Piensen en unas elecciones en cualquier país del mundo,  o en cualquier acto, evento o simposio en donde se espera un resultado para luego ejercer una valoración adecuada de lo acontecido. Sale elegido alguien que tiene la tarea de formar un Gobierno; lo forma y poco a poco empieza a actuar y a darse algún resultado. O se realiza un evento en donde se apuntan líneas maestras que esperan que den un resultado determinado.

Generalmente se suele conceder un periodo de 100 días para hacer alguna primera valoración. Ya saben, hay que acomodarse a la nueva situación y empezar a funcionar. Digamos que un poco más de tres meses es un periodo más que razonable para poder ver esos indicios apuntados en las actuaciones pertinentes, esos brotes que empiezan a aparecer siguiendo las directrices de lo acordado o cumpliendo medidas tratadas.

Pues sí, casi ya 100 días…

Les pongo en situación previa aunque creo que no necesita análisis preliminar puesto que fue un tema muy tratado en diversos foros y medios de opinión de la red: 11 de Noviembre de 2009. Acto: Wine Future Rioja

Sí, aunque no se lo crean ya han pasado 100 días desde aquel evento que tuvo lugar en Logroño.

¿Y? ¿Qué resultado ha generado un evento con un coste determinado?

Aquello que parecía que iba a resultar el epicentro del vino español, las conferencias del cambio, los gurús y adivinos engordados como berracos dispuestos a ir al matadero dispuestos a dar las líneas maestras (previo paso por caja) de lo que el mundo del vino debía ser y a lo que debería derivar. ¿Y qué?

Nada de nada. Bolsillos llenos, la memoria olvida y a seguir…

Pero no, la memoria es débil, frágil pero no siempre olvida. Y menos en el business.

Los encantadores de serpientes siguen ahí, los encantados por las serpientes también, los estómagos agradecidos pretenden seguir siéndolo y las justificaciones de tanto despliegue no han sido justificadas. En algún sitio serio más allá de Repúblicas bananeras esto exigiría responsabilidades. Aquí, en este mundillo que no llega ni a República bananera, basta una sonrisa y buenas palabras para decir…el tiempo lo olvida todo.

Algunos se habrán frotado las manos sin saber que el jabón llevaba abundante lejía golfera que en el futuro causará el daño oportuno. Otros han seguido en ese estado de abundancia del que es muy difícil bajarse cuando estás acostumbrado a estarlo aunque sea a merced de los demás. Otros empiezan a cambiar su discurso porque lo que mantenían hace años han visto que ya no se mantiene ni aunque haya talonarios o sobres cerrados por medio.

Pero dentro de todo ello, ¿qué nos ha dejado aquél evento en el mes pre-navideño? Pasados 100 días ¿qué valoración podemos hacer de lo que se propuso allí? ¿Seguimos igual? Y claro, si la vida sigue igual…no hacía falta montar esos artificios pirotécnicos para lucimientos esporádicos de algunos.

La próxima vez pongan a un portero que sepa parar bien las faltas que van a la escuadra. Porque aquí el gol se ha metido.

Y aunque quieran o pretendan dejar pasar el tiempo que todo lo olvida, ya lo decía Schopenhauer: “Cada uno tiene el máximo de memoria para lo que le interesa y el mínimo para lo que no le interesa”

Les dejo con una canción que ya colgué aquí no hace mucho tiempo pero que me apetece rescatar. Memoria…

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

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