Perdonen que me salga de ciertos temas habituales pero creo que la ocasión lo merece. Una calle emblemática de mi querido Madrid cumple 100 años este 4 de Abril desde que Alfonso XIII inaugurase sus obras allá por 1910. Una calle que me ha visto pasar cantidad de veces en busca de una entrada de cine, de una entrada de teatro, de un libro, de un disco o en busca de un café hacia el vetusto Calesera o como paso hacia la calle Alcalá y demás uniones. Muchos recuerdos quedan atrás en las estanterías del difunto Madrid Rock, en las columnas del cine-teatro Pompeya o en la escalera del cine Callao. Colas navideñas en busca de décimos de lotería, o a la caza de algún juguete en el ya desaparecido “Sánchez Ruiz”. Lugares míticos de la historia madrileña se han establecido en esta vía y otros han tenido establecimientos en ella además de en otros lugares, como los cines del Palacio de la Música, o los almacenes Sepu, o el edificio de la Telefónica, el bar Chicote, o los Grassy en el número 1 de esta vía y sus joyas o la firma de lujo por excelencia española Loewe, o quién no se ha parado a ver el escaparate de marisco del Bajamar, o a deleitarse con las luces de neón de cierta marca de tónica que tan bien usó Alex de la Iglesia en su Día de la Bestia.

Pónganse en el Círculo de Bellas Artes y admiren el edificio Metrópoli en donde comienza una calle que ha acompañado a la historia de los madrileños y a la de sus visitantes a lo largo de los últimos tiempos. Una calle que ha visto pasar a millones de personas, cada una con sus historias, cada una con su propia idiosincrasia pero que todas iban (íbamos) a parar a ella en busca del bullicio madrileño. Una vía a partir de la cual salen diversos afluentes que muestran el Madrid más variopinto y cosmopolita que uno pueda imaginar, con rincones turísticos, bohemios, con encanto, o incluso con problemas y necesitados de una urgente renovación, pero que hacen que siempre te sientas acogido en esa ciudad estupenda que es Madrid.

Ha cambiado mucho a lo largo de su historia, convirtiéndose ahora parte en un mini Broadway, parte en un reclamo comercial de muchas multinacionales de la moda y para mi quizá ha perdido un poco el sabor de lo que debiera ser una gran vía. Pero las fachadas que puede uno encontrarse en el tramo que baja desde la calle Montera hacia la calle Alcalá conservan ese sabor elegante que un día deambuló por allí.

Por eso, y porque siga siendo una de las arterias principales de la ciudad de Madrid, felicidades Gran Vía.

Nadie mejor que Antonio Flores para describirla…pero les dejo con una versión que hizo Miguel Ríos de este tema del hijo de “La Faraona” (no piensen en vino esta vez) 🙂

Con cariño, recuerdos…

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

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