Uno abandona Junio un año más viejo, con los 34 recién cumplidos, y dejando un mes bastante interesante en cuanto a las pistas vínicas disfrutadas. No han aparecido, al contrario que en otros meses, auténticas botellas desastrosas por lo que en general el disfrute ha sido bastante aceptable y en algunos casos excelente. Aunque bueno, siempre hay “ovejas negras”

Este mes bastante futbolero empezó con un delicioso Nebbiolo de un productor que me gusta bastante: Vietti, En este caso fue un Lazzarito 1989. Un Barolo serio, potente, tánico, a la vez profundo y elegante desde mi punto de vista. Me gusta esta uva cuando me huele a esa terrosidad que recuerda a esas tardes de los primeros días de Septiembre cuando cae una tormenta y luego se queda ese olor a humedad, compaginado con esos hongos que saca de vez en cuando. Y en la boca, no hay tiempo para dormirte. Vibrante, eléctrico, largo y complejo. Italia KO del Mundial…realmente sorprendente. Me quedo con este vino en vez de con su selección.

Cambiando de registro me topé con una botella de Domaine Ponsot en su Grand Cru de Morey-Saint-Denis “Clos de la Roche” 1988. Ponsot es el principal propietario de esta parcela con casi 3,5 hectáreas de un total de 16,9 ha. y aunque no he probado un montón de añadas de este vino sí me he topado con algunas en donde el resultado ha sido bastante variable. En este caso aparece muy animal el vino en sus inicios ¿o sería la vecina haciendo un guiso? El caso es que muestra potencia, algo de rusticiad,  aromas como a chocolate fundido, ciruelas…Poderoso. En cambio en la boca es amable, elegante, no tremendamente sedoso como la comuna más al sur pero se bebe placenteramente bien. Lástima que no me queden más.

Tampoco desentonó el Domaine de Chassorney Auxey-Duresses “Les Crais” 1999. La verdad es que estoy encontrando vinos tintos  muy disfrutables de esta añada y éste, sin ser la octava maravilla del mundo, en el momento que la temperatura lo respetaba ofrecía un perfil aromático y gustativo más que interesante. De color bastante etéreo, vuelven a salir de inicio aromas terciarios que a mi me parecía como si entrase en una sala llena de balsámicos. Si encima te dan un masaje…ya sería la releche. En fin, que me disipo…

Nada que ver con, por ejemplo, el Clos de la Roche anterior. Menos profundo y menos complejo, más hacia toques suaves de fruta en licor y tostados sutiles acompañados junto a aromas de moka y puse como de caramelo de la viuda de Solano. Chaladuras mías…La boca es de cuerpo medio, sin gran profundidad pero con todo bien puesto en su sitio. Me gustó dentro de su segmento medio.

Perdón, antes de eso le dimos candela a una “gaseosa” deliciosa: Camille Savès Millésime 2002. El día que La Casera haga esto yo me hago “caserista”. Rico rico, necesito más…porque ahora llegan tardes veraniegas y esto se presta al disfrute en grado elevado. Champagne que me pareció serio y asequible a la vez.

También hubo momentos para la oración. Silencio, respeto. Entramos en el “templo”.

 Los que practicamos este tipo de religión acudimos allí a ver qué nos cuenta esa especie de “sumo sacerdote” que se mueve entre botellas de vino en ese lugar llamado Bodega Cigaleña situado detrás del Paseo de Pereda santanderino.

Para rizar el rizo…un mini recorrido por algunos vinos de Saboya esta vez. Mi ignorancia cada día es mayor ya que habría probado en mi vida dos o tres vinos de Saboya y encima tampoco me parecieron una gran cosa. Pues bueno, esto es como una operación y le dices al cirujano: “yo me pongo en sus manos”.

Iniciamos el viaje un poco más próximos a la zona de Clermont-Ferrand:  Pink Bulles 2009 de Jean Maupertuis. Sencillo comienzo, agradable y para entrar en materia junto a unas anchoas fritas, por ejemplo.

Ya metidos en Savoie, o Saboya, me encantó el Noël Dupesquier Roussette de Savoie Marestel Altesse 2004 en la nariz. Hice alguna similitud con algún blanco alemán maduro, pero quizá fue una salida de tono por mi parte. En la boca el vino estaba rico, muy bien equiibrado aunque sin la profundidad que mostraba en la nariz desde mi punto de vista. Vino tremendamente agradabe y sorprendente para mi.

Seguimos con un Vin de Pays d’ Allobrogie: Domaine des Ardoisiéres Quartz 2007 (me gustó más que el Schiste 2008 del mismo productor). Vino mineral, profundo, fragante, aún con su juventud y aspecto primario muy presente. Muy rico pero machacado por un misil como Jean-Yves Peron Mondeuse Côte Pelée y el Côtillon des dames 2008 del mismo productor. Pruébenlos y verán cómo disfrutan. Junto a carne roja…Sin inmutarse.

Nos fuimos del templo bien satisfechos de lo probado, por descubrir cosas nuevas que si no fuera por estos ratos nos serían muy difícil de atender porque no se puede atender a todo. Un placer. Desde mi punto de vista, disfruté como un enano, sobre todo con los perfiles aromáticos de los vinos aunque pienso que es posible que luego en su paso por boca no respondan a veces a lo esperado ya que en algún caso faltaba algo más de profundidad y de complejidad si equiparamos frente a otras opciones.

Liquidamos la jornada con un vino delicioso de ese crack de Montlouis que es François Chidaine. Pero en esta ocasión, cruzábamos el río para probar su Vouvray Moelleux 2003. Más voluminoso que estilo en Montlouis pero igual de interesante, graso, complejo…Perfecto fin de fiesta en Santander.

Siguiendo con las pistas de Junio, destacar el Julien Courtois Originel 2006 que se tomó junto a un borgoñón. Domaine Guyon Vosne-Romanée 1er Cru “En Orveaux” 2005 que me pareció algo dominado por la madera.  Me gustó también, dentro de su excesiva juventud el Remelluri Reserva 2005 (DOCa.Rioja).

Gracias a la Universal de Vinos de Logroño pude participar en una sesión de blancos realmente interesante en donde se trataba de probar diferentes vinos asociados a distintas zonas. El conjunto fue:

* Pago de Meaño 1996 (D.O. Rías Baixas-Albariño)

* B de Basilio blanco 2008 (DOCa.Rioja-Viura y Garnacha Blanca)

* B de Basilio blanco 2009 (DOCa.Rioja-Viura y Garnacha Blanca)

* Marc Ollivier Domaine de la Pepière Granite de Clisson 2007 (Muscadet-Melon de Bourgogne)

* Pascal Gitton X-elis 2007 (AOC. Sancerre-Sauvignon Blanc)

* François Chidaine Montlouis Les Bournais 2007 (Montlouis-Chenin Blanc)

El resultado fue magnífico en general, gustándome todos los vinos en sus diferentes estilos. Me pareció sublime el Montlouis de Chidaine (no es que sea yo muy objetivo con estos vinos ya que creo que es un elaborador fino de verdad), el albariño estaba ya un poco pasado de rosca pero no muerto del todo; bien los riojanos tras un poco de aireación para sus matices de barrica nueva iniciales pero luego el vino repunta, muy prieto el Muscadet con potencial de apertura inmenso a medida que pasaban las horas y mostraba una potencia mineral tremenda, y para beber cisternas el Sancerre que quizá me parecía un vino menos menos profundo pero más disfrutable desde los primeros inicios.

Ha habido también algo bordelés con ciertas variaciones para mis gustos. Si tuviera que destacar algo me quedaría con el Château Canon 1995 (Saint-Emilion), Domaine de Chevalier 2002 (Pessac-Léognan) y un muy bebible Chasse-Spleen 2007 (Moulis). Luego hubo cosas menos disfrutables para mi que, no estaban malas ni mucho menos, pero no las disfrute tanto. Me dejó un poco frío un Sociando-Mallet 2002 (Haut-Médoc)…al que le tenía ganas porque en alguna otra ocasión me había gustado bastante…pero bueno, veremos en el futuro.

Claro también ha habido bastante Borgoña de esos Domaines con los que se trabaja y que poco a poco se irán incrementando con algunas adquisiciones…pero de eso ya hablaremos aquí, allí o en el más allá. No soy yo el que debe dar una opinión porque si los traigo…es que me gustan en general :-). 

Lógicamente también he bebido bastantes cosas que no me han gustado (pero menos que otros meses como comentaba al principio) y que por respeto a quien lo hace con todas sus buenas intenciones, en este caso ha sido casi todo vino de Burdeos, Ribera del Duero y Borgoña el rechazado, no nombraré aquí. Sin duda son excelentes vinos ya que no había defectos pero ya se sabe que los gustos y paladares son, afortunadamente, muy variados y diferentes. Sí me ha sorprendido algún caso concreto, al probar previamente alguna añada y luego volver a probar la añada siguiente y encontrar un cambio bastante radical hacia otro tipo de vino mucho más moderno. Pero bueno, es lo que hay.

Me gustó también un Sílex 2006 de Dagueneau aunque lo encontré bastante más raro que otras veces, como más maduro y como si tuviera algo de azúcar residual en la botella. Pero rico estaba el vino sin duda. ¡Gracias a quien lo trajo!

Y me gustaría hacer mención a un flan que tomé en el restaurante El Candil de Salamanca. Metí la cuchara para hacer la “deconstrucción” que tanto se lleva ahora…Estaba soberbio.

Terminamos el mes con un par de vinos abiertos en esta última semana por eso de cumplir años. Se repitió con el vino de Marc Ollivier del que antes hablaba. Unas copitas para la comida y ya se terminará poco a poco. Es que está rico, y va a más con la aireación, esa vertiente salina, con su tiza, frutas frescas tipo manzana y pera, buena acidez, equilibrado en su conjunto…Es un vino para dedicarlo a todos aquellos que pretenden hacer vino blanco a un precio pagable en los mercados exteriores (este vino creo que no llega a los 15 € con IVA incluido puesto en España). Yo me siento incapaz de llegar a esto, y prefiero gastarme los cuartos en la gente que sabe hacerlo. Zapatero a tus zapatos (sin mirar a nadie).

Y liquidamos, a la vez que veíamos cómo España ganaba a Portugal en los octavos de final del Mundial de Sudáfrica, con un Echézeaux Grand Cru 1996 del, ahora llamado y unificado, Domaine Dr. Georges Mugneret-Gibourg que tanto les he hablado aquí y del que me siento feliz bebiendo sus vinos y, a la vez, colaborando con ellos. Era por darle salida a esa Pinot Noir que tanto pide ser bebida. Y uno, que a estas edades ya es más obediente que nadie, pues hace eso: obedecer y beberlo. Debido a mi absoluta parcialidad…bebánselo. ¿Para qué ser imparcial?: está cojonudo (o incluso mejor). Luego vendrán los predicadores a decirnos que las cosas elegantes van en otras direcciones. Sí, Grace Kelly y Carmen de Mairena…con cariño, claro.

Por cierto, y sin venir a cuento, ya hablan de sucesora de Grace Kelly al anunciarse la boda en Mónaco…creo que hay mucha gente que necesita pasar por la clínica oftalmológica. Sí, la nadadora está bien…pero oigan, un respeto ¿no? Al menos, la otra…fue “rubia de Hitchcock” y eso da puntos.

Fin de junio…¿Qué nos deparará Julio? Por lo pronto, recién cumplidos los 34…vamos a por los 35. ¡Y que ustedes lo vean!

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

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