Me encanta el servicio que da un buen camarero. Sin duda es una profesión que se ha perdido y que en los últimos años se ha visto bastante denostada ante la incipiente avalancha de personal en la hostelería falto de formación suficiente y sin muchos ánimos de agradar al cliente ni poner interés en su labor.

Parece que hoy en día la gente no quiere formarse en este oficio ampliamente respetable y que siempre ha desempeñado una labor fundamental. Hoy, mucha gente, prefiere ser sumiller. Me parece muy bien.

Pero, no siendo yo sumiller, ¿qué labores debería emplear? Desde mi punto de vista hay excelentes sumilleres en España y otros que, aún dándoselas de eso, no ejercen como tal si no que son camareros y además en muchos casos malos.

Me explico.

Para mí un sumiller es aquella persona que, aparte de manejar en sala todo el asunto bebestible y cigarrero, también se debe preocupar por organizar su carta de vinos dentro de las posibilidades de que disponga, preocuparse por viajar, conocer, probar, tener criterio propio e imprimir cierta personalidad en qué ofrecer en el lugar donde trabaje, además de proponer armonías, combinaciones, etc.

Ahí empieza a fallar el asunto.

Me encuentro algunos casos realmente sorprendentes. Si un restaurante apuesta por tener esta figura que ha estudiado sumillería…realmente dejen que haga su trabajo pero resulta que hay veces que determinados locales te presentan a un sumiller cuya única función es abrir botellas y servirlas ya que luego hay otras personas que les hacen las cartas de vino.

Bueno, pues volvemos a esa opción tan deliciosa que se llama ser atendido por un buen o mal camarero. Ya, ya sé que algunos van con los títulos por delante y te dicen que son sumilleres…pero rascas un poco y no hay premio detrás.

Ante esto me planteo dos cosas:

1) Si reamente uno es camarero ¿qué problema hay en decirlo y no aparentar algo que no se es?

2) Si realmente oficia de sumiller ¿por qué no hacen completo su trabajo?

No sé si los problemas son formativos, si los problemas son de falta de interés y de asentarse en la comodidad, o si hay motivos económicos detrás pero desde aquí abogamos por que exista una sumillería seria de verdad y si no que venga un excelente camarero con una formación profesional adecuada detrás y nos haga ser felices en una mesa. El ser una cosa y aparentar otra siempre lleva a situaciones no aptas y los problemas de ego de algunos son fácilmente solucionables: una ducha fría, los pies en el suelo, menos tonterías, más criterio personal si se tiene… y a currar. Al final, el público se lo agradeceremos.

A ver si con este video se animan…y abogamos por esa revolución en la sumilleria necesaria, así como en el servicio de hostelería, volviendo a esos grandes profesionales que ofician en las salas, en las barras y en cualquier ámbito hostelero.

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

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