Alternar es un término bastante usado en el norte mediante el cual una persona sale y se divierte. Si cogemos el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, vayan a la acepción número 6: “Hacer vida social, tener trato”.

Ahora entiendo lo de los locales de alterne. Son locales en donde se tiene vida social y en los que se tiene trato. Perfecto. Sí, el concepto de vida social así sin más es sumamente amplio y cada uno se socializa como puede o quiere pero no cabe duda que igual estos locales se crearon por la falta de vida social de sus visitantes.

Hablaba el otro día con un amigo que se dedica a esto que llamamos distribución de vinos. Bueno, éste todavía se dedica a eso, otros son meros operadores logísticos y centros (cada vez menos) de almacenaje (entre otras cosas).

Conversando con él acerca de lo divino (el Real Madrid) y lo humano (las ferias vitivinícolas) el hombre estaba un poco quemado porque me dijo cómo metían algunos hosteleros con los que él colaboraba determinados vinos en la carta. Y lo que es más importante, cómo los rotaban. No voy a contar nada nuevo ya que esto es más viejo que el dormir, pero lo saco a colación para que vean el estado repugnante de algunos de los que ofrecen y de algunos de los que aceptan.

El proceso es el siguiente: Aparte de la promoción bestial de la bodega (generalmente grandes grupos) en el establecimiento con descuentos imposibles, los susodichos “estómagos” eran invitados a ser recibidos en la casa madre vitivinícola a todo trapo. Y sus señoras también. Ya ven lo malo que es estar casado en algunos casos pensarán algunos.

El “todo trapo” se sobreentiende. No quiere decir que todos los actos y celebraciones se hagan en la bodega, o sí, depende de la infraestructura.  Ya les cuento que existen locales de vida social. Si fuera hostelero de este tipo yo preferiría la intimidad.  Ya que me han regalado no sé cuántas botellas, decantadores, armarios climatizados, descuentos, pizarras,…a ver si ahora la van a fastidiar y me ponen en un lugar no muy adecuado con cierta compañía. No hombre, por favor, intimidad.

Mientras tanto esto tiene su lado positivo también. Hay cantidad de señoritas y señoritos en paro dispuestas a trabajar. Puro alterne.

Bien, repugnante el que ofrece. Y repugnante el que acepta. El uno por venderse y el otro por vendido. Yo meto tu vino si me pagas tal y cual y pascual.

Cuando uno me lo sugiera le diré que yo iré a comer a su casa si me consigue traer a los Stones y a Springsteen a la vez. Que mientras tanto, me voy a comer a sitios de verdaderos profesionales, que defienden su negocio y no se pliegan como auténticas “putas” (con perdón) al mejor bolsillo. Y es que hay putas (con perdón) que lo son y lo dicen, y hay otr@s que no lo dicen y lo son (sin perdón).

Cada cual con su conciencia.

El caso es que ahora que lo pienso…también los locales tienen derecho a vivir. Olviden todo…es sólo producto de mi imaginación morbosa.

Un saludo y para “putas” (con perdón) les dejo con esto:

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

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