No es que queramos retroceder en el tiempo pero me apetece rescatar una sesión que hicimos el pasado mes unos cuantos amigos en Madrid. El publicarlo ya entrado el 2010 ha sido debido a que la extensión de la entrada requería un poco más de tiempo y elaboración; pero aquí se los presento. Había dos intérpretes: Chardonnay y Pinot Noir…magníficamente tratadas por cuatro de los que yo considero soberbios Domaines.

Como digo, el pasado 19 de diciembre nos volvimos a reunir un grupo de amigos de la Peña El Sarmiento junto a alguna incorporación más que siempre es bienvenida. Era la segunda sesión de este tipo (en la primera dimos cuenta de vinos de Pierre Bourée en Gevrey-Chambertin, Michel Lafarge en Volnay y Henri Gouges en Nuits-Saint-Georges, Domaines de los que ya hemos hablado por aquí) cuyo único objetivo es poder probar una serie de vinos de un conjunto de productores que considero que tienen amplio interés para el mundo del disfrute.

Tras ir varias veces al origen en busca de esta pureza, identidad, honestidad pude charlar, probar, departir con los “padres” de todas estas botellas para así hacer una selección que fuera interesante y se incluyera en lo buscado.  No es oro todo lo que reluce en esta región en donde quizá el modelo del pequeño vigneron que busca la diferenciación de vinos en base a sus propias parcelas alcanza quizá la máxima expresión. Borgoña es un mosaico donde perderse es fácil, comprenderla es difícil, amarla es indispensable y disfrutarla es recomendable.

Volvimos a reunirnos en el restaurante La Vereda de Madrid, lugar en donde nos dejan que vayamos un poco a nuestro aire. En el buen sentido de la expresión, no nos hacen mucho caso…y lo agradecemos. El trato siempre es magnífico y una vez más yo salí satisfecho.

En la primera reunión dimos cuenta de un conjunto de vinos tintos pero aquí íbamos a partir un poco el asunto, probando vinos blancos de dos Domaines y vinos tintos de otros dos. Chardonnay y Pinot Noir en las copas para mostrar las dos uvas fundamentales que forman la estructura del viñedo principal (aunque no única) en esta región francesa.

La primera uva iba a venir representada por un productor situado en Puligny-Montrachet y otro en Chassagne-Montrachet: Paul Pernot y Michel Niellon respectivamente. Tanto Puligny como Chassagne son dos comunas contiguas situadas en la Côte de Beaune, que junto con Meursault forman el triunvirato de la Chardonnay en esta zona de la Côte D’ Or. Aquí la Chardonnay alcanza algunas de las cotas más altas de interpretación a nivel mundial.

La Pinot Noir que íbamos a tomar iba a estar representada por un Domaine situado en Vosne-Romanée (Dr. Georges Mugneret-Gibourg) y por otro localizado en Nuits-Saint-Georges (Robert Chevillon).

Para mi fue una de esas sesiones inolvidables porque iba a tener delante vinos de cuatro Domaines de los que más me gustan en toda la Borgoña y eso no me ocurre todos los días. No quería comparar vinos, si no sentarme, probarlos, trasladarme al origen y disfrutar. Creo que lo conseguí en esta sesión. Aunque debo decirles que queda algo pendiente ya que no pudimos disfrutar de todas las botellas disponibles porque iba a ser una exageración. Así, partir el asunto en dos jornadas creo que ha sido muy buena opción y ya veremos cuándo realizamos la próxima.

En esta primera jornada los vinos a disfutar fueron:

Paul Pernot Bourgogne 2008

Paul Pernot Puligny-Montrachet 2007

Michel Niellon Chassagne-Montrachet 2008 .

Paul Pernot Puligny-Montrachet Premier Cru  Les Folatières 2007

Paul Pernot Puligny-Montrachet Premier Cru Les Pucelles 2008

Michel Niellon Chassagne-Montrachet Premier cru Les Vergers 2008

Dr. Georges Mugneret-Gibourg Vosne-Romanée 2007

Robert Chevillon Nuits-saint-Georges 2007

Dr. Georges Mugneret-Gibourg Chambolle-Musigny Premier Cru Les Feusselottes 2007

Robert Chevillon Nuits-Saint-Georges Premier Cru Les Cailles 2007

Dr. Georges Mugneret-Gibourg Echézeaux Grand Cru 2007

Buffff, ¡lo que se venía encima !

Domaine Paul Pernot ocupa una amplia esquina en Puligny-Montrachet. Hombre ya situado en sus sesenta y tantos años y que poco a poco ha ido delegando el trabajo a sus hijos pero no cabe duda que su inconformismo y su vitalidad lo mantien al pie del cañón. Es un Domaine que controla unas 20 hectáreas de viñedo y no embotella la totalidad de su producción ya que ha sido uno de los principales abastecedores de uva de ese gran négociant que es Drouhin.

El Bourgogne 2008 nos pareció un vino muy agradable, franco, directo, para entrar en la Borgoña blanca con un pie firme. Nos gustó mucho a todos.

El Puligny-Montrachet 2007 nos salió con un aroma de corcho que desvirtualizó la idea que yo llevaba de este vino cuando lo probé en la bodega. Es un Village puro, directo, a veces algo radical en cuanto a acidez, sobre todo en añadas frías. Vamos, tremendamente disfrutable para aquellos que no quieran vinos fofos ni pesados, entre los que me incluyo.

Entre sus dos Premier Cru que probamos, Les Folatières 2007 y Les Pucelles 2008, mi impresión es que el primero (Pernot es el principal propietario en esta parcela) se presentó mucho más abierto en nariz (ambos fueron decantados con una hora de antelación aproximadamente) y con mayor intensidad pero así mismo noté que la madera en boca estaba bastante más presente que en Les Pucelles. No piensen que el vino era un tablón, no. Pero quizá esto se lo comento haciendo la comparativa entre ambos ya que les Pucelles era un cañón en su primariedad.

Es lo que suele ocurrir en las comparativas. Es decir, cuando un vino tiene madera, acidez, amargor, etc…claro, ¿frente a qué? Igual pruebo este Folatières frente a un, por ejemplo, Viura fermentado y criado en barrica en exceso y me puede parecer que el chardonnay tiene poca madera.

Para que se hagan una idea, la totalidad del viñedo Folatières supera las 17 hectáreas (17,65 ha), mientras que Les Pucelles son 5,13 hectáreas. Ambos suelen estar criados por Pernot unos 12 meses en barrica usando en torno a un 20% de roble nuevo en las crianzas.

Aquí no probamos su Clos de la Garenne ni sus dos Grand Cru: Bâtard-Montrachet y Bienvenues-Bâtard Montrachet…pero seguro que en poco tiempo les cuento algo respecto a estas añadas en estos vinos. No suelen defraudar por alguna que otra experiencia.

Siempre me ha parecido uno de los productores más finos de Puligny y esos momentos pasados en su “casa” quedarán en la retina de este aficionado. Vinos finos, elegantes, muy bien definidos y equilibrados. Monsieur Pernot, merci!

Cuando entré por la casa-Domaine de Michel Niellon en Chassagne-Montrachet e iba escuchando sus amables explicaciones debo decirles que uno de mis sueños se estaba haciendo realidad en cuanto a la Borgoña blanca se refiere. Siento profunda admiración por los vinos que este señor, ya un poco retirado y cediendo el testigo a su yerno Michel Coutoux, ha hecho a lo largo de su historia a partir de su poca extensión de viñedo (algo menos de 7 hectáreas) desde que en 1957 se hizo cargo del Domaine familiar.

Probando sus vinos en el viejo Domaine (ahora han construido una nueva nave a las afueras de Chassagne en donde vinifican y crían los vinos ya que se les ha quedado un poco pequeña la casa en donde residen) uno puede hacerse un recorrido por los diferentes “pagos o Crus” de Chassagne e ir viendo diferencias entre aquellos situados en suelos más argílicos frente a los más calizos. Un ejercicio recomendable de aprendizaje. Y los monstruos Chevalier-Montrachet y Bâtard-Montrachet hacen que te sientes ante dos Grand Cru y solamente puedas decir: chapeau!

Son vinos que me parecen un poco dramáticos, les cuesta algo abrirse (en bodega cuando los probé llevaban dos días abiertas las botellas nos dijeron) y puedes incluso llegar a caer en cierta “desesperación” pero tengan paciencia. Son explosivos, alucinantes, con gran capacidad de guarda, tienen todo escondido y se lo irán mostrando…Para mi, unas joyas.

Niellon vinifica en acero y suele dar una crianza de unos 10 meses en barrica, sin mucho battonage (nada tras la fermentación maloláctica), y usando un 25% de roble nuevo en sus barricas. Para que se hagan una idea…del Chevalier-Montrachet elebora unas cinco barricas de 228 litros (unas 1500 botellas).

Así se mostró el Chassagne-Montrachet 2008, un vino explosivo en la boca, perezoso en nariz. A los vinos de Niellon les suele costar bastante abrirse pero el resultado suele ser apabullante y dramático. Entran sutiles, se desarrollan y explotan. Delicioso

Y no menos curioso, aunque sí más cerrado estaba el Chassagne-Montrachet Premier Cru Les Vergers 2008. Mira que en este Premier Cru las viñas se replantaron en el año 2000 (creo) pero ese carácter tan fino que siempre ha tenido este vino…uffff! (perdonen que me relama).

Bueno, ya les contaré más. Como ven, aquí probamos el Vergers pero habrá más…(Clos St.Jean, Maltroie, Chaumées-Clos de la Truffiere, Champgains, etc).

Ya les hablé de Henri Gouges como uno de los Domaines fundamentales en Nuits-Saint-Georges dentro de mi gusto personal. Si tuviera que escoger a otro productor de esta Apelación yo elegiría a Robert Chevillon. De estilo menos agreste que Gouges, las interpretaciones de los diferentes vinos en sus parcelas pienso que alcanzan cotas de grandísima altura.

Es un Domaine relativamente pequeño ya que controlan 12,88 hectáreas, todas en Nuits salvo algunas parcelas en Apelaciones regionales con la uva Aligoté. La lista incluye 8 Premier Cru, 3,25 hectáreas de Nuits tout court y 17,50 áreas de blanco en Nuits. Aunque casi todo el viñedo es propiedad de la familia, en algunas parcelas tienen acuerdos de explotación del viñedo.

Aunque la mayoría de sus viñas tienen una edad que oscila entre los 25 y 40 años, conservan zonas con viñedo bastante viejo en producción: 1,18 hectáreas de Premier Cru “Les Cailles” tienen una media de edad de 77 años; 1,55 hectáreas de Premier Cru “Les Vaucrains” tienen unos 78 años con 0,25 hectáreas que llegan al siglo de vida; y 0,63 hectáreas de Premier Cru “Les Saint-Georges” promedian unos 76 años de media de edad.

Usa densidades altas de plantación, con unas 10.000 cepas/ha, replantando de forma individual unas 600 cepas al año; aplicando podas severas cuando son muy jóvenes para reducirlas el vigor y conducidas en sistema gobelet (tipo de poda corta muy usada en los Crus del Beaujolais) para lo mismo.

No cabe duda que hacer una cata en su bodega es un ejercicio perfecto para ver cómo los diferentes Crus de Nuits se expresan en una copa.

Una práctica que identifica a este Domaine frente a sus vecinos de NSG es que realizan fermentaciones muy largas y muy lentas. No aplican mucha restricción en las temperaturas dejando incluso que se alcancen los 35º C antes de que funcionen los serpentines para así bajar la temperatura.

Suelen dejar en torno al 25-30% de raspón, y meten al vino en barrica con sus lías finas sin trasegar hasta que pasa un año. Ese trasiego entonces lo hacen sin aire y lo vuelven a meter al vino en barrica unas 4-6 semanas más antes de reunificarlo todo en tanque por si tienen que clarificar y filtrar. Por eso, la crianza suele ser de unos 18 meses.

No suelen usar más de 1/3 de roble nuevo en sus barricas.

En el caso del vino blanco, hacen unas 1000 botellas de un Pinot Blanc de unos 25 años de edad en el viñedo (de las parcelas Damode y Argillières). Lo fermentan en barrica (1/3 es nueva) y se embotella sin filtrar tras 14-15 meses.

El Nuits-Saint-Georges 2007 estaba algo duro y tánico en la copa, y más tras probarlo después del Vosne-Village de Mugneret-Gibourg. Aún así, un Village muy de Nuits, con potencia y cierto toque rústico sin esconder una complejidad muy interesante.

El Nuits-Saint-Georges Premier Cru “Les Cailles”2007 fue uno de los Crus que más me gustó en bodega cuando estuve probando todas sus eleboraciones. Pienso que tiene un toque más femenino que otros pagos (Roncières me pareció algo salvaje) y una elegancia extrema. A mi no me defraudó, con intensidad, complejidad, profundidad y con capacidad de envejecer. Una delicia.

Por último les quiero hablar algo de un Domaine bastante especial para mi: Dr. Georges Mugneret-Gibourg. Especial por varios motivos. El primero de ellos es por sus vinos, que considero finos, elegantes, complejos, profundos, y sobre todo: con bastante regularidad añada tras añada. El segundo motivo es que las hermanas Mugneret (Marie-Andrée y Marie Christine, de las que ya les he hablado en este blog alguna que otra vez) que ahora dirigen el Domaine son unas personas realmente encantadoras y el trato hacia mi ha sido y es fantástico. Cuando las visité en Noviembre debo decir que el recorrido por sus vinos, las explicaciones y su paciencia ante mis múltiples preguntas y comentarios varios fueron realmente inolvidables. ¡Y encima hasta hablamos de las convergencias esas famosas de Borgoña y Rioja que les contaba en entradas anteriores!.

Son vinos que han sido impecables durante décadas pero en las últimas añadas han adquirido un nuevo nivel y para mi posiblemente ahora quizá se encuentran entre los 5 mejores Domaines de Borgoña en cuanto a vinos tintos se refiere.

Pero eso no significa que sean vinos ligeros ya que son la quintaesencia de Borgoña en cuanto a su capacidad y habilidad para dar intensidad sin resultar nada pesados. A mi me resulta siempre agradable probar esa pureza, precisión, finura en un mundo donde prima la sobremaduración, el exceso de roble y la hiperconcentración para dar vinos muy pesados.

Además, son vinos muy consistentes añada tras añada, con sus terroirs bien definidos y transparentes. Un referente para mi y muy contentos que estamos por ambas partes de empezar a colaborar conjuntamente.

Las técnicas de vinificación empleadas por las Mugneret se basan en continuar la línea y el trabajo en el estilo excelente que tenía su padre en la elaboración de vinos, pero eso no significa que no hayan hecho algunos cambios a lo largo de los años.

Las uvas entran bastante frías ya que vendimian a primeras horas y si no, le dan un poco de maceración pre-fermentativa en frío. Las fermentaciones no ocurren a temperaturas muy altas (en torno a 30º C como mucho) y no hacen maceraciones muy largas. Suelen trabajar con depósitos de cemento aunque tienen algunos de acero inoxidable también.

En cuanto a las crianzas hay que decir que usan barricas de 228 litros (300 botellas por barrica), y usan bastante roble nuevo (en torno al 40% de media total) pero de una forma muy elegantemente tratada que evita los excesos de madera en los vinos. Pero eso sólo se consigue con excelente viña que a pesar de usar mucha madera y aparecer cuando los vinos son jóvenes, luego el equilibrio es brutal.  Suelen dar unos 15 meses de barrica a sus vinos y luego los pasan a tanque estando ahí unos tres meses previo al embotellado. Realizan dos trasiegos, uno tras la maloláctica otra vez a barrica y otro cuando lo pasan al tanque tras acabar la fase de crianza.

El uso de la madera depende de cada parcela. Así, en el Bourgogne Rouge suelen usar un 10% de madera nueva; en los Vosne-Romanée Village y Nuits-Saint-Georges Village suelen usar un 20% de roble nuevo; en torno a un 30-40% en sus Premier Cru y pueden llegar al 70% en los Grand Cru.

Hoy en día todo se embotella sin clarificar ni filtrar, y esto es un cambio respecto a lo que hacía su padre ya que él sí que clarificaba y a veces filtraba.

En cuanto a los vinos que probamos en la jornada, el Vosne-Romanée 2007 procede de una parcela de 3,80 hectáreas situada detrás de su casa, con verja que da a la N74. Viñas de 70 años de edad (aunque parte se replantaron en 1985 tras su muerte en algunos casos por heladas) y es sin duda uno de los mejores Village de Vosne-Romanée. Es un Village realmente magnífico, elegante, sutil, de ese tipo de botellas que invita a beber constantemente. Pues eso haremos.

El Chambolle-Musigny Premier Cru “Les Feusselottes” 2007: Vino refinado, elegante, muy clásico y de un gran viñedo. Para mi, y dentro de una subjetividad aplastante abierta a cualquier crítica, exceptuando a Les Amoureuses, quizá sea de lo mejorcito en esta Apelación junto a vinos como Les Cras de Domaine Roumier, Les Fuées de J.F. Mugnier, Les Cras de Ghislaine Barthod (amigo Manu, sé que fuiste bien dirigido y aún conservamos algo para seguir descorchando) y Gruenchers de Domaine Dujac. Es un viñedo de 4,40 hectáreas de las cuales ellas son propietarias de 0,46 hectáreas. Un vino fino, elegante, sin espacio para la fealdad. Muy rico

Echézeaux Grand Cru 2007: En total son 37,69 hectáreas y ellas poseen un total de 1,25 hectáreas divididas en dos parcelas que las mezclan para, según ellas, ganar más complejidad porque así lo hacían también sus antecesores. La primera parcela está en la zona conocida como “Quartier de Nuits” (64 áreas) y la otra en la zona conocida como “Les Rouges” (59 áreas). Son viñas que datan de 1950. Un vino que s emostró algo más cerrado que el Feusselottes, con más fruta negra que roja en su gama olfativa primaria, con toques de tabaco, chocolate negro, pimienta. Intenso, complejo y muy profundo. Magnífica interpretación que para mi supera a las de otras bodegas más afamadas y cuyo precio es sensiblemente superior.

Este Domaine también produce otros vinos:

NSG Premier Cru “Chaignots” y “Vignes Rondes”, y un Village Vieilles Vignes

Gevrey-Chambertin Premier Cru (descatalogación de una parte de Ruchottes-Chambertin Grand Cru que replantaron por enfermedad y como son las viñas aún jóvenes, pues sacan esto)

Ruchottes-Chambertin Grand Cru (hecho con las viñas más viejas de Ruchottes). Inmenso normalmente

Clos de Vougeot: Un vino memorable añada tras añada y que pienso que es una de las mejores interpretaciones que se dan en esa parcela con esas viñas en la parte alta.

De estos vinos ya les iremos hablando por aquí más adelante ya que no se tomaron en esta jornada. Ya les contaré algo también de la historia y génesis de este Domaine ya que estuvimos departiendo con las dueñas durante unas cuantas horas sobre el tema.

Liquidamos el tema con un Huet Le Haut Lieu Molleux Premier Trie 1989…fantástico y con mucha vida por delante. Ya saben mi predilección por este elaborador y sus Chenin Blanc…No acabo de entender cómo estos vinos no están en los hospitales para meterlos por vena a todos los enfermos. 🙂

Como ven, la jornada estuvo muy entretenida. Diferentes vinos, estilos, filosofías…pero con un denominador común: el buen vino.

Quiero agradecer a los cuatro Domaines el trato que me han dado, la información obtenida, la disponibilidad para recibirme, y el interés que han mostrado por estas cosas. Así mismo, dar las gracias atodas las personas que asistieron a beber estos vinos ya que si ellos sería imposible hacer esto. Espero que se lo pasaran tan bien como yo. Y por último, a la gente de La Vereda de nuevo por su trato hacia todos nosotros.

Con tanta belleza encima de una mesa no me queda más remedio que dejarles con algo que a mi me parece escalofriantemente bello dirigido por alguien que interpretaba la música de forma excepcional, similitud con las interpretaciones de las parcelas en los vinos que acompañaron a este memorable 19 de Diciembre del 2009:

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

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