Ahora que estamos en invierno es época de realizar una de las operaciones más importantes desde mi punto de vista en el viñedo: la poda.

La historia de por qué se poda la viña hay que ir a buscarla a las primeras documentaciones escritas de la antigua Grecia y verán que pese a que la vid es una planta trepadora por naturaleza, ya era “podada” de una forma muy natural: los animales se iban comiendo sus hojas.

Sí, parece pura lógica, pero importancia tiene. Posteriormente Columela (ya les he hablado de su Tratado agrícola en este espacio) ya hizo también una muy buena descripción de la poda y la verdad es que poco se ha evolucionado desde entonces salvo que ahora se usan otro tipo de mecanismos con inclinaciones hacia mucha poda mecánica.

Realmente ¿en qué consiste la poda?

Pues en algo tan sencillo como realizar esa operación cultural para eliminar total o parcialmente ciertos sarmientos y a veces ciertas porciones de madera vieja con el fin de dejar en la planta un número de yemas óptimo para su posterior brotación y desarrollo del ciclo vegetativo.

Con esta operación los objetivos fundamentales que conseguimos son diferentes. En primer lugar luchamos contra la acrotonía de la planta, es decir, evitamos el alargamiento excesivo y así mantenemos una forma de la vid más compatible con las diferentes prácticas de cultivo. En segundo lugar y fundamental, por medio de la poda limitamos el número de yemas para obtener un vigor conveniente adaptado al medio. Esto es importante porque…¿existe un medio más barato para regular la producción?

En tercer lugar se limita también el número de bayas, provocando así una mayor concentración de azúcares en las que quedan, y se puede almacenar almidón en los órganos perennes que quedan (brazos, troncos, y raíces). En cuarto lugar, con la poda equilibramos a nuestro antojo la vegetación que queramos que exista sobre la cepa (¿Se acuerdan del Índice de Ravaz?), y además garantizamos la perennidad de la planta además de cumplir las dichosas normas que exigen los diferentes Consejos Reguladores de turno en cuanto a la carga a dejar en las cepas.

De forma general se puede hablar de dos tipos de poda en función de la época en que se realiza. La primera es la que se hace en invierno y se suele llamar “poda en seco” o simplemente “poda”. Es la que se realiza cuando la planta está en reposo y anualmente es una operación constante. Luego están lo que se conoce como “operaciones en verde” que son todas aquellas operaciones que se realizan durante el ciclo vegetativo de la vid y que tienen como misión eliminar alguna de sus partes (escarda, desniete, deshojados, etc.)

Iremos desgranando más aspectos de esta operación en sucesivas entradas pero sí me parecía interesante definir qué objetivos fundamentales se persiguen con ella y destacar sobre todo cómo uno puede regular la producción de la planta en base a ella.

Igual cuando lean esta entrada alguno de ustedes son afortunados con el Gordo de la Lotería de Navidad. En ese caso, mi más sincera enhorabuena. Y si no, descorchen igualmente una botella de cualquier vino. Pasen una Feliz Nochebuena y Navidad y no se empachen.

Les dejo con un pequeño “villancico” (por favor, si encuentran las orejeras que lleva Stevie Van Zandt les agradezco que me las compren :-)):

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

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