Pienso que a lo mejor se escapa un tren. Lo perdemos. Un tren incómodo pero que puede ser interesante para llegar  a un destino final bonito y diferenciador.

Aprovechando que se va a celebrar el famoso evento de Wine Future en Rioja, en donde se concentrarán un buen puñado de personas que han defendido un modelo de producción y comercialización vínica y a los que mucha gente define como los verdaderos “emperadores del universo vínico”, pienso que igual era un buen momento para plantarse ante esta especie de “dictadura” de la homogeneización. Al menos, aunque se celebra en la Comunidad Autónoma de La Rioja, me encantaría que la posición del Consejo Regulador de la DOCa Rioja fuera clara y dijera un: STOP.

Es decir, el vino de Rioja y por extensión todo el vino español, puede presentarse ante este evento y dejarse llevar por la corriente sin oponer ninguna resistencia a defender sus señas e idiosincrasia ante las creencias de unas personas que en muchos casos poco nos conocen, y que aplican las mismas teorías ante el vino australiano, americano, o de cualquier otra región. Se dirán muchas generalidades con las que no podemos ni debemos estar de acuerdo.

Otra opción es plantarse y decirles: “ustedes aquí no tienen nada que hacer porque tenemos un modelo que vamos a defender y que son nuestros consumidores ante los que tenemos que rendir cuentas y explicaciones” Expliquemos, si es que hay algo que explicar, que no, que no compartimos esta forma de entender el asunto. Que La Rioja como región productiva ha tenido un modelo y que hay que avanzar respetándolo, mirando al pasado para hacer el presente y construir el futuro. Puro retroprogresivismo, que diría Pániker, y que es un concepto que me encanta y en el que creo firmemente.

Claro, ya sabemos que intereses hay muchos y muy diversos. ¿Ustedes creen que los propios del Consejo Regulador de aquí van por estos caminos de revelarse ante el imperio? Me temo que no. Pero tampoco vale quejarse cuando se ha puesto al lobo en un corral donde priman intereses más favorables al depredador que a la presa. Y quien sabe cómo se reparten los votos del Consejo y lo que ha pasado recientemente tras las últimas renovaciones, puede imaginarse de qué va el tema.

Eso me propusieron desde alguna pequeña villa de Borgoña, donde me decían que allí Parker no era bienvenido puesto que Borgoña era más importante que el amigo americano, y que jamás cambiarían su modelo. Claro, me lo dijo la vertiente tradicionalista…porque algunos en la Côte d’Or sí se han plegado al sol que más calentaba desde las directrices americanas de este caballero. Pero creo que me entienden por dónde trato de ir y lo que pretendo explicarles.

Demos un golpe en la mesa y enseñemos que nuestro futuro del vino no pasa por ellos, si no por acercar el vino a la gente mostrando lo que hacemos, mostrando un modelo que es algo más que productivo ya que forma parte de un tejido socio-económico y rural de las regiones. Un modelo que ha existido durante muchos años a base del esfuerzo de las gentes y que no debería someterse al mandato unidireccional. No nos comportemos como un elefante más dentro de una senda en donde todos caminan por el mismo sitio.

Además, imagínense la repercusión mediática (y no soy experto en el tema) que una región dijera un NO de forma alta y clara. Piénsenlo todos los gurús del marketing…(luego me dan los royalties)  🙂 . Decir esto en un mundo donde la adulación es permanente, creo que sería un soplo de aire fresco y una forma de decir: ¡Aquí estamos!. Y encima con repercusión mediática. La misma, o más, que el hecho de que este evento se celebre aquí.

Es un razonamiento bastante simple y poco probable, pero ¿por qué no?.

 Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

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