Corría 1999 cuando el incombustible cantante de rock español Rosendo Mercado lanzaba su disco en directo “Siempre hay una historia”. La verdad es que es un título que me gusta y creo que Rosendo lo puede aplicar porque tiene una historia que contar. Muchos años al frente del rock español con su peculiar estilo y su “manera de vivir”.

Esa historia siempre debe estar presente para poder hacerte una perspectiva de las cosas en su mayor o menor justa medida. Lo que a veces nos pasa es que vivimos demasiado deprisa, el tiempo vuela, y nos olvidamos del pasado con demasiada facilidad. Y hay cosas que necesitan su tiempo, volver un poco a atrás y volverlas a recordar para ver cómo es  su comportamiento en el estado actual.

Creo que no me negarán que en el mundo del vino las prisas son unas compañeras de viaje que están hoy en día muy presentes. Añadas rápidas, consumo inmediato y luego ya no pasa nada. Esto puede interesar a muchos intérpretes y agentes del sector de muy diversas formas, pero el vino, como muchas otras cosas en la vida, necesita cierta pausa, cierto reposo para ser consumido y volver a ser revisitado con algo de más perspectiva.

Ya sé que los gustos personales son muy variables. A mucha gente le gusta el vino reciente, a otros el vino ya muy maduro, a otros un punto intermedio. Pero supongo que no me negarán que hay vinos que necesitan de un cierto periodo de envejecimiento para conjuntarse. Además, creo que es bonito poder ir viendo esa evolución en la botella con algo de perspectiva en el tiempo.

En definitiva, detrás de cada botella “siempre hay una historia”, más bonita o más fea, más mítica o menos, pero algo hay. Como detrás de cada disco.

Esta revisión y espera para poder volver a disfrutar de unos vinos la he podido apreciar en los últimos meses en los que he podido encontrarme frente a varias botellas de parcelas catalogadas como Premier Cru en Borgoña tintos de 1999 de varios elaboradores. En principio son vinos que deben aguantar más de diez años en la botella e incluso deben empezar a mostrar una cierta madurez y ensamblaje interesante, al menos desde mi punto de vista. Diez años después de su vendimia, en algunos casos han aparecido vinos que aún se encuentran en un estado de dureza espectacular, en otros casos no, y la variabilidad ha sido alta. Por eso, creo que 2010 puede ser un buen momento para ver cómo se encuentran estos vinos tras una primera fase en botella cuando, supuestamente, no deberían tener problemas para aguantar muchos años más.

Acudiendo a diversas fuentes del lugar (propios Domaines) y a libros y publicaciones variadas (Coates, Gilman, Meadows, Tanzer, Nanson) las opiniones siempre han sido bastante favorables a cómo se han comportado los vinos tintos en esa cosecha. Por eso, 10 años después, me alegro de haberme podido encontrar en los últimos meses con varios vinos de esta añada y haberlos podido probar. En general los resultados han sido muy satisfactorios y me vuelve a poner delante la grandeza de una zona a la que admiro como ya he comentado en múltiples ocasiones.

Y la admiro en muchos casos por eso, porque hay una historia detrás que contar.

1999 en términos climatológicos nos dejó una floración un tanto tardía en la Pinot Noir ya que tuvo lugar en junio, siendo éste un mes también bastante fresco en la Côte D´Or. Apuntaban en alguno de los Domaines “amigos” que tuvieron un verano bastante caluroso y con una humedad alta, lo que supuso la aparición de esos extraños habitantes como el oidio y el mildiu (algún día hablaremos de ellos con más profundidad por aquí). En principio la producción venía bastante elevada por lo que las dudas se planteaban en cuanto a calidad, así que prácticas como la vendimia en verde fueron bastante generalizadas entre los productores. Como el buen tiempo continuó, la maduración se produjo de forma bastante rápida, por lo que la vendimia tuvo un proceso tranquilo (a pesar de ciertas lluvias en su final) durante la segunda mitad de Septiembre.

Por eso, parece ser una añada a priori interesante siempre que los excesos de producción no hayan llevado a hacer a los productores vinos con una cierta falta de concentración evidente. Ya les adelanto que en algún caso esa apreciación se ha hecho realidad desde mi punto de vista.

El primer vino de esta añada que cayó en estas últimas semanas fue un Robert Arnoux Vosne-Romanée 1erCru Aux Raignots. No me convenció mucho este vino. Uno espera ciertas cosas por la zona que en teoría se elaboró este vino, pero para efectos cocacolianos podríamos haber abierto cualquier sudafricano o neozelandés que el resultado hubiera sido similar.  Sus admiradores tendrá…

Nada que ver con un fantástico Denis Bachelet Gevrey-Chambertin 1erCru Les Corbeaux. Muy fino, elegante, intenso, con una nariz que recordaba a ciruelas negras, tierra mojada, un toque de parrilla y algo de pimienta verde en sus matices. Boca bien armada desde el punto de vista tánico, con buena acidez y una parte alcohólica bien integrada. Como compartió mesa con el anterior, se lo cargó literalmente.

Rico también aunque algo más duro y joven el Armand Rousseau Gevrey-Chambertin 1erCru Clos St. Jacques. Yo diría, por decir y jugar a adivinanzas, que otros 10-15 años no le vendrían nada mal. Pero no creo que aguantase tanto un servidor con una botella en casa así…

En cambio, tremendamente pulido y redondo, incluso maduro en exceso, se mostró dos días después un Comtes Lafon Volnay 1erCru Clos des Chénes. Mis experiencias con los tintos de este excelente elaborador de blancos no ha sido del todo satisfactoria. En este caso, como en otros, me pareció un vino que daba mucho al principio pero en el paso medio y en el final de boca no mostraba una gran profundidad. Quizá un tanto homogéneo y monótono.

La elegancia y sutileza de Chambolle-Musigny apareció de pleno en el Mugneret-Gibourg Chambolle-Musigny 1erCru Les Feusselottes. Para mi uno de los mejores 1999 que han caído en mis manos. Sutil, fino, parece que se rompe pero vuelve y te da un placer importante. No lo vi agotado si no que puede ir a más…Me gustaría comprobarlo en un futuro. Imprescindible.

Junto a este vino probé un Pierre Bourée Gevrey-Chambertin 1erCru Lavaux St. Jacques. Es un vino que procede de uvas que no son propiedad de la familia, si no que tienen un acuerdo de compra de uvas y llevan ya unos cuantos años realizándolo. Me pareció un tanto difícil, quizá demasiado rústico aún y con más necesidad de guarda que en otros casos. Probaremos en el futuro alguna botella más para ver en qué estado se encuentra pero ahora mismo no acabó de convencerme en exceso. Sigue muy el estilo de la casa en su concepto clásico de cómo deben elaborarse estos vinos pero veremos hacia dónde tira.

Diluido y apagado se mostró un Nicolas Potel Beaune 1erCru Les Epenottes. Siendo una zona en donde suele mostrarse un tanto más de rusticidad que otras, esperaba algo más salvaje. Y a este vino se le habían fundido los plomos. Una lástima.

Todo lo contrario pasó con una pareja de vinos de Robert Chevillon en Nuits-Saint-Georges: Les Chaignots y Les Roncières. Si conservan alguna botella les recomiendo que esperen aún a abrirlas porque el lado salvaje está aún presente. Pero el asunto promete bastante…Entre los dos, mucho más duro aún el segundo que el primero. Chaignots sería interesante hacer una comparativa de este año con el de Henri Gouges, Alain Michelot (se lo cuento a continuación) y Mugneret-Gibourg ya que son tres productores de esos que me seducen mucho. Mmmm, bien, me quedo con la idea para un futuro porque creo que aún debo reposar la lengua un poco.

Tiempo…

De esa misma AOC me encantó un Alain Michelot NSG 1erCru Les Chaignots. Quizá no muestra el recorrido de los Chevillon pero ahora creo que está mucho más disfrutable y menos agresivo. La nariz mostraba una gama de aromas fascinante, con matices de fruta negra, chocolate fundido, algo que me recordaba a hongos, café…todo sin estridencias. Y la boca redonda, muy bien equilibrada, profunda, y realmente deliciosa. Muy rico.

Volviendo a Chambolle-Musigny apareció un vino raro. Intentaré explicarme. Si me lo hubieran dado a ciegas apostaría a que era más de Nuits Saint Georges o si quieren hubiera dicho que tánicamente me recordaba a algún Pommard. Aún me pareció más raro porque el elaborador del que se trataba suele ser muy fino. Pues oigan, esto era una apisonadora. Raro, raro, raro…Denis Mortet Chambolle-Musigny 1er Cru Aux Beaux Bruns

Rico pero aún un tanto marcado por la madera estaba el Jean-Jacques Girard Savigny-lès-Beaune 1er Cru Les Peuillets. No he probado muchos vinos de este elaborador y los que han sido, siempre eran referentes a esta AOC. No sé hacia dónde tirará pero ahora, a pesar de mostrar sobre todo en nariz  un punto torrefacto intenso, está bastante disfrutable. La boca se encuentra agradable,media, sin una excesiva largura ni profundidad pero me pareció muy correcto.

Duro también se mostraba pero con una alucinante corazón de fruta el Domaine Roumier Morey St. Denis Premier Cru Clos de la Bussière. Demanda tiempo porque aún muestra una primariedad importante pero yo les aconsejo que no se lo pierdan si tienen alguna botella. A mi me gustó mucho.

Ttremendamente insulso estaba un Chantal Lescure Vosne-Romanée Premier Cru Les Suchots. La verdad es que poco que decir pero mis últimas experiencias con vinos de esta casa no han sido que digamos muy placenteras. Será culpa mía sin duda.

Todo lo contrario me ocurre con las últimas botellas probadas de Domaine Fourrier en Gevrey-Chambertin. Una delicia de vino su Gevrey-Chambertin 1erCru Clos St. Jacques de esta añada. Con frutillos negros y aromas como metálicos y terrosos se despliega en la boca completamente, llenándola y alargando las sensaciones de forma fantástica. Para disfrutarlo, si se pudiera, de forma continua. Lástima que no pueda.

Pues esto ha dado de sí más o menos estas últimas semanas en cuanto a Borgoñas tintos de esta añada. Bastante variabilidad en los vinos, habrá que seguir probando cosas en el futuro porque creo que algunos Premier Cru deben desplegar todavía su arsenal y mostrar su mejor y más amable cara. Ojalá podamos hacerlo.

Debo agradecer a varios amigos la posibilidad de compartir estas botellas en algunos casos, en otros mis gratitudes van hacia los propios Domaines de donde salieron, en algunos casos por propia iniciativa de sus elaboradores.

Naturalmente, no podía dejarles sin el origen de la entrada: Rosendo Mercado. Grabación del año 1999

Un saludo

………….

The Show Must Go On (Queen)

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