Tocaba U2 en el campo donostiarra de Anoeta y eso sirvió como excusa perfecta (bueno, podrían existir otras mejores) para acercarse de nuevo a dar una vuelta por el País Vasco y empaparse un poco de buena gastronomía en esa tierra que tanto me gusta.

Empiezo por el final: el concierto.

U2 no entra dentro de mis grupos más admirados pero sí es cierto que sus temas más antiguos (de los álbumes War, The Joshua Tree, etc y hasta el Acthung Baby de 1991) me parecen de un indudable interés para mi gusto musical. El asunto es que luego han existido giros musicales en su carrera que no acaban de convencerme y eso hace que el concierto dejase en mi gusto un cierto sabor agridulce. Dulce porque es un placer disfrutar de aquellos temas que forman parte de mi banda sonora particular en un escenario tremendamente espectacular y ante un grupo al que no se le puede negar su entrega en directo. Y agrio porque siempre pasa lo mismo: para mi faltan más temas de su primera época y sobran temas modernos en su set list. Pero claro, esto es muy personal…

El espectáculo visual que montan es impresionante, bajo un escenario de 360º que hace aprovechar muy bien el espacio para aumentar la capacidad del recinto ya que quedan menos zonas muertas frente a un escenario más convencional. Pero hay veces que el abuso visual y electrónico es demasiado y para mi pierde un poco cierta esencia musical. Pero bueno, aún así debo decir que me lo pasé de maravilla viéndoles…a pesar de que no son sus Satánicas Majestades ni los chicos de Quadrophenia o de la E Street Band 🙂

Para mí, el ir un fin de semana por Bilbao, San Sebastián y alrededores supone algo más, y es un cierto trato especial que tengo que dar al estómago. ¡Miren qué se come bien por aquí! Esta vez no fuimos a grandes restaurantes y dimos más opciones a los pintxos y a cierta comida en miniatura pero siempre basada en una gran materia prima y un trato al cliente realmente delicioso y con ganas inmensas de agradar.

La primera parada fue Hondarribia-Fuenterrabía en el límite con la frontera francesa. La bahía es preciosa con Hendaya a un lado y la localidad guipuzcoana al otro, formando un paisaje tan bucólico que dan ganas de plantar las botas allí y que se pare el mundo. Entramos por la céntrica calle de San Pedro y el conjunto de locales para disfrutar de esa cultura de pintxos es amplio. Nos detuvimos primero en El Gran Sol, una taberna en donde el alboroto de gente suele entrar a formar parte del ambiente típico.

Allí dimos cuenta de algún txakolí infumable y de un conjunto de pintxos realmente ricos a base de foie con queso y el típico “codito de cerdo”.

Continuamos en La Vinoteca, en donde pudimos disfrutar de un delicioso arroz meloso con foie, un taco de vaca y unos chopitos con excelente punto de fritura. Si ya cuidasen más el vino sería el paraíso. A pesar de ello, el K-Naia de Rueda estaba servido decentemente y tampoco se le podía pedir mucho más.

Y liquidamos con un helado en la excelente Heladería Valenciana que está situada en la misma calle San Pedro. Era hora de partir hacia Zarautz, Getaria, Zumaia…y acabar la noche de pintxos en Bilbao. Pasamos por el Eme en el botxo. Un bar cutre, pero con un sandwiches igual de humildes que de buenos. El éxito de este local es impresionante y todo se basa en ese pan de molde relleno y pringoso y que la gente se lo lleva a raudales para consumir fuera del local o para tomarlos allí mismo.

Esa noche jugaba en San Mamés el Athletic junto al Barcelona y el ambiente en los aledaños del campo era fantástico. Sano, divertido y sugerente para unirte a ellos en los cánticos y nuestras escapada por la calle Licenciado Poza (al lado del campo de fútbol) se centró en tomar algo en El Viejo Zortzi y en el Mugi. Son dos direcciones muy recomendables pero que en día de partido se convierten casi en innacesibles.

Fin de la primera jornada.

Al día siguiente, el del concierto, acudimos pronto a San Sebastián y tras dar una vuelta por esta maravillosa ciudad empezamos a sentir hambre. Acudimos al Bergara de Gros, bar clásico de pintxos y una de las direcciones más fiables de la ciudad en cuanto a ese tipo de arte culinario. En la barra encuentras cosas ricas y luego en cocina hacen deliciosas opciones como es el caso de la ostra gratinada que tomamos.

Y de allí, al Narru. Es un restaurante en el que se come decentemente aprecios más o menos asequibles para el bolsillo. Yema de huevo sobre crema de queso Idiazábal, kokotxas rebozadas y una buena pieza de carne fueron los platos elegidos junto a un surtido de quesos de postre. Pazo Pondal Alabariño 2009 lo que lo regó. Perdonen que no cuelgue más fotos, s elas dejo algunas en Flickr (en la cabecera del blog tienen el enlace)

Tras unos cafés y un paseo…nos esperaban Bono, The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen Jr. para poner fin a nuestro periplo por esta apasionante tierra. El show iba a empezar.

Y en nuestro caso…

The Show Must Go On (Queen)

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