Andan los corrillos cibernéticos y los que no son de la red alterados por el evento este de la jaula de las locas que se celebrará en Rioja en Noviembre. Bueno, otro más…Una organización privada que quiere ganar dinero (muy loable) y que  han metido un gol por toda la escuadra al Consejo Regulador de turno. Ahí está el fallo…si se hubieran cerrado en un hotel a hacerlo como un acto privado más nadie diría nada, y ahí que caten lo que quieran, solucionen el universo y lleven groupies para pasárselo bien. Es que hacer todo eso con dinerito de otros, pues mola menos y la gente se cabrea. Y con razón.

Y para rematar el desastre, uno ve el programa y empieza a tener por el cuerpo una mezcla de llanto de risa con llanto de pena ante esas pobres garnachitas que ya vienen todas dirigidas desde el punto de vista comercial. En fin, qué les voy a contar que no sepan. A mi es que lo que de verdad me pone de Ordoñez era Carmina, que estaba bastante buena y creo que la molaba la marcha. Incluso ver a su padre torear tenía su encanto y eso que no soy taurino.

Bueno,por seguir con la rutina esos días creo que van bien unas partidas de mus. Si quieren hablamos de vino, de futbol, de política, o de la reproducción del sapo en aguas del Orinoco mientras lanzamos las cartas y metemos órdago a todo bicho viviente y descorchamos alguna botella que nos amenice la jornada. Si vienen, ya saben…Juntarse en estas tertulias con “jóvenes” del lugar y su peculiar filosofía y experiencia puede ser de lo más gratificante que hay. Suelo jugar de pareja con mi abuelo (90 años) y ya le fallan las señas…cualquier día se le salta la dentadura en un intento de decirme que lleva tres reyes. ¿Y lo que nos reímos?…

Pero bueno, sigamos a lo nuestro que los Campo, Parker, Robinson, Pascual, no nos interesan demasiado ya que no suenan ni a una alineación de equipo bien trazada. La verdad es que no recuerdo haber visto a algunos de estos señores por La Rioja…incluso ni a su sombra. Pero bueno, ahora vienen a salvarnos. Bufff, ¿hay flotador? ¿Y a mí que me huele que ante el desconocimiento de Parker por esta tierra le ha pedido a Ordoñez que le prepare el evento y por eso hay los vinos que hay…? Vamos, unas personas serias que vengan a La Rioja y no se empapen de lo que ha sido la cultura vínica de esta tierra es, como poco, para tirarles al Ebro.

Sábado pasado y estamos vivos. Motivo más que suficiente para descorchar alguna botella en casa sin más fiesta que esa, como cualquier otro día. La verdad es que preguntando a las personas que iban a compartir conmigo la jornada se decantaron por tomar vino blanco y ya saben que me gusta dar cancha a la variedad Chardonnay en esa región tan pequeña en tamaño pero tan grande en sensaciones y tan apasionante que es Borgoña.

Un modelo básicamente monovarietal es lo que impera mayormente aquí, con tintos basados en la variedad Pinot Noir y blancos en la Chardonnay y Aligoté con pequeños guiños e incursiones a otras variedades. Ya saben que Chardonnay´s pueden encontrar hasta en la sopa porque es una variedad ampliamente cultivada por todo el mundo y que ofrece resultados francamente diversos, llegando a veces parecer una uva menor ante ciertos engendros que uno puede encontrarse en cualquier lineal de, por ejemplo, algún gran almacén londinense.

Pero bueno, no piensen que estamos ante una casta menor. Grandes vinos hay hechos con esta uva y generalmente todos los caminos nos llevan a un lugar que, en esta ocasión, no es Roma. Si me preguntan dentro de Borgoña cuáles son las zonas en las que mejor se expresa esta variedad la respuesta nos lleva a Chablis en el norte y a la Côte de Beaune en el sur, y en esta segunda opción los pueblos de Meursault, Puligny-Montrachet y Chassagne-Montrachet tienen excelentes viñedos en donde esta variedad alcanza cotas sublimes en algunos casos.

Bueno, pues decidí sin previa consulta ni consenso familiar que tomaríamos algunos vinos de ahí, de ese pedacito de patria chardonniana que se localiza entre Meursault y Puligny-Montrachet. Así, me machacarían los familiares ante mi elección. Pues no, pero el de 90 años casi…

Ahora les cuento un poco el porqué de elegir anteriores al 2000. Hay una controversia bastante acentuada sobre la prematura oxidación que algunas botellas de estos blancos, hechos en teoría para envejecer, están sufriendo. Parecen ser casos particulares sin partidas generales, es decir, una especie de lotería según la botella que te toque. Varias causas apuntan como las culpables pero no hay un consenso general sobre el factor concreto que causa esta prematura oxidación. ¿Problemas en los corchos? ¿Exceso de battonage? ¿Distintos niveles de sulfuroso? ¿Rendimientos productivos? Hay diversas opiniones y quizá un conjunto de causas pueda ser la razón más equilibrada…Pero seguiremos atentos estas discusiones.

De todas formas, como lo mejor es comprobarlo pues por eso decidí abrir, en principio, tres botellas de diferentes elaboradores para ver cómo se encontraban (ya les digo que tuve que abrir una última más).

Domaine Matrot Meursault 1995. Empezamos la tarde con este básico que se mostró francamente vivo, sin atisbos de agotamiento y con bastante diferencia fue el mejor vino del trío (sin contar al último y adicional descorche). Mantiene frescura, con menos aromas primarios que aquella primea ocasión que lo probé y que recordaba a una cuchilla de afeitar, pero con más matices calizos, pimienta blanca, fruta algo más madura sin empalagamientos. Boca agradable, no muy larga pero bien equilibrada. Muy rico. En su día fueron 1800 pesetas…Ahora no sé a cómo cotiza el susodicho.

Domaine Leflaive Puligny-Montrachet Premier Cru Les Combettes 1997. No está malo pero tampoco dice demasiado. Muy apagadillo en nariz (debía ser del Atleti este vino porque estaban dando una paliza al Atleti de Madrid por la tele) con indicios oxidativos pero sin sonar alarmas ni sirenas por todo el pueblo. La boca es más alegre, ligeramente grasa, bien armada pero sin demasiada profundidad y con un postgusto no muy largo. Frente a otras añadas de este mismo vino me parece que le falta algo de elegancia y de “punch”, que suele ser habitual en esta buena casa.

Etienne Sauzet Bâtard-Montrachet 1996. Todo un Grand Cru de Puligny-Montrachet en la mesa, pero la verdad es que me pareció un vino “mentiroso”. La nariz del vino tras ese color amarillo intenso era larga porque estaba engañada, hecha por Geppetto con demasiada madera por medio. Muy maduro el vino, casi empalagoso, mucho volumen en boca, natilloso. Tremendamente aburrido aunque ya vendrán algunos a decirnos lo contrario. He probado vinos de este Domaine en otras ocasiones y me han gustado pero este no cumplió las expectativas que teníamos. Bueno, cada uno se divierte con lo que quiere y con lo que puede. No sé que le habría dado el famoso Parker a este vino (busquen que no tengo tiempo) pero igual era de su agrado.

La foto corresponde a la bodega, en julio de este año.

 

 

 

Como ven, la cosa de más a menos aunque en cuanto a precio fue de menos a más. Ante la decepción que supusieron los dos últimos vinos descorché otra botella de otro productor y debo decirles que el resultado fue espeluznante. Pero eso se lo cuento en la siguiente entrega porque creo que merece la pena hablar largo y tendido de ese vino, de ese pago y de ese productor que ya lleva unos cuantos años mostrándome vinos guapos aunque este sábado se pasó.

 Para blancos franceses también espectaculares…(no va de música aunque me gusta mucho la que hay en el video…si alguien sabe cuál es le agradecería que me lo dijera):

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

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