Ya termina Abril, un mes intenso y con algunos vinos muy interesantes disfrutados y otros no tanto y que omitiremos aquí. Pero no cabe duda que hay mucho por disfrutar, aprender, conocer, volver a probar, etc. Estamos en esa vorágine.

 Empezamos estas pistas por el final ya que me sorprendió acabar el mes con un delicioso Finca Dofí 2002 prioratino realmente delicioso que fue servido en ese lugar que tanto se disfruta en Madrid: la Taberna Laredo. Fresco como una lechuga en la boca, algo más maduro en las sensaciones que entraban por la nariz pero me pareció muy disfrutable. Vino precedido por un vino que para mí nunca falla: Fino La Panesa de Hidalgo. Una gozada.

Cambiamos de registro para poder disfrutar en una cata vertical que hicimos en el restaurante El Candil salmantino del vino Pintia de la D.O.Toro. Fueron todas las añadas existentes incluyendo la aún no comercializada del 2008. Partimos del 2001 y a mí fue uno de los vinos que más me gustó junto con el 2002 y el 2005. El paso por 2003 y 2004 daba vinos más pastosos, cálidos, pesados y monótonos. 2006 y 2007 aún muestran bastante dureza y habrá que ver cómo van evolucionando. Interesante sesión para ver con un poco de perspectiva cómo se encuentran en este momento estas botellas.

Fantástico el Turó d´en Mota 1999 de Recaredo, ofreciendo un muy buen Cava. Otro tema es si hablamos del precio…pero que el vino está bueno pienso que no ofrece dudas.

Hacía tiempo que no probaba un Barbaresco con ciertos años y esta vez fue uno de Gaja, el Sori Tildin 1986. Quizá no estaba esplendoroso pero tampoco estaba muerto pese a que incluso indicaron que la conservación no había sido la más adecuada. Algo maduro y cetónico en nariz pero bien en la boca, largo, bien equilibrado y disfrutable.

 Muy rico, joven, vigoroso y complejo apareció el Trimbach Riesling Clos Ste Hune 1997. Un portento en la versión seca de esta uva que, aunque no se libra de una gran variación de unas botellas a otras y algunas acusan una oxidación prematura, cuando te encuentras con la que sale pletórica el disfrute es alucinante. Muy, muy bueno. En versión más azucarada de la misma uva destacaría este mes por lo probado el Egon Müller Scharzhofberger Spätlese 1990 que, sin llegar a una emoción permanente, estaba muy rico. El problema es que la sensación de disfrute era alta pero corta en tiempo, un vino algo efímero. Va, agrada y desaparece pronto.

 “Salmónido, un rosado a contra corriente”. Así se lee la etiqueta de este vino de la bodega Barranco Oscuro en Granada. No busquen el típico rosado convencional de tienda de golosinas o de color llamativo. Estamos ante algo más apagado de tono, entre naranja, ocre, rosa pálido, que no empalaga y que ofrece complejidad superior al segundo día una vez abierta la botella. Nos gustó.

Muy rico el Arbois Pupillin L`Ivresse de noé 2007 de Philippe Bonard con toques algo maduros y tardíos en la nariz y con elegancia, complejidad, frescura y longitud en la boca. Nos gustó mucho.

 Ahora llega Mayo. ¡A por él!

 Les dejo con un video sobre Abril…

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

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