Era la primera vez que me acercaba a este afamado restaurante madrileño y había escuchado diferentes versiones acerca de las experiencias que las personas habían tenido allí. Por un lado, siempre me habían comentado que el servicio de sala y la puesta en escena era espectacular pero en cuanto a la comida tenía opiniones diferentes, tanto de gente que había disfrutado inmensamente como gente que no había salido tan satisfecha. Tras comprobar lo que sucedió y por mi propia experiencia, me uno al grupo de los primeros, de aquellos que hemos disfrutado enormemente de la cocina de Óscar Velasco con el permiso de su alma máter Santi Santamaría.

El servicio es impecable, te hacen sentirte  a gusto sin llegar al empalagamiento, y la verdad es que nosotros disfrutamos de las explicaciones y cercanía de todo el equipo, empezando por el magnífico Abel Valverde (un espectáculo su tabla de quesos que luego comentaré) y David Robledo (sumiller del lugar), así como todo el equipo que los acompañan.

Cubertería, vajilla, y cristal muy a tono del local.

Empezamos la sesión con dos copas del blanco de Ramos-Pinto y un conjunto variado de aperitivos deliciosos y luego pedimos el Gran Menú:

Mantequilla Échiré y Aceite de Oliva Virgen Extra “Gourmand Santamaría” (Rico)

Blinis con crema de brócoli y huevas de pez volador (Rico)

Ensalada de Garbanzos con rabo de toro y celerí (Fantásticos garbanzos)

Ensalada de patatas confitadas rellenas de buey de mar y berros. (Sublime)

Plato de bivalvos: Ostras, navajas y berberechos con aroma de hinojo. (Impresionante)

Ravioli de Ricota ahumada con caviar, anchoa y aceitunas. (Algo más floja la combinación)

Cola de cigala con apionabo, tomate, albahaca y piñones (Cigala de verdad)

Bonito con pisto y puré de cebolla (Sin maquillaje, fantástico)

Jarrete de ternera blanca con puré de patatas. (Inolvidable)

Luego viene el gran carro de quesos…en torno a 53 diferentes. La selección que nos puso Abel fue: Brillant Savarint, Reblochon, Epoisse, Munster au Cumin, Compté, Payoyo al romero, Sbrintz, Torta del Casar, Gorgonzola Dulce y Cabrales. ¡Brillante!

Terminamos con una sopa de zanahoria y cítricos con manzana y yogourt; y posteriormente con un postre maravilloso para mi gusto: Crema de café con la mousse de chocolate cocida.

A esto se añadieron los correspondientes Petits Fours que completaron una jornada inolvidable.

 

 

 

 

 

No quiero extenderme más. Gracias a todo el equipo de Santceloni e intentaremos volver. No es económico, pero la experiencia merece la pena y es encomiable disfrutar de una cocina sin grandes artificios basada en un gran producto.

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

 

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