de la música y otro de la Riesling dulce (junto a los Zilliken y los Prüm, para mí el gran trío que corona a estos excelentes vinos).

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

El asunto de las burbujas tiene su encanto. Y no solamente en la más afamada región de vinos con carbónico como es Champagne, si no que en otras regiones del panorama vínico mundial se producen vinos espumosos interesantes, con permiso de la D.O.Cava.

Primera parada: Valle del Loira. Hemos probado recientemente algunos espumosos de Chenin Blanc realmente interesantes y que responden al Méthode Traditionnelle en su etiqueta. Auténticos genios como Huet (grandísimo Domaine que la Universal de Vinos logroñesa suele tenerlos en su catálogo), Chidaine (tanto en La Ruta del Vino como en La Fisna madrileña suelen verse botellas en sus lineales y es junto a Huet quizá lo mejor que hay en el Loira por la zona de Montlouis y Vouvray), Château de Brossay, Château Montcontour, etc son algunas de las botellas que hemos disfrutado enormemente en las últimas semanas. Me parecen en general espumosos ligeros, con gran frescura, sin una gran estructura pero perfectos para acompañar aperitivos y platos no demasiado contundentes. De nuevo, la versatilidad de una uva como la Chenin Blanc queda de manifiesto.

Más allá del Loira, ¿por qué no probar algo basado en Garnacha y hecho en La Rioja? Pruebas con las que el siempre inquieto Basilio Izquierdo nos sorprende y ofrece un espumoso realmente curioso y de una burbuja fina y de trago largo, es decir, que uno se liquida la botella sin pensárselo. No sé lo que hará con él y si irá destinado a la comercialización bajo alguna etiqueta específica. Mientras, nos lo bebemos.

Alemania y la Riesling también producen los vinos espumosos llamados “Sekt”. Para mi carecen de tanto interés en general respecto a los de Chenin Blanc pero no cabe duda que hay algunos vinos interesantes. Tampoco creo que sea el tipo de vino en donde una uva tan terpénicamente poderosa como la Riesling pueda destacar pero tampoco hay que olvidarlos. Recientemente he probado algunos de elaboradores como Diel (creo que ahora son Cuvée 3000 quienes lo importan y distribuyen), Richard Richter, Wittmann (buen trabajo de Vins Alemanys y distribuidores suyos), Wegeler, etc. no nos han hecho pasar muy buenos ratos.

Y Champagne.

Claro, la zona más famosa del mundo por este tipo de vinos merece aqui su espacio y comentarios aparte. Hay una mar ingente de casas fantásticas que elaboran enormes champagnes pero siempre hay alguna que sorprende por su calidad. Afortunadamente algunas ya van llegando a España y se pueden disfrutar. Últimamente hemos disfrutado con toda la gama de Paul Berthelot y sus buenas y bonitas elaboraciones en Dizy desde 1884, especialmente con la Cuvée Eminence y con su bonito Blanc de Blancs.

También productores como David Léclapart o Gerorges Laval (gracias al trabajo de Terroir Champenoise en su distribución a nivel nacional) nos han dado enormes momentos de agrad, pero sobre todo hemos disfrutado con los maravillosos vinos de Bernard Brémont y su trabajo en Ambonnay ofreciendo fantásticos Champagnes (La Fisna los distribuye a nivel nacional) muy basados en el trabajo racional con la Pinot Noir y Chardonnay. Esta pequeña casa de Récoltant-Manipulant data su origen en 1965 y con tan sólo 15 hectáreas de viña ofrece champagnes pausados, de disfrute largo, con gran estructura y buen equilibrio entre acidez y azúcar (ya sea en su Brut Grand Cru, Rosé, Cuvée Prestige o en el MIllésime 2002). Enormes vinos.

Bereche, Lahèrte, Rodez, Pierre Peters, Jacques Lassaigne, etc son otros nombres que podrían incluirse en estas sesiones.

También, dentro de los Champagnes ya de bodegas más grandes, me gustaría destacar por lo probado últimamente a Henriot y Drappier, que creo que están haciendo Champagnes realmente interesantes.

Como ven, el mundo de las burbujas está lleno de interesantes propuestas que seguiremos intentando descubrir porque estamos seguro que hay muchas más opciones y hueco para todas.

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

Acaba este intenso mes de Julio y lo hacemos tal y como empezamos: bebiendo vino. Aunque ya saben que la parte correspondiente a Borgoña tiene su propio espacio, no cabe duda que el sacacorchos ha hecho su papel este mes de una manea intensa.

Comenzamos los diferentes capítulos con Burdeos. No ha sido especialmente un mes muy bordelés en cuanto a descorches varios, pero el Château Ducru-Beaucaillou 2002 (Saint-Julien) me gustó dentro de que esperaba un poco más de raza en este vino. Bastante asequible, un pelín hueco y sin la complejidad que otros vinos de esta casa han mostrado pero disfrutable sin ningún problema.

 Si cambiamos al Jura, el Jean Macle Château Chalon 2000 estaba tan insultantemente joven como cabría esperar de estos vinos que ya indican en la etiqueta “Vin de garde”. Con ese toque oxidativo que podría recordar vagamente en las sensaciones olfativas a algunos de nuestros vinos del sur es el momento de metértelo en la boca cuando la diferencia es más apreciable. Finura y potencia contenida en una copa de vino. Queremos más!! El hecho de apuntar estas percepciones es porque creo que en la boca adquieren mas finura si los comparamos (ya bemos que hay no por qué hecarlo) frente a tros vinos en donde la crianza oxidativa tiene un a importancia alta a la hora del proceso de elaboración.

 Siguiendo con el Jura me gustaría destacar el Ganevat “Les Chalesses Marnes Blenes” 2008 con esa Savagnin que en boca muestra lo que suele hacer este productor: equilibrio. Nunca me han parecido que los vinos de Ganevat muestren unas sensaciones olfativas muy potentes e intensas y es, por el contrario, cuando mete uno el vino en la boca en donde aparece este genio del Jura en grado inigualable. Así mismo, el Bornard Arbois Vin Jaune 2000 muestra algo menos de potencia y más accesibilidad que el Macle pero para mi no alcanza lo que dio el Overnoy Arbois Pupillin Vin Jaune 1999 siendo este espectáculo de vino uno de los últimos grandes ejemplos elaborados por el “verdadero” Overnoy.

 

 

Espectáculo en forma de Jura en todos los casos. Y sigo pensando que…viticultura, viticultura y viticultura. Por si alguien lo duda.

Cambiando hacia Alemania y la Riesling, en este mes hemos podido probar dos vinos muy diferentes: Fritz Haag Riesling 2009 para mostrar una juventud algo afrutada y carente de otros matices más profundos y menos evidentes para no caer en el siliconismo que creo que puede darse en esta añada. No es mal vino pero sí muestra un perfil mucho más accesible y algo más maduro que el mismo ejemplar pero referido a la añada 2008. Y luego por otro lado estaba esa bodega de Saarburg que ya ha aparecido por aquí en otras ocasiones y que en este caso se presentaba bajo un Zilliken Saarburger Rausch Auslese 1973 para demostrar lo que siempre hemos defendido de esta gran bodega: sus vinos con algo de azúcar residual envejecen de maravilla y el que escribe los sitúan al máximo nivel. Si no me creen,  usen el sacacorchos, comparen y prueben.

 Dentro de las burbujas…empezamos el mes con un Paul Déthune Blanc de Noirs  de Ambonnay que nos pareció correcto sin más, máxime además cuando hemos estado probando muchas cosas de esa zona francesa y hemos visto verdaderas maravillas de las que espero que  les hablaré en breve. El Champagne está bueno pero resulta algo maduro y fofo y al final nos convenció de nuevo mucho más el Paul Bara Millésime 2002 que aquí ya ha salido alguna otra vez.

 El Krug Vintage 1990 a mi me pareció serio, vinoso (entendido esto como un vino con peso), largo y posiblemente eterno. Pero claro, hay tanto por probar…que rápidamente nos olvidamos de la copa para tomar otra. Luego volvimos al Krug y estaba más abierto, espectáculo de equilibrio y de elegancia. En plan de coña…¿eres Krugista o Salonista? Yo más bien…soy del disfrute.

 Fantástico el Sauternes que acompañó a unos postres en una cena: Château Gilette Demi-Sec 1954 de Christian Médeville. No me resultó empalagoso, ni cansino, ni aburrido. Claro, ya sé que pueden aparecer comparaciones con otro tipo de vinos y esto no llega a un buen Clos du Bourg Moellleux, a un Yquem o a un TBA Scharzhofberger pero como método de divertimento puede ayudar.

 Directo y pedregoso se mostró el Marc Olivier Muscadet Sur Lie “Clos Cormerais” Vieilles Vignes 2004. La uva es lo que es y, afortunadamente, no va cargada de mucha carga terpénica y el resultado suele dar vinos que tienen un gran carácter mineral y menos frutal que otros casos. Rico, fresco, largo y joven. Sé que ya lo sabrán, pero dejen un tiempecito a los Muscadets en botella…y verán el resultado. Siempre esta bodega es una referencia en este estilo de vinos. Apareció por la Universal de Vinos y es un placer que podamos adquirirlos allí.

 El Château Mont-Redon 2006 Chateauneuf-du-Pape Blanc 2006 era mineral, directo y franco pero algo corto en la boca. Quería ir pero no iba mucho más allá. No son especialmente de mis favoritas las elaboraciones blancas de esta zona sur del Ródano pero en cualquier caso, un vino rico, honesto y sencillo…que eso, a día de hoy, no es fácil de conseguir.

 También han existido buenas botellas españolas como la garnacha peluda que elabora Rafa Bernabé en sus Cipreses de Usaldón 2010, o esa excelente Verdejo de la gente de Nieva en su Pie Franco 2009, o aquellas botellas de los B de Basilio blanco 2008 y 2010 que hemos podido probar en su presencia. Me convenció mucho también volver a probar el Sameirás 1040 del 2010 y ver que esas barricas de mayor volumen dotan al vino de una madera fina y no muy presente y que con la “chicha” que tienen esas uvas podrán ir absorbiendo al roble.

 Por ahora, les dejo que vayan pasando un buen verano y espero volver a comentarles algunas cosas más lo antes posible. Un buen amigo me pasó este video musical recordando algunas cosas y es un placer poder compartirlo en este espacio.

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)