febrero 2011


Reproduzco una entrevista a Nicholas Carr publicada en El País. Algunos puntos me parecen interesantes:

La tercera parte de la población mundial ya es ‘internauta’. La revolución digital crece veloz. Uno de sus grandes pensadores, Nicholas Carr, da claves de su existencia en el libro ‘Superficiales. ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?’ El experto advierte de que se “está erosionando la capacidad de controlar nuestros pensamientos y de pensar de forma autónoma”.

El correo electrónico parpadea con un mensaje inquietante: “Twitter te echa de menos. ¿No tienes curiosidad por saber las muchas cosas que te estás perdiendo? ¡Vuelve!”. Ocurre cuando uno deja de entrar asiduamente en la red social: es una anomalía, no cumplir con la norma no escrita de ser un voraz consumidor de twitters hace saltar las alarmas de la empresa, que en su intento por parecer más y más humana, como la mayoría de las herramientas que pueblan nuestra vida digital, nos habla con una cercanía y una calidez que solo puede o enamorarte o indignarte. Nicholas Carr se ríe al escuchar la preocupación de la periodista ante la llegada de este mensaje a su buzón de correo. “Yo no he parado de recibirlos desde el día que suspendí mis cuentas en Facebook y Twitter. No me salí de estas redes sociales porque no me interesen. Al contrario, creo que son muy prácticas, incluso fascinantes, pero precisamente porque su esencia son los micromensajes lanzados sin pausa, su capacidad de distracción es enorme”. Y esa distracción constante a la que nos somete nuestra existencia digital, y que según Carr es inherente a las nuevas tecnologías, es sobre la que este autor que fue director del Harvard Business Review y que escribe sobre tecnología desde hace casi dos décadas nos alerta en su tercer libro, Superficiales. ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? (Taurus).

Cuando Carr (1959) se percató, hace unos años, de que su capacidad de concentración había disminuido, de que leer artículos largos y libros se había convertido en una ardua tarea precisamente para alguien licenciado en Literatura que se había dejado mecer toda su vida por ella, comenzó a preguntarse si la causa no sería precisamente su entrega diaria a las multitareas digitales: pasar muchas horas frente a la computadora, saltando sin cesar de uno a otro programa, de una página de Internet a otra, mientras hablamos por Skype, contestamos a un correo electrónico y ponemos un link en Facebook. Su búsqueda de respuestas le llevó a escribir Superficiales… (antes publicó los polémicos El gran interruptor. El mundo en red, de Edison a Google y Las tecnologías de la información. ¿Son realmente una ventaja competitiva?), “una oda al tipo de pensamiento que encarna el libro y una llamada de atención respecto a lo que está en juego: el pensamiento lineal, profundo, que incita al pensamiento creativo y que no necesariamente tiene un fin utilitario. La multitarea, instigada por el uso de Internet, nos aleja de formas de pensamiento que requieren reflexión y contemplación, nos convierte en seres más eficientes procesando información pero menos capaces para profundizar en esa información y al hacerlo no solo nos deshumanizan un poco sino que nos uniformizan”. Apoyándose en múltiples estudios científicos que avalan su teoría y remontándose a la célebre frase de Marshall McLuhan “el medio es el mensaje”, Carr ahonda en cómo las tecnologías han ido transformando las formas de pensamiento de la sociedad: la creación de la cartografía, del reloj y la más definitiva, la imprenta. Ahora, más de quinientos años después, le ha llegado el turno al efecto Internet.

Pero no hay que equivocarse: Carr no defiende el conservadurismo cultural. Él mismo es un usuario compulsivo de la web y prueba de ello es que no puede evitar despertar a su ordenador durante una breve pausa en la entrevista. Descubierto in fraganti por la periodista, esboza una tímida sonrisa, “¡lo confieso, me has cazado!”. Su oficina está en su residencia, una casa sobre las Montañas Rocosas, en las afueras de Boulder (Colorado), rodeada de pinares y silencio, con ciervos que atraviesan las sinuosas carreteras y la portentosa naturaleza estadounidense como principal acompañante.

PREGUNTA. Su libro ha levantado críticas entre periodistas como Nick Bilton, responsable del blog de tecnología Bits de The New York Times, quien defiende que es mucho más natural para el ser humano diversificar la atención que concentrarla en una sola cosa.

RESPUESTA. Más primitivo o más natural no significa mejor. Leer libros probablemente sea menos natural, pero ¿por qué va a ser peor? Hemos tenido que entrenarnos para conseguirlo, pero a cambio alcanzamos una valiosa capacidad de utilización de nuestra mente que no existía cuando teníamos que estar constantemente alerta ante el exterior muchos siglos atrás. Quizás no debamos volver a ese estado primitivo si eso nos hace perder formas de pensamiento más profundo.

P. Internet invita a moverse constantemente entre contenidos, pero precisamente por eso ofrece una cantidad de información inmensa. Hace apenas dos décadas hubiera sido impensable.

R. Es cierto y eso es muy valioso, pero Internet nos incita a buscar lo breve y lo rápido y nos aleja de la posibilidad de concentrarnos en una sola cosa. Lo que yo defiendo en mi libro es que las diferentes formas de tecnología incentivan diferentes formas de pensamiento y por diferentes razones Internet alienta la multitarea y fomenta muy poco la concentración. Cuando abres un libro te aíslas de todo porque no hay nada más que sus páginas. Cuando enciendes el ordenador te llegan mensajes por todas partes, es una máquina de interrupciones constantes.

P. ¿Pero, en última instancia, cómo utilizamos la web no es una elección personal?

R. Lo es y no lo es. Tú puedes elegir tus tiempos y formas de uso, pero la tecnología te incita a comportarte de una determinada manera. Si en tu trabajo tus colegas te envían treinta e-mails al día y tú decides no mirar el correo, tu carrera sufrirá. La tecnología, como ocurrió con el reloj o la cartografía, no es neutral, cambia las normas sociales e influye en nuestras elecciones.

P. En su libro habla de lo que perdemos y aunque mencione lo que ganamos apenas toca el tema de las redes sociales y cómo gracias a ellas tenemos una herramienta valiosísima para compartir información.

R. Es verdad, la capacidad de compartir se ha multiplicado aunque antes también lo hacíamos. Lo que ocurre con Internet es que la escala, a todos los niveles, se dispara. Y sin duda hay cosas muy positivas. La Red nos permite mostrar nuestras creaciones, compartir nuestros pensamientos, estar en contacto con los amigos y hasta nos ofrece oportunidades laborales. No hay que olvidar que la única razón por la que Internet y las nuevas tecnologías están teniendo tanto efecto en nuestra forma de pensar es porque son útiles, entretenidas y divertidas. Si no lo fueran no nos sentiríamos tan atraídos por ellas y no tendrían efecto sobre nuestra forma de pensar. En el fondo, nadie nos obliga a utilizarlas.

P. Sin embargo, a través de su libro usted parece sugerir que las nuevas tecnologías merman nuestra libertad como individuos…

R. La esencia de la libertad es poder escoger a qué quieres dedicarle tu atención. La tecnología está determinando esas elecciones y por lo tanto está erosionando la capacidad de controlar nuestros pensamientos y de pensar de forma autónoma. Google es una base de datos inmensa en la que voluntariamente introducimos información sobre nosotros y a cambio recibimos información cada vez más personalizada y adaptada a nuestros gustos y necesidades. Eso tiene ventajas para el consumidor. Pero todos los pasos que damos online se convierten en información para empresas y Gobiernos. Y la gran pregunta a la que tendremos que contestar en la próxima década es qué valor le damos a la privacidad y cuánta estamos dispuestos a ceder a cambio de comodidad y beneficios comerciales. Mi sensación es que a la gente le importa poco su privacidad, al menos esa parece ser la tendencia, y si continúa siendo así la gente asumirá y aceptará que siempre están siendo observados y dejándose empujar más y más aún hacia la sociedad de consumo en detrimento de beneficios menos mensurables que van unidos a la privacidad.

P. Entonces… ¿nos dirigimos hacia una sociedad tipo Gran Hermano?

R. Creo que nos encaminamos hacia una sociedad más parecida a lo que anticipó Huxley en Un mundo feliz que a lo que describió Orwell en 1984. Renunciaremos a nuestra privacidad y por tanto reduciremos nuestra libertad voluntaria y alegremente, con el fin de disfrutar plenamente de los placeres de la sociedad de consumo. No obstante, creo que la tensión entre la libertad que nos ofrece Internet y su utilización como herramienta de control nunca se va a resolver. Podemos hablar con libertad total, organizarnos, trabajar de forma colectiva, incluso crear grupos como Anonymous pero, al mismo tiempo, Gobiernos y corporaciones ganan más control sobre nosotros al seguir todos nuestros pasos online y al intentar influir en nuestras decisiones.

P. Wikipedia es un buen ejemplo de colaboración a gran escala impensable antes de Internet. Acaba de cumplir diez años…

R. Wikipedia encierra una contradicción muy clara que reproduce esa tensión inherente a Internet. Comenzó siendo una web completamente abierta pero con el tiempo, para ganar calidad, ha tenido que cerrarse un poco, se han creado jerarquías y formas de control. De ahí que una de sus lecciones sea que la libertad total no funciona demasiado bien. Aparte, no hay duda de su utilidad y creo que ha ganado en calidad y fiabilidad en los últimos años.

P. ¿Y qué opina de proyectos como Google Books? En su libro no parece muy optimista al respecto…

R. Las ventajas de disponer de todos los libros online son innegables. Pero mi preocupación es cómo la tecnología nos incita a leer esos libros. Es diferente el acceso que la forma de uso. Google piensa en función de snippets, pequeños fragmentos de información. No le interesa que permanezcamos horas en la misma página porque pierde toda esa información que le damos sobre nosotros cuando navegamos. Cuando vas a Google Books aparecen iconos y links sobre los que pinchar, el libro deja de serlo para convertirse en otra web. Creo que es ingenuo pensar que los libros no van a cambiar en sus versiones digitales. Ya lo estamos viendo con la aparición de vídeos y otros tipos de media en las propias páginas de Google Books. Y eso ejercerá presión también sobre los escritores. Ya les ocurre a los periodistas con los titulares de las informaciones, sus noticias tienen que ser buscables, atractivas. Internet ha influido en su forma de titular y también podría cambiar la forma de escribir de los escritores. Yo creo que aún no somos conscientes de todos los cambios que van a ocurrir cuando realmente el libro electrónico sustituya al libro.

P. ¿Cuánto falta para eso?

R. Creo que tardará entre cinco y diez años.

P. Pero aparatos como el Kindle permiten leer muy a gusto y sin distracciones…

R. Es cierto, pero sabemos que en el mundo de las nuevas tecnologías los fabricantes compiten entre ellos y siempre aspiran a ofrecer más que el otro, así que no creo que tarden mucho en hacerlos más y más sofisticados, y por tanto con mayores distracciones.

P. El economista Max Otte afirma que pese a la cantidad de información disponible, estamos más desinformados que nunca y eso está contribuyendo a acercarnos a una forma de neofeudalismo que está destruyendo las clases medias. ¿Está de acuerdo?

R. Hasta cierto punto, sí. Cuando observas cómo el mundo del software ha afectado a la creación de empleo y a la distribución de la riqueza, sin duda las clases medias están sufriendo y la concentración de la riqueza en pocas manos se está acentuando. Es un tema que toqué en mi libro El gran interruptor. El crecimiento que experimentó la clase media tras la II Guerra Mundial se está revirtiendo claramente.

P. Internet también ha creado un nuevo fenómeno, el de las microcelebridades. Todos podemos hacer publicidad de nosotros mismos y hay quien lo persigue con ahínco. ¿Qué le parece esa nueva obsesión por el yo instigado por las nuevas tecnologías?

R. Siempre nos hemos preocupado de la mirada del otro, pero cuando te conviertes en una creación mediática -porque lo que construimos a través de nuestra persona pública es un personaje-, cada vez pensamos más como actores que interpretan un papel frente a una audiencia y encapsulamos emociones en pequeños mensajes. ¿Estamos perdiendo por ello riqueza emocional e intelectual? No lo sé. Me da miedo que poco a poco nos vayamos haciendo más y más uniformes y perdamos rasgos distintivos de nuestras personalidades.

P. ¿Hay alguna receta para salvarnos’?

R. Mi interés como escritor es describir un fenómeno complejo, no hacer libros de autoayuda. En mi opinión, nos estamos dirigiendo hacia un ideal muy utilitario, donde lo importante es lo eficiente que uno es procesando información y donde deja de apreciarse el pensamiento contemplativo, abierto, que no necesariamente tiene un fin práctico y que, sin embargo, estimula la creatividad. La ciencia habla claro en ese sentido: la habilidad de concentrarse en una sola cosa es clave en la memoria a largo plazo, en el pensamiento crítico y conceptual, y en muchas formas de creatividad. Incluso las emociones y la empatía precisan de tiempo para ser procesadas. Si no invertimos ese tiempo, nos deshumanizamos cada vez más. Yo simplemente me limito a alertar sobre la dirección que estamos tomando y sobre lo que estamos sacrificando al sumergirnos en el mundo digital. Un primer paso para escapar es ser conscientes de ello. Como individuos, quizás aún estemos a tiempo, pero como sociedad creo que no hay marcha atrás.

 

 

Con ese intermedio que han supuesto las Nominaciones a los Premios Baba y su posterior Gran Gala de entrega, y tras felicitar a todos los premiados, retomamos las Pistas vínicas sobre aquellos vinos que han pasado por aquí, que han ido gustando en mayor o menor medida y que nunca han dejado de ser bebidos.

Podríamos empezar con una mini tanda de vinos blancos secos españoles. Me lleva esto a Galicia y a dos Denominaciones de Origen diferentes: Rías Baixas y Ribeiro. En la primera de ellas fue delicioso el descorche del Do Ferreiro Cepas Vellas 2006. Un albariño, serio, con peso y con volumen, a la vez fresco, complejo. Muy, muy bueno. Quizá mucho más interesante que el Ribeiro 1040 del 2009 que elabora Antonio Cajide (Sameirás) pero éste último muestra las hechuras de un excelente vino cuyo valor numérico en la etiqueta indica la densidad a la que el abandono del depósito se realiza para trabajar algo las lías en la barrica. A pesar de que me gusta más el Sameirás blanco normal y que no ve la madera en su elaboración este Ribeiro nos muestra un camino a seguir…ojalá se pongan las pilas muchos más productores. Material para ello hay.

Siempre hablamos de eso y del potencial de la zona. A veces es difícil llegar a consumir esas microvinificaciones que se hacen en muchos casos, otras es difícil llegar a entender una posible estructura comercial, pero ojalá exista un interés común por hacer las cosas bien y que realmente el vino se convirtiera en el gran eje del desarrollo rural de la zona. Tal y como se opera lo veo difícil pero espero que no sea una utopía.

Joya es la palabra que usaría para definir al Huet Le Mont Sec 2007. Siento predilección por los vinos de esta bodega tanto en su vertiente seca como en los vinos con más gramos/litro de azúcar en el embotellado. Este 2007 es un vino poderoso, a la vez elegante, fino, con esqueleto de guarda…y eso haremos con otras botellas. Maravilloso ejemplo de una Chenin seca en la zona de Vouvray dentro del Loira.

El Huet Le Haut Lieu Demi-Sec 1971 es un vino de los que podrías estar una tarde con él, ponerte una película de John Ford, Billy Wilder o Berlanga y luego ya de paso poner la cinta de alguna Copa de Europa que ganó el Real Madrid. Es decir, todo emocionante. 🙂

Algunas veces ha salido el Domaine Huet por este espacio y sin duda son vinos que respeto, admiro, compro y bebo. Me gustaría algún día poder hacer una extensa retrospectiva de ellos usando el sacacorchos.

Del lado de la Riesling hemos tenido diferentes encuentros. Para mí, el máximo disfrute vino con un Maximin Grünhaus Abtsberg Spätlese 1993. Realmente un vino emocionante, joven, directo, complejo, largo…Me pareció una obra maestra. Muy bueno pero algo inferior estaba el Bürklin-Wolf Pechstein Spätlese-Trocken 1999 aunque la combinación con una crema de calabaza fue sumamente orgásmica. Yo no tengo ni idea de la ortodoxia entre los maridajes, armonías o combinaciones posibles…pero sé lo que me produce o no placer. Y eso estaba buenísimo. Y también francamente rico el Egon Muller Scharzhofberger Auslese Tonel #27 1988 aunque no mostraba para mí esa rotundidad del Abtsberg. Se tomó junto al Chenin del 71 como colofón de una buena jornada y quedó un poco ensombrecido ante la complejidad y elegancia del Huet.

Muy interesante también fue una degustación que tuvimos por parte del equipo de Vinialia y su recientemente adquirida bodega para importar en España (¡ya era hora! :-)): Forstmeister Geltz-Zilliken. Por aquí han salido a veces vinos antiguos de esta bodega por la que un servidor tiene predilección desde hace bastantes años, especialmente en aquellos vinos con bastante azúcar residual, y siempre es una alegría que ya estén sus vinos disponibles en España y, además, gracias a unos buenos amigos como son Lluís y Damià de Vinialia.

Los vinos probados fueron:

Riesling Butterfly 2009: quizá el vino que menos me gustó de la jornada. Es la puerta de entrada al estilo de la bodega pero de una forma algo sencilla, simple, bien hecha pero no demasiado compleja.

Saarburger Rausch Kabinett 2008 es para mí un maravilloso ejemplo de Riesling a este nivel de azúcar. Portentosa nariz en su finura y discrección, no apta para los amantes de la silicona falsa. Y en boca es una gozadita…Aunque pienso que no llega al nivel del Spätlese ahora está más disfrutable.

Saarburger Rausch Spätlese 2009 me pareció algo goloso en su tacto, intenso, opulento, más hacia el lado Samantha Fox que hacia el de Grace Kelly. Andaban un poco despistadas las diferentes partes…pero si somos pacientes los vinos de esta bodega ofrecen sensaciones apoteósicas. Es lo que pasó con el Spätlese del 2002: soberbio de principio a fin desde mi punto de vista. Prueben y a ver qué les parece.

Hubo cierto debate con el seco de Rausch Grosses Gewachs 2009. En el Saar es chungo hacer este tipo de vinos pero a mí la verdad es que me pareció otro vinazo de los Zilliken dentro de lo que se puede esperar en esta región.

El Saarburger Rausch Auslese 1993 que completó la jornada estaba algo raro. Lo dejaremos en “stand by”…

Ricas también las burbujas del Drappier Grande Sendrée 2002, un champagne bien equilibrado, fresco, con buena integración del carbónico. Sin aspavientos…

Por aquí abandonamos ya la parte de blancos (la vertiente borgoñona irá a sus correspondientes pistas en la otra ventanita) y nos metemos en los tintos.

En primer lugar agradecer de nuevo a Vinialia y a Goyo García Viadero que me invitasen a poder degustar sus vinos en aquella sesión en donde Valdeolmos 2009, Viñas de Angüix 2008 y 2009, Valdeolmos 2008, El Peruco 2009 fueron descorchados.

Es de agradecer que existan viticultores como Goyo que pretendan recuperar una Ribera que no debería haber sido alejada de estos patrones. Inversiones monstruosas en donde lo que menos importa es el propio vino, vinos impotables, y mucha fachada para la prensa rosa o amarilla no deberían haber escondido jamás a una Ribera compleja, profunda, estructurada y con vinos soberbios a partir de una excelente uva. Poco a poco hay que volver…si se puede. Recuerdo vinos de la zona de los años 70, 60, primeros de los 80 en donde la forma de trabajar era muy diferente ya que había pocas bodegas, escogían buena uva y hacían vinos deliciosos. Posiblemente esto no vuelva a suceder jamás pero el suicidio en el que se ha convertido mucho de esta Denominación hace pensar que ya peor no se pueden hacer las cosas. Así que a partir de aquí, la curva debe ser ascendente.

Potente en la nariz y más delicado en la boca apareció el Malbec  argentino de Bodega Séptima “Los Pasos” 2005. La gama aromática varía desde la fruta negra muy potente hasta restos acaramelados y especiados pero afortunadamente se disfruta muy bien. Este vino de la zona de Mendoza muestra corpulencia (y no sólo en el vidrio que lo contiene) pero a la vez mantiene cierto nervio y tensión que hace que el bombilla no esté fundida.

Realmente vivo en la boca y no tan intenso en la nariz estaba el Blecua 2001 del Somontano. No sé muy bien qué ha pasado con este proyecto pero el vino aún está ahí y sin síntomas de verse agotado. Acompañó bien una comida ampliamente variada en cuanto a diversidad de platos.

Seguiremos…

Un saludo

…………………………

The Show Must Go On (Queen)

De nuevo gran fiesta se produjo en el escritorio, habilitado para el evento como gran auditorio. Mujeres con trajes de alta costura, hombres con smoking a recibirlas, limousinas aparcadas en doble fila, sonrisas a la prensa, y así un largo etc. Todo ello ha ido constituyendo la antesala a este gran momento. La Gala ha llegado. Los premios “Baba” del vino se van a entregar en su III Edición y nadie de la “societé” de esta República Independiente que es mi escritorio ha querido perdérsela.

 Así, fueron entrando todos los invitados a la gala. Tomaron sus asientos y empezaron a sentir los nervios sobre quién sería esta vez l@s ganadores.

 Con honores, agradecimientos, y como siempre, buena dosis de aburrimiento como cualquier otra gala, transcurre y se hacen entrega:

Y el Baba es para…

 Categoría “Mejor vino blanco seco nacional” 

Marqués de Murrieta Castillo de Ygay Reserva Especial Blanco 1946 (Bodegas Marqués de Murrieta-DOCa.Rioja)

 Unos blanco tremendo que repite galardón por segunda vez consecutiva. Algo inaudito

Categoría “Mejor vino rosado”

Desierto. Aplausos

 Categoría “Mejor Vino Espumoso 

Gatinois Rosé

Maravilloso rosado que se impuso a duros rivales

Categoría “Mejor Vino Generoso”

Fino La Ina Viejo

Un premio a una actuación en la copa que fue de menos a más hasta llegar a la emoción pura.

Categoría “Mejor Vino blanco seco internacional”

Ganevat Vin Jaune Côtes de Jura 2002

Difícil elección. Pero era una actuación tan potente que merece su reconocimiento.

Categoría “Mejor Vino blanco no seco”

Fritz Haag Juffer Sonnenuhr Auslese GK #12 del 2001

 Delicioso ejemplo que olía y sabía a un gran vino.

Categoría “Mejor Vino tinto nacional”

Bodegas Bilbainas Vieja Reserva 1928 (DOCa.Rioja)

Posiblemente, la mejor actuación del año.

 Categoría “Mejor Vino tinto extranjero 

Armand Rousseau Chambertin 2001

Apoteósica categoría, apoteósicos vinos. Gran Borgoña.

Enhorabuena a todos los premiados y a los nominados, todos ellos han sido partícipes de grandes momentos de disfrute y de placer.  Esto era solamente una forma de pasar el rato y demostrar lo absurdo que puede ser cualquier premio de nuevo. En cada vino de estos, de los nominados igualmente, y así como con otros muchos se han producido momentos como mágicos.

Especial reconocimiento podríamos dar a dos momentos mágicos de este pasado año que tuvieron lugar el pasado mes de Diciembre en tierras suizas durante dos mágicas jornadas organizadas entre varios amigos. Serían como dos Baba honoríficos a toda una trayectoria. Se los damos, como digo, a dos jornadas mágicas: una vertical del vino alsaciano Maison F.E. Trimbach Riesling Clos Ste.Hune 1973-2003 en donde a través de 30 botellas pudimos ver qué grande es este Riesling seco. Y el otro Baba de Honor es para el Domaine de la Romanée-Conti borgoñón. Tras una jornada con 25 vinos de esta casa distribuidos en varias botellas de los Grand Cru Richebourg, La Tâche y la propia Romanée-Conti el Baba es merecido.

 El año que viene, si nos dejan, más. Les espero y les dejo con algo de música:

 Un saludo

…………………….

The Show Must Go On (Queen)

 Acudir a Bilbao siempre es un placer para el que escribe. He conocido diferentes estampas de este “hoyo” desde diversos puntos de vista ya que hay lazos familiares que me unen mucho al Botxo y además hay que unir que determinadas amistades convierten cada visita en una delicia.

 Es una ciudad que ha cambiado mucho en los últimos años dejando paso a un Bilbao más servicial y menos industrial. Pero la fama del buen comer aún se mantiene. Mucha de la actividad social y económica del País Vasco se centra alrededor de la gastronomía y, generalmente, un buen producto siempre ha sido la base primordial de la cocina vasca.

En una de mis últimas visitas, Alberto, buen amigo y gran aficionado a la gastronomía y al vino me hizo de guía buscando rincones en donde los maquillajes no están permitidos. En este sentido aparece un pequeño local (no más de unas 6 mesas) con aspecto de antigua tasca de barrio en donde la experiencia culinaria en torno a una cocina de gran producto puede convertirse en una sesión maravillosa: La Viña de Henao (C/Henao, 27)

No esperen ninguna concesión a un ambiente sofisticado. Aquí se viene a comer.

Unos tomates de Castro, o unas buenas anchoas rebozadas, o unas almejas, o unos callos y morros. Como ven, platos simples. Y es que lo difícil es conseguir una excelente materia prima, elaborarla correctamente y dejar que los sentidos hagan el resto. Si van igual se encuentran a políticos o a miembros de la Corona en visitas varias pero yo les recomiendo, si me lo permiten, que mejor se encuentren con un tomate, una anchoa o un pedacito de ese mar Cantábrico que tanta satisfacción da con sus habitantes.

Creo que volveré pronto con el mismo guía. La experiencia merece retornar a esos sabores casi perdidos y convertir esa jornada en un deleite para los sentidos pero, sobre todo, en una nueva ocasión para compartir amistad en torno a una buena mesa. Eso no tiene precio.

Un saludo

………………………

The Show Must Go On (Queen)

Me gusta Händel

 “El Mesías”,  concretamente la tercera parte de este oratorio: Las Secuelas

Oratorio, Mesías y Secuelas…

A esto es lo que yo llamaría episodio “parkeriano” si lo refiero al vino.

He aquí la conexión Händel-Parker.

Parker manda a su Mesías, algunos rezan por y con él, y así se verán las secuelas que después suceden.

¿Les suena en esta ocasión a Priorato?

Uf, ¡ojalá me cate y me dé taitantos!

Vamos, blanco y en botella. En esta ocasión, más negro.

Negro es el panorama.

¿Y bien?

¿Qué viene ahora?

99, 98, 97…¿100? Más abajo creo que ya ni importa. El propio Mesías y su creador se han cargado su sistema.

Luego llega la venta.

¡Tengo 93 puntos!: Primer argumento comercial

Un distribuidor con interés dirá: ¡Vaya cicatriz!

Otro  dirá: OK, ¿5+1?

El adulador dirá : ¡Uf, qué de puntos! Gran vino

El Mesías se vuelve. Hasta el año que viene. Es como un ave migratoria.

Ha saciado su hambre.

Todo un sistema detrás. Los muros caen. Hasta la URSS lo hizo.

Sayonara baby!

Frases cortas, relato simple, rezos múltiples. El Purgatorio…

Amén

………………………..

The Show Must Go On (Queen)

Vuelvo a hacer referencia a los productos de La Fonda del Prado en esta entrada. No sé si recordarán aquel día en el que me encontré a una perdiz escabechada en un plato en el que solamente faltaba un letrero que dijera “cómeme”. Aquella experiencia debo agradecérsela a la gente de Umami Gourmet en Barcelona que me proporcionó tan sublime pajarito.

https://iglegorburu.wordpress.com/2010/08/11/unos-pajaros-recomendables/

Acudiendo a ellos de nuevo (son distribuidores de los productos de La Fonda del Prado en Barcelona) me he encontrado con algo, por lo menos, igual de bueno o incluso algo superior: su faisán escabechado.

Había probado faisán pocas veces en mi vida pero siempre me había parecido un bocado bueno pero algo seco y agreste. Hasta que deshuesé el que compré de La Fonda del Prado. Delicioso, sabroso, sin momentos para el aburrimiento.

Lo tomé frente a un vendimia tardía alsaciano y creo que fue un momento de “orgasmo” gastronómico.

Se lo recomiendo vivamente y espero poder seguir probando productos de esta excelente casa burgalesa. Me hablan ahora de unas carrilleras…¿es posible? Empezamos a salivar…

El otro producto del que quiero hablarles viene del mar concretamente de la localidad costera de Ondarroa en Vizcaya (Bizkaia). Me refiero a la fantástica ventresca de bonito que hace la gente de Marino Martínez de Luco (de nuevo a través de Umami lo pillé). Pocas, o mejor decir ninguna, ventresca me he encontrado de esta calidad, con esta finura, con ese sabor bien integrado y que parece “mantequilla” pura cuando se derrite en la boca.

¡Qué quieren que les diga!…busquen, comparen, y si encuentran algo mejor…¡cómprenlo! pero si la búsqueda no da mejores resultados, el disfrute con estos productos creo que está plenamente asegurado. Yo sigo a ello.

Tanta “orgía” gastronómica se merece una buena dosis de lo que aquí llamamos buena música:

Un saludo

……………………

The Show Must Go On (Queen)