Seguimos con nuestro tema tras las pistas vínicas de Noviembre, centrándonos ahora en el segundo tipo de seguro: el integral.

En este casi es asegurable la producción de uva de vinificación de viñedos enclavados en los términos municipales comprendidos en la zona de denominación de origen en donde se aplique el Seguro, siendo las variedades  y la densidad de plantación en cada parcela las que figuren inscritas en el Registro del Consejo Regulador de turno (me centraré principalmente en el caso de CRDOCa.Rioja)

Con el límite del capital asegurado se cubre exclusivamente en cantidad la cosecha de uva de vinificación en los siguientes términos: Seguro Integral y Seguro Complementario

El seguro integral es simultaneamente contra la diferencia que se registre en la explotación en su conjunto entre la producción garantizada y la producción real final (esta disminución deberá producirse como consecuencia de cualquier causa o factor que obedezca a fenómenos que no puedan ser normalmente controlados por el agricultor, excepto el pedrisco); y contra los daños que en cantidad ocasione el pedrisco sobre la producción real esperada, con el límite de la declarada en cada una de las parcelas que componen la explotación.

El seguro complementario va sobre los daños producidos por el pedrisco exclusivamente en cantidad sobre la producción complementaria de cada parcela. Esta producción complementaria se fijará libremente por el agricultor como diferencia entre las esperanzas reales de producción en el momento de la formalización de la póliza y la producción declarada para cada parcela en el Seguro Integral.

Las garantías tanto en el Seguro integral como en el Complementario tendrán validez siempre y cuando el acaecimiento de los siniestros se produzca dentro del periodo de garantía de cada uno de ellos. Para ello, el periodo de garantía se iniciará con la toma de efecto, una vez que finalice el periodo de carencia, y nunca antes de la ocurrencia de los lloros. Y finalizará con la vendimia o en su defecto a partir del momento en que sobrepase su madurez comercial teniendo como fechas límites el 31 de Octubre (por ejemplo en Rioja Alta y Alavesa esto se prolonga hasta el 15 de Noviembre, por lo que es importante ver dónde estamos en cada caso)

En el seguro integral el capital asegurado es el resultado de aplicar a la producción garantizada los precios establecidos, entendiendo por producción garantizada para el pedrisco al 100% de la producción declarada para cada parcela en la Declaración de Seguro, y para los demás riesgos el 80% de la producción declarada para la explotación en la Declaración de Seguro, quedando, por tanto, como descubierto obligatorio el 20% restante.

En el caso del seguro complementario el capital asegurado se fija en el 100% del valor de la producción establecida en la Declaración de Seguro Complementario.

Para que un siniestro de pedrisco en este caso sea considerado como indemnizable los daños causados deben ser superiores al 10% de la producción real esperada correspondiente a la parcela siniestrada. Si durante el periodo de garantías se produjeran sobre una misma parcela asegurada varios siniestros de pedrisco amparados por la póliza, los daños causados por cada uno de ellos serán acumulables.

Para que un siniestro producido por los restantes riesgos sea considerado como indemnizable en este caso la producción real final obtenida en el conjunto de las parcelas que componen la explotación debe ser inferior al 80% de la producción real esperada, una vez deducidos de ésta los daños producidos por el riesgo de pedrisco.

En el caso de franquicia, queda siempre a cargo del asegurado el 10% de los daños.

Bueno, siento el tostón soltado, pero me parecía interesante hablar de ello.

Próximamente haremos honor a Txomin y a sus tortillas.

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

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