¡Dios!, cada vez que voy a este sitio no quiero salir. A veces igual hasta puede parecer que somos pesados por las sobremesas que nos gastamos hablando de cualquier cosa pero es que cada vez que subimos a la Bodega Cigaleña santanderina la sorpresa y el deleite están asegurados.

Andrés sabe bien lo que hemos tomado en otras ocasiones y siempre tiene el detalle de ofrecernos cositas nuevas que ha buscado. Así sucedió hace unas semanas en donde apareció con un Chardonnay magnífico del Jura. Pero bueno, luego se lo voy contando.

No sabía si escribir o no esta entrada porque a este paso pueden pensar que estamos todo el día abriendo y descorchando botellas con grandes nombres en la etiqueta (que no necesariamente tienen por qué ser grandes vinos) pero la opción de un último vino botritizado tan sumamente espectacular para mi me ha llevado a comentar un poco la jornada.

Además, maganos. Son como txipirones más pequeños, que con un  poco de cebolla resultan soberbios. No siempre se encuentan ya que no sé muy bien si hay algún tema legan detrás que limita su captura. Pero si alguna vez hay y s etopan con ellos, no duden en pedirlos.

Ya he comentado muchas veces el tipo de cocina que hay en este templo santanderino. Producto puro y en general bien trabajado sin alardes de elaboraciones complicadas. Creo además que lo prefiero así por el tema del vino. Suelo ir allí a disfrutar de todo pero pienso que otro tipo de cocina en este tipo de lugar puede perjudicar al disfrute que Andrés y su pasión por el vino nos propone cada vez que subimos.

Empezamos con un Volnay 2006 de Domaine de Comtes-Lafon. Casualidades de la vida, esto fue un sábado y yo había llegado el viernes procedente de Borgoña, en donde Volnay fue una parada técnica en mi camino y pude beber diferentes propuestas. No me disgustó este Volnay aunque lo vi demasiado impactante de inicio pero luego sin la profundidad ni desarrollo que, a nivel de Volnay Village, se puede esperar de un excelente productor (sobre todo de vinos blancos). Mucha fruta de inicio, muy joven, intenso, casi en plan bombita primaria, con buena acidez en boca y un desarrollo medio. Pero para mi le faltaba algo de elegancia y de profundidad.

La siguiente opción fue una sorpresa mayúscula tal y como comentaba antes. Un Chardonnay Artois Pupillin 2003 del Jura, de Pierre Overnoy. A ciegas yo no hubiera dicho que eso era chardonnay ni por asomo. Casi hubiera dicho, exagerando un poco, que olía a sidra. En boca es un cañón de frescura y profundidad. Largo, complejo, lleno de matices…Tremendamente interesante para mi.

Château Latour 1985. Mis experiencias con esta añada son escasas y con Latour todavía menos. Mi impresión en nariz fue bestial, un vino muy complejo, con aromas de tabaco, de tierra, de ciruelas, cambiante y camaleónico…En boca me dejó algo más frío, quizá lo noté algo maduro aunque aseguran que estaba empezando a despegar. No lo sé, igual tras venir del Overnoy y su potente frescor me hizo como un “efecto tapadera” ante este vino. Lo vi delicioso para tomar ya, lo cual me parece estupendo porque no creo que vuelva a toparme muchas más veces con este vino y me alegro de beberlo con esa sensación actual, pero si te pones a pensar hacia dónde podría ir…no sé, me quedan mis dudas aunque ya sabemos la capacidad de envejecimiento de estos grandes vinos. De todas formas, si dentro de algunos años alguien tiene botellas y le apetece abrirlas estoy abierto y dispuesto a recibir proposiciones 🙂

El final fue tremendo. Château d’Yquem 1975. Me pareció inmenso dentro de su aún juventud, elegante, complejo, cambiante. Salió la comparativa frente a muchos TBA alemanes…El asunto es que te machaca un poco los esquemas respecto a muchos conceptos que hay en torno a los Sauternes pero supongo que cuando esta bodega es como es, será por algo y por lo que ha ofrecido a lo largo de la historia.

 Me pareció acertado tomarlo con quesos…y creo que era un vino de sobremesa larga, con mus y risas con los amigos con los que lo compartí.

 Una vez más, Santander en la retina y agradecer a todos los que hacen esto posible. Ya empezamos a preparar la siguiente…

 Esa botritis tan elegante…un beso equilibrado de dulzor, acidez, y amargor.

 Un saludo

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 The Show Must Go On (Queen)

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