octubre 2010


Acaba octubre de este 2010. Un mes irrepetible como cualquier otro porque nunca más en la historia volverá a producirse. Un mes en el que nos dejó una figura indiscutible de la parte más pura del Beaujolais y que, casualidades de la vida, da entrada a esta serie de pistas mensuales ya que de esa zona fue el primer vino mensual que disfruté aunque el elaborador era otro.

El sacacorchos descorchó el Piron Morgon Côte de Py 2005 de una forma nada piadosa. El vino iba en sintonía. Acidez a raudales pero algo falto de cuerpo alcohólico que aguante la anterior parte del equilibrio. Sí, se bebe fácil, pero sin lo anterior el disfrute no es pleno. Quizá si hubiera tenido un Lapierre a mano…Descanse en paz y más adelante daremos cuenta de esos vinos que nos dejó para el recuerdo Don Marcel ya que creo que aún rezuman demasiada juventud.

Aparecimos unos amigos por el local Entrevinos de Madrid (por cierto, notamos algo de bajón) y liquidamos un madurito Château Beychevelle 2003 (AOC. Saint-Julien-Bourdeaux). Ya que no había mucho donde escoger nos tiramos hacia algo que pudiera estar más bebible y se decidió escoger una añada algo cálida en donde el vino pudiera estar más “hecho”. Sin ser la octava maravilla del mundo el vino se disfrutó bastante, a pesar de estar todavía algo crudo. Pero ese tipo de crudeza no molesta. Era uva, con madera, sí, pero bastante bien trabajado e integrado a pesar de revolverse ese tanino por el paladar. No me quiero imaginar otras opciones bordelesas…

Siguiendo con tintos franceses (ya saben, fuera de Borgoña) hubo algo de Cabernet Franc en la zona Loirana de Saumur Champigny: Clos Rougeard “Les Poyeux” 1997. Creo que alguna vez ya les he hablado de lo que me gustan estos vinos tintos de la familia Foucault por ese carácter agreste y animal que presentan pero que ofrecen una accesible entrada a beberlos con un gran disfrute. Este 97 estaba en ese plan. Duro, agreste, pero disfrutable. No esperen vinos sutiles. No estamos en Chambolle-Musigny, no es la Pinot Noir. Pero prueben este tipo de registros y no creo que se sientan defraudados.

Burdeos, Loira…también hubo algo del Ródano: Jean-Louis Chave Saint-Joseph 2007. De los tres que he comentado éste fue el que más me gustó. Un vino básico, ciertamente algo opulento y por ensamblarse en la nariz pero me pareció delicioso en el paso por boca, con cierta textura aterciopelada que ya nos lo advirtieron en la Taberna Laredo madrileña que nos iba a gustar. Y así fue. No es el exceso de complejidad de Chave, no es Hermitage, pero es un vino que me parece tan tremendamente bien resuelto y asequible en precio para lo que ofrece que me hubiera bebido una segunda botella.

Siguiendo con tintos debo agradecer al gran Dani Corman donostiarra el descorche del Borgogno Barolo Riserva 1989. Era como pasear por un bosque en otoño y tener esos aromas en la cabeza, todo ello englobado bajo una potente estructura en la boca que presagia un mayor reposo del vino en la botella. Si a eso lo unimos alguna cazuela de patatas, huevos y setas en El Lagar de Gros el disfrute puede ser elevado a cotas bastante altas. No cansa el vino, y si encima escuchas en tertulia a este gran Embajador del champagne (recientemente nombrado) pues uno siempre aprende cosas nuevas. Y eso siempre se agradece.

¿Y tintos españoles no ha habido nada?

Pues ya les comentaba en la anterior entrada el retorno de las actividades con la Peña El Sarmiento en unión a unos Riojas “jóvenes”.

Pero debo destacar más cosas.

En primer lugar quería hablar de un vino que hace Nico (propietario de la excelente Hostería Don Fadrique en Alba de Tormes) a partir de unas cepitas viejas de verdad en la D.O. Toro en el sitio de Villarico. Son 3500 botellas de este Díscolo que en esta primera toma de contacto vienen un poco cargadas aún de la madera pero que creo que tienen la suficiente “chicha” como para evolucionar hacia algo muy interesante. La combinación con un plato de manitas de cerdo + anguila y este vino fue soberbia por la gelatina de la carne, cierto toque más goloso de la anguila y la acidez soberbia con que viene cargado el vino en cuestión. ¡Bravo Nico y Estéban! Habrá que seguiros porque es de los poco vinos de esa zona que he probado últimamente y que he podido echar más de un trago a la copa. Ya es bastante.

Hubo más Rioja…

Contino Gran Reserva 1996, Marqués de Riscal 1969, Viña Real Reserva Especial 1970, Viña Real Gran Reserva 1978 y un espectacular Marqués de Murrieta Ygay Reserva 1970 que se merendó a todos los anteriores y no daba descanso. Sería como una apisonadora que va marcando los tiempos mientras a la vez funciona como una boa constrictor machacando a todo lo encuentra por delante. Un compendio de finura, elegancia, potencia, estructura, sin estar reñido nada entre sí. Me hubiera gustado ponerlo delante de algún Burdeos, Barolo de esa época para ver por dónde iba cada uno…

Bueno, en Flickr pueden ver alguna foto pinchando en el enlace del Menú de cabecera de este blog…

Fresco y apetecible me pareció el berciano Ultreia 2008 de Raúl Pérez. No he probado demasiados vinos de este multi elaborador pero parece que apuesta por vinos bastante bebibles, agradables, sin mucha concentración. Y eso siempre es apetecible.

Blancos…¡qué gran color!

Delicioso el Chenin Blanc del 2007 de Bernard Baudry en la zona de Chinon del Valle del Loira. Una uva a la que adoro tanto en versiones secas como con cierto dulzor detrás pero que creo que siempre tiene que venir cargada con buena acidez para evitar gorduras y estancamientos fofos. Este Baudry cumple con todo. No es el vino más complejo que puedan beber pero es tan disfrutable…

Cambiamos de registro: Dr. Bürklin-Wolf Pechstein 2002. Bien rico este Riesling junto a un marmitako. Quizá demasiado primario y hasta algo salvaje pero la boca está completa, llena tu paladar y se mantiene con un final largo y agradable. Con cariño hacia algunos amigos debo decirles que ya se van pareciendo a los buenos blancos de Borgoña estos vinos…jijijiji, pero bueno, aún no llegan a esas cotas de excelencia, elegancia y complejidad porque la Riesling es una uva tan potente que puede con todo. Hasta con la pizarra, basalto, granito, caliza o lo que sea. Igual en asfalto…¿se ha probado? ¿se ha experimentado? ¿En Las Ramblas? ¿Castellana? ¿5th Avenue? ¿Campos Eliseos?…Venga, “talibanes de la Riesling”, prueben…

Este párrafo anterior tómenlo con la ironía y el humor necesarios que a veces cuesta expresar por estos medios si el receptor del mensaje no sabe bien las intenciones del emisor. Muy rico vino.

Hasta el Anselman Riesling Eiswein 2002 se podía beber con algo de helado de vainilla con nueces de Macadamia…

Dentro de las burbujas mensuales destacar sobre todo un Tarlant Zero Brut Nature fresco, rico, quizá no demasiado radical desde mi punto de vista en su concepción pero disfrutable y un espectacular Gatinois Rosé que hizo las delicias de los presentes. La complejidad, equilibrio y finura que ofrece este Rosé me asombra y me seduce. Ambos me los aconsejaron en La Fisna y no fallaron. Tengo una hermana dentista a la que parece que le sientan bien este tipo de burbujas. Bueno, si conseguimos a una nueva consumidora para la causa…no podemos morir tranquilos.

Les dejo por ahora…ha habido bastante Borgoña este mes, pero igual eso se lo voy contando por la otra ventana. También hubo cosas por el fregadero, especialmente algunos vinos tintos españoles y blancos bordeleses con cierto envejecimiento detrás pero en estas Pistas sólo cabe resaltar aquello que me ha parecido curioso así que eso se lo dejo a la labor de los críticos, para que deshechen lo no bebible, a pesar de que luego pongan más de tropecientos puntos.

Un saludo y entramos en Noviembre…¡a por él!

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Hacía tiempo que los amigos de la Peña El Sarmiento no nos juntábamos como tal a hacer las sesiones mensuales con alguna temática determinada. Esto había que solucionarlo y volver a las andadas con esa especie de “rutina” deliciosa de juntarse y pasarlo bien.

Decidimos iniciar este retorno con una sesión de Riojas cuyo vino más joven fuera 1970. ¡Pues al tajo! Buscamos algunos ejemplares que fueran diferentes y nos juntamos en Entrevinos (C/Ferraz, 36) para ver cómo salían estos ejemplares:

AGE (Sin añada)

Federico Paternina Reserva Especial 1959

Bodegas Bilbaínas Gran Reserva 1962

Marqués de Riscal reserva 1962

Bodegas Riojanas Viña Albina Gran Reserva 1964

La Rioja Alta Viña Arana 6º Año 1970

El tema principal es que lo pasamos bien y dentro de un ambiente delicioso frente a unos vinos que resultaron de lo más interesante y con disparidad de sensaciones. Algunas sensaciones totalmente subjetivas:

El AGE estaba tremendamente asqueroso en la nariz, casi invitaba al rechazo perpetuo pero sí es cierto que luego al echar un trago la historia era diferente. Se podía beber, suavecito, buen final, agradable. Aún así, me resultó el vino más normalito de la noche.

Justo lo contrario que el Paternina. Sin turbidez, limpio, brillante en su temática visual. La verdad es que esta añada riojana me ha dado grandes sensaciones (Imperial, Viña Real, Paternina, etc) y ofrece vinos de un disfrute incalculable. Este Reserva Especial apareció franco en la nariz, con esos toques como trufados, setas, flores secas, fino y elegante en la boca y de mediana persistencia. Me gusta esa finura de estos vinos, esa facilidad para beberte las copas en buena compañía. La “Capilla Sixtina” del vino en Ollauri tiene estas cosas…

En sintonía aunque algo más plano resultó el Bilbainas Gran Reserva 1962. Sigue la estela de la elegancia y sutileza pero para mi se queda algo apagado frente al Paternina…ya saben, las comparaciones…

¡¡¡Pero qué color!!! Negro como el carbón y de una capa impenetrable apareció el Riscal 1962. Más potente, más tanino, más cuerpo, más de todo…quizá menos elegante para mí que el anterior pero también más vivo. ¿Más carácter tipo bordelés? No sé…piensen ustedes, pillen botellas y a ver qué les sale.

Apoteósico el Albina. Quizá para mí el vino más completo de la noche que juntaba elegancia viveza, finura y estructura, nariz y boca. Un gran Rioja que nos salió en esta botella. ¿Hay más?

Más corto de miras estaba el Arana…o era que la vista mía no iba más allá. Equilibrado pero todo en su punto medio…como una sinfonía a medio gas.

Como ven, retomamos el asunto junto a unos embutidos, quesos, buenos vinos, risas, buen ambiente y buena gente. ¿Se puede pedir más?

Ya tenemos temática para el mes de Noviembre. Aquí seguiremos.

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

Ya sé que a muchos no les voy a descubrir nada nuevo cuando hable de este local pero creo que es justo dedicarle una entrada de este espacio a un restaurante único en España y que posiblemente tenga en sus entrañas la mejor bodega que podemos encontrar dentro de nuestras fronteras.

A las colecciones de grandes Burdeos, Borgoñas, Barolos, Alemanes, Sauternes, Riberas del Duero o Riojas hay que añadir rarezas realmente curiosas que pueden encontrarse en sus huecos poblados de botellas. Vinos de Albania, de Ucrania, verdaderas representaciones americanas, australianas o sudafricanas son ejemplos de algunas botellas que uno puede encontrarse cuando acude por aquí.

No sé si me darían hueco para hospedarme allí abajo, no sé si tendrán puerta trasera para mandar un camión a cargar, no sé si Txomin o su hija Edurne podrán darse cuenta de la sensación de felicidad que un apasionado vínico puede tener cuando visita esas paredes y tiene la posibilidad de adentrarse en esa espléndida bodega.

Sí, Txomin Rekondo y sus hijas Edurne y Lourdes son los responsables de este templo situado en las rampas del Paseo de Igueldo donostiarra. Fermín ayuda con diligencia a administrar esa entrañable e impresionante bodega a la hora de ofrecer a sus clientes un espectáculo vínico en forma de botella.

El restaurante Rekondo es clásico y su comida también, basada en una gran materia prima pero sin grandes artificios ni maquillajes. La gente viene aquí a tomarse unas excelentes almejas, un cogote de merluza, una buena chuleta…y si encima tienen ese pedazo bodega para disfrutarla, pues mejor.

Coman, beban, bajen luego hacia Ondarreta para descansar, paseen por La Concha hasta llegar al Ayuntamiento, adéntrense en el Casco Viejo, pasen hacia Gros, saluden al Kursaal, vuelvan hacia Amara, en definitiva…disfruten de Donostia-San Sebastián. Una ciudad gastronómicamente alucinante y en la que Rekondo tiene una plaza muy especial.

Rekondo…mmmm, ¡qué sueños pueden cumplirse ahí ¡qué capacidad de disfrute puede encontrarse uno entre sus paredes!

Imprescindible

Les dejo con algo, para mi, equiparable desde el punto de vista de subjetividad musical:

 Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

Parece ser, según me llegaban las noticias últimamente, que la Comisión Europea tiene previsto presentar una propuesta de reforma de la Política Agraria Común. Antes, en noviembre, presentará un documento que marcará las pautas a seguir y que se titula “La PAC hacia 2020: cumpliendo los retos futuros de alimentación, recursos naturales y territorio”.

En este documento que aún no ha visto la luz pero ya han existido las típicas filtraciones parece ser que la Comisión plantea tres situaciones diferentes como posibles ejes de debate:

1) No hacer prácticamente ningún cambio, es decir, mantener el mismo sistema de ayudas pero intentando conseguir un reparto más equitativo en la distribución de los pagos directos entre los diferentes Estados.

2) Ir hacia una reforma más equilibrada y con un apoyo más sostenible, siendo esta opción la más intermedia de las tres y quizá la más realista. Aunque no cabe duda que los pagos directos a los Estados miembros habría que rediseñarse algo.

3)Eliminar los apoyos a las rentas y al mercado. Esta opción es mucho más radical ya que parece ser que solamente dejaría unos pagos ligados a unos beneficios medioambientales.

Parece ser que también andan definiendo que los pagos directos estarían compuestos de un importe básico (para dar un pago uniforme a los agricultores) y con un límite máximo a las grandes explotaciones individuales. Ese importe básico se complementaría con importes por zonas con limitaciones específicas, llegando hasta un importe máximo con financiación nacional (voluntario).

Así mismo, en aquellas zonas especiales productivas y con importancia económica y/o social se podrían mantener ayudas acopladas voluntarias, pero con limitaciones en hectáreas, números de cabeza en el caso del ganado, y rendimientos. Y también se introduciría una ayuda a pequeños productores…junto con una mejor definición de lo que es un agricultor o ganadero en activo.

Señores, nuevos escenarios, nuevas políticas, reformas potentes en algunos casos. Veremos…

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

Tocaba U2 en el campo donostiarra de Anoeta y eso sirvió como excusa perfecta (bueno, podrían existir otras mejores) para acercarse de nuevo a dar una vuelta por el País Vasco y empaparse un poco de buena gastronomía en esa tierra que tanto me gusta.

Empiezo por el final: el concierto.

U2 no entra dentro de mis grupos más admirados pero sí es cierto que sus temas más antiguos (de los álbumes War, The Joshua Tree, etc y hasta el Acthung Baby de 1991) me parecen de un indudable interés para mi gusto musical. El asunto es que luego han existido giros musicales en su carrera que no acaban de convencerme y eso hace que el concierto dejase en mi gusto un cierto sabor agridulce. Dulce porque es un placer disfrutar de aquellos temas que forman parte de mi banda sonora particular en un escenario tremendamente espectacular y ante un grupo al que no se le puede negar su entrega en directo. Y agrio porque siempre pasa lo mismo: para mi faltan más temas de su primera época y sobran temas modernos en su set list. Pero claro, esto es muy personal…

El espectáculo visual que montan es impresionante, bajo un escenario de 360º que hace aprovechar muy bien el espacio para aumentar la capacidad del recinto ya que quedan menos zonas muertas frente a un escenario más convencional. Pero hay veces que el abuso visual y electrónico es demasiado y para mi pierde un poco cierta esencia musical. Pero bueno, aún así debo decir que me lo pasé de maravilla viéndoles…a pesar de que no son sus Satánicas Majestades ni los chicos de Quadrophenia o de la E Street Band 🙂

Para mí, el ir un fin de semana por Bilbao, San Sebastián y alrededores supone algo más, y es un cierto trato especial que tengo que dar al estómago. ¡Miren qué se come bien por aquí! Esta vez no fuimos a grandes restaurantes y dimos más opciones a los pintxos y a cierta comida en miniatura pero siempre basada en una gran materia prima y un trato al cliente realmente delicioso y con ganas inmensas de agradar.

La primera parada fue Hondarribia-Fuenterrabía en el límite con la frontera francesa. La bahía es preciosa con Hendaya a un lado y la localidad guipuzcoana al otro, formando un paisaje tan bucólico que dan ganas de plantar las botas allí y que se pare el mundo. Entramos por la céntrica calle de San Pedro y el conjunto de locales para disfrutar de esa cultura de pintxos es amplio. Nos detuvimos primero en El Gran Sol, una taberna en donde el alboroto de gente suele entrar a formar parte del ambiente típico.

Allí dimos cuenta de algún txakolí infumable y de un conjunto de pintxos realmente ricos a base de foie con queso y el típico “codito de cerdo”.

Continuamos en La Vinoteca, en donde pudimos disfrutar de un delicioso arroz meloso con foie, un taco de vaca y unos chopitos con excelente punto de fritura. Si ya cuidasen más el vino sería el paraíso. A pesar de ello, el K-Naia de Rueda estaba servido decentemente y tampoco se le podía pedir mucho más.

Y liquidamos con un helado en la excelente Heladería Valenciana que está situada en la misma calle San Pedro. Era hora de partir hacia Zarautz, Getaria, Zumaia…y acabar la noche de pintxos en Bilbao. Pasamos por el Eme en el botxo. Un bar cutre, pero con un sandwiches igual de humildes que de buenos. El éxito de este local es impresionante y todo se basa en ese pan de molde relleno y pringoso y que la gente se lo lleva a raudales para consumir fuera del local o para tomarlos allí mismo.

Esa noche jugaba en San Mamés el Athletic junto al Barcelona y el ambiente en los aledaños del campo era fantástico. Sano, divertido y sugerente para unirte a ellos en los cánticos y nuestras escapada por la calle Licenciado Poza (al lado del campo de fútbol) se centró en tomar algo en El Viejo Zortzi y en el Mugi. Son dos direcciones muy recomendables pero que en día de partido se convierten casi en innacesibles.

Fin de la primera jornada.

Al día siguiente, el del concierto, acudimos pronto a San Sebastián y tras dar una vuelta por esta maravillosa ciudad empezamos a sentir hambre. Acudimos al Bergara de Gros, bar clásico de pintxos y una de las direcciones más fiables de la ciudad en cuanto a ese tipo de arte culinario. En la barra encuentras cosas ricas y luego en cocina hacen deliciosas opciones como es el caso de la ostra gratinada que tomamos.

Y de allí, al Narru. Es un restaurante en el que se come decentemente aprecios más o menos asequibles para el bolsillo. Yema de huevo sobre crema de queso Idiazábal, kokotxas rebozadas y una buena pieza de carne fueron los platos elegidos junto a un surtido de quesos de postre. Pazo Pondal Alabariño 2009 lo que lo regó. Perdonen que no cuelgue más fotos, s elas dejo algunas en Flickr (en la cabecera del blog tienen el enlace)

Tras unos cafés y un paseo…nos esperaban Bono, The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen Jr. para poner fin a nuestro periplo por esta apasionante tierra. El show iba a empezar.

Y en nuestro caso…

The Show Must Go On (Queen)