Hay almejas…y almejas. Lo bueno, si breve, dos veces bueno.

Deliciosas las que hace poco degustamos en ese local del que les hablé hace poco: La Viña de Henao.

Decía mi compañero de mesa que eran “jurásicas”. ¿Cómo serían estos bivalvos en el jurásico? Éstas eran hermosas, finas, acompañadas por un sencillo refrito sin harinas ni nada por el estilo. Simples, enormes.

Luego hay almejas más complicadas. Aquí diferenciaría varios tipos.

Hay algunas que no se abren. Ellas se lo pierden…el caso es que también nos lo perdemos nosotros.

Otras se abren pero lo que hay dentro no acompaña. Tierra, sabores extraños, texturas raras. Es un claro indicio de ¡Stop!

Un mundo, esto de las almejas.

Intentaremos seguir aprendiendo

¡Qué vivan las almejas!

Para acompañarlas hoy destacaría algo así:

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

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