A los lectores de este espacio siempre les he intentado hacer partícipes de las cosas buenas agradables que van sucediendo y como a muchos de ellos les tengo un aprecio especial también me apetece contarles algo no tan agradable dentro de este espacio que, más o menos, va describiendo los diferentes episodios que nos van sucediendo.

Asumió la labor de padre sin serlo cuando un fatídico 19 de Enero de 1987 mi padre  falleció de un inesperado accidente de tráfico; me enseñó a amar un líquido que proviene de las uvas y que hoy forma parte de mi vida y que junto a su compañía hemos pasado grandes ratos juntos; me ayudó como brutal despertador durante mis años de carrera universitaria cuando todas las mañanas hacía que me levantase a horas infames para estudiar o acudir a clase; hizo que me recorriera media España para verle siempre que podía, me descubrió sitios de Madrid que forman parte de su historia y hoy ya de la mía, me hizo que la sierra de Guadarrama formase parte de nuestro disfrute cuando con sus pequeños ahorros compró junto a su mujer una parcelita para construir ahí un lugar de descanso, y un montón de cosas más…pero ayer, a los 90 años de edad, nada de eso podrá volver a hacer. Su último deseo fue comprarme 18 botellas. Quería hacer una gran fiesta con vino cuando el 14 de Noviembre cumpliera los 91 años.

 No ha llegado.

Agur Aitite. Ya te has reunido con la otra persona a la que más quise: tu mujer.

 Sed felices y descansad donde estéis. Aquí siempre os llevaremos en el corazón.

 Con cariño…dos de las cosas que siempre te gustaron:

En este caso mi último brindis va dirigido hacia un hombre que ha sido, ante todo, buena persona.

Tu nieto Iñaki

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