agosto 2009


Dentro de estos temas del beber, del vino, de la gastrovida, del viñedo, de las levaduras, de los depósitos y envejecimientos en barricas nuevas o viejas (y del extraño, curioso, y sospechoso silencio ante mi anterior post…¿no salen los detractores o defensores de lo orgánico que demuestren técnicamente que el estudio es erróneo y las posteriores conclusiones son falsas?)…saben que suelo ponerles videos de gente que musicalmente  me gusta. Ya saben que en el conjunto de mis artistas favoritos gente como The Rolling Stones, Queen, Led Zeppelin, Eric Clapton, Pink Floyd, Dire Straits, The Who, Bob Dylan, Neil Young, tienen su hueco (y otros muchos)

Así mismo, Bruce Springsteen & The E Street Band. Lo dejo aparte porque el otro día estuve “discutiendo” con unos amigos, fanáticos de este artista también, sobre cuál era la mejor canción de Bruce. Ya ven, un debate filosófico y profundo que nos llevó a estar varias horas hablando…y al final llegamos a la conclusión de que para gustos existen los colores. Es decir, que imposible quedarnos con una.

¿The River? ¿Born To Run? ¿Badlands? ¿Thunder Road? ¿Jungleland? ¿Glory Days?…y así un montón que fueron saliendo a la palestra para al final no decidir absolutamente nada.

Acabamos descorchando una botella de vino, que era lo mejor que podíamos hacer, y que salió bastante bonita, un Chambertin 1989 de Drouhin…pusimos algo de música de fondo con diferentes canciones entre las que se encontraban:

A mi esta canción de Jungleland me parece tremenda, se me pone la carne de gallina siempre con el solo que se marca Clarence Cleemons con el saxofón. La primera vez que la escuché en directo hasta se me humedecieron los ojos…Si es que uno es un blando.

Todo un himno. Irrepetible…Me acuerdo cuando la vi destrozada en unos videos que emitieron de Operación Triunfo mientras practicaba ese deporte llamado “zapping”. Un insulto a la inteligencia y al rock´n roll el que se atrevieran a versionear esta majestuosa canción y a reducirla a tres minutos.

Su última frase es emocionante: “It’s a town full of losers and we’re pulling out of here to win”.su inicio de armónica igual…Bruce en estado puro. Clarence, la batería de Max, Stevie, Roy, Danny, Gary, Nils, Patty…ufff

Puro divertimento Springsteeniano. Rock para pasarlo bien, olvidarse, saltar, divertirse y gritar. Me encanta la legtra…

http://www.brucespringsteen.net/songs/Badlands.html

Solamente puedo decir una cosa ante esta canción: magia y emoción

Nueva incursión al divertimento porque deberíamos intentar que cada día fuera glorioso. Me encanta el intro…directo y al grano. Lleva siendo mi melodía telefónica desde hace años (ya ven que no lo puedo remediar). Y a veces se me olvida poner el movil en “modo silencio” 😉

Podría poner otras muchas que me vienen a la cabeza (Working On The Highway, Cadillac Ranch, Two Hearts, Prove It All Night, Racing In The Street, Fire, Darkness On The Edge Of Town, Brilliant Disguise, Better Days, Born In The USA…y muchas más) pero al final fuimos incapaces de escoger solamente una.

 ¿En el vino pasa igual?

¿Por dónde van sus preferencias en ambos aspectos?

Un saludo y a la persona que no le guste Springsteen que no lea esta entradita porque acabará saturad@. Lo pongo al final…así lo habrá leído y no va avisad@ con antelación.  🙂

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

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Un buen amigo me mandaba hace unos días un tremendo, intenso y esclarecedor informe que publicaba este organismo del Reino Unido en el que se comparaba la composición en nutrientes entre productos de la agricultura y la ganadería orgánica y la convencional.

 

 

Para que sepan de qué hablo:

http://www.food.gov.uk/news/newsarchive/2009/jul/organic

http://www.food.gov.uk/multimedia/pdfs/organicreviewappendices.pdf

El trabajo tiene su aquél ya que viene dirigido por Alan Dangour, uno de los nutricionistas más importantes que hay en toda la Unión Europea. La verdad es que es un informe extenso, incluso pesado de leer y posiblemente no lo hagan pero se lo recomiendo porque parte de 162 artículos publicados entre 1958 y 2008 que recogen 3558 comparaciones de composiciones nutricionales de distintos productos agrícolas y ganaderos.

Así mismo, Ramón Vidal, profesor del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) realizó un artículo referente al informe en donde mostraba unas opiniones que me parecen interesantes y por ello se las transmito para ver si podemos debatir un poco sobre estos temas.

Apunta el profesor Vidal que del texto se pueden sacar dos conclusiones bastante claras. La primera de ellas es la rigurosidad del trabajo realizado por el panel de expertos. La segunda apunta a que del análisis de todos los datos se deduce que no existen diferencias significativas entre la composición nutricional de los alimentos convencionales y los orgánicos. Todo esto confirma bastante lo que los técnicos en Tecnología de Alimentos vienen diciendo desde hace varios años en diferentes publicaciones científicas. Apunta Vidal que lo que puede resultar más atractivo ahora es ver cómo reaccionan los defensores o detractores de la agricultura orgánica.

Se supone que los primeros dirán que los autores del informe ignoran datos, aunque si apuntan por ahí habrá que recordarles que los datos que se omiten son datos faltos de control publicados en revistas de divulgación o en trípticos publicitarios.

Suponemos que los segundos afirmarán que la agricultura orgánica no tiene sentido.

Pues como todo en la vida, ni blanco ni negro, no creo que haya que compartir ninguna de estas dos posturas antagónicas. 

La agricultura orgánica debe existir porque hay un sector que ha hecho del ecologismo una especie de religión y medio de vida y digamos que es un grupo de gente que siente verdadera preocupación por ello y que parecen muy interesados en esa supuesta preservación de la salud y del medio ambiente (aunque la contribución de la agricultura orgánica al respeto por el medio ambiente que tanto se promulga es más que dudosa como demuestran muchos informes y estudios verdaderamente técnicos, no demagógicos o publicitarios, existentes).

Cada uno, que tenga fe en lo que quiera mientras no interfiera en la vida de los demás pero, y tal como afirma el profesor Vidal, tras este informe sí podría quedar una cosa más clara. Aquellos que nos venden productos orgánicos y esas clases del poder que lo defienden no deberían seguir publicitando bondades para la salud humana. Si hacen lo contrario, estarían intentando engañar al consumidor.

 Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

Les iba a hablar de levaduras pero el otro día vinieron unos amigos a ver cuatro cepas de viñedo y salió el tema de las densidades de plantación. Ya saben ¿llenamos de plantitas las parcelas o ponemos una planta y otra un poco más lejos? Pues no es tan fácil ya que por donde me muevo, existe “mandato” al respecto.

Siempre me han parecido curiosas e incomprensibles algunas regulaciones que nos propone el Consejo Regulador a través de su Reglamento, pero si hay algo que suelo criticar mucho es lo relativo a todo este tema que me planteaban estos amigos.

Acudiendo al Reglamento de la Denominación, se apunta en el mismo que los límites van desde una densidad mínima de plantación de 2850 cepas/ha a una densidad máxima de 4000 cepas/ha. Dice también que no se podrán pasar las 36.000 yemas/ha salvo en la variedad Garnacha en donde ese límite asciende a 42.000 yemas/ha.

La producción máxima admitida es de 6500 kg/ha en tintas y 9000 kg/ha en blancos.

Hasta aquí lo que es…Pero planteo la siguiente cuestión. De acuerdo que quieran limitar los rendimientos en kg/ha para evitar sobreproducciones, pero es que yo puedo tener esos 6500 kg/ha con 4000 cepas/ha, con 2000 cepas/ha, o con 6500 cepas/ha…Entonces ¿por qué no puedo tener 6500 cepas/ha para aumentar la competencia por todos los alimentos entre cepas y que me den menos kg/cepa para al final obtener los mismos kg/ha?

Debo ser ilógico…

Y no se piensen que 5000 o 6000 plantas por hectárea es una locura. Solamente hace falta coger un coche y subir un poco más allá de los Pirineos.

En fin, por comentar algo que los que me conocen saben lo que pienso. Creo que ahí el Consejo regula algo realmente absurdo.

 Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

Uno de los grandes, tan grande que la casa de guitarras Gibson le dio su nombre a uno de sus modelos:

Tocaba de maravilla, lógicamente:

Eran las once de la noche aproximadamente cuando una cita me esperaba. Había hecho bastante calor durante el día y me había recorrido más de 350 km para estar con ella. Ansiaba poder encontrármela.

Había esperado bastante esa cita. Días, meses, años…Ella no me podría fallar esta vez.

Llegué y bajé donde me dijeron que estaba. La vi de lejos. Vestida con un diseño un tanto barroco, pero sin mostrar toda la belleza que lleva dentro. Poco tardaría en hacerlo.

A medida que se fue acercando a mí me fue pareciendo que era aún más bella de lo que había imaginado. Presentaba unos hombros desnudos, no muy prominentes, acristalados, y que parecían que la restaban importancia. La quité el sombrero y su fragancia empezó a asomar. Olía a un perfume curioso, diferente cada vez que acercaba mi nariz a ella, intenso y como una conjunción que mezclaba el yodo, café con leche, el almíbar, la miel…

Cuando juntamos las bocas me recorrió un espasmo por todo el cuerpo. Era un beso único, diferente, más profundo que lo vivido en otras ocasiones. Quizá tanto esperar nos había conducido a eso, a una pasión infinita.

Nos despedimos tras disfrutar unas horas con ella y quedamos en que ojalá algún día nos volviéramos a encontrar. Será difícil pero bueno, la sensación había sido única.

 

 

Era especial, era una botella, era el Castillo de Ygay Blanco Reserva Especial 1946. La Rioja clásica en su máxima expresión. Otra dimensión. Como ven, pura divagación, pero pronto aparecerá buena información al respecto. 🙂

 

 

 

 

Para esa botella tan sumamente bella, una de las canciones más bellas que he escuchado, que más me ha emocionado y que ha formado parte de la banda sonora de mi vida.

 Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

¡Dios!, cada vez que voy a este sitio no quiero salir. A veces igual hasta puede parecer que somos pesados por las sobremesas que nos gastamos hablando de cualquier cosa pero es que cada vez que subimos a la Bodega Cigaleña santanderina la sorpresa y el deleite están asegurados.

Andrés sabe bien lo que hemos tomado en otras ocasiones y siempre tiene el detalle de ofrecernos cositas nuevas que ha buscado. Así sucedió hace unas semanas en donde apareció con un Chardonnay magnífico del Jura. Pero bueno, luego se lo voy contando.

No sabía si escribir o no esta entrada porque a este paso pueden pensar que estamos todo el día abriendo y descorchando botellas con grandes nombres en la etiqueta (que no necesariamente tienen por qué ser grandes vinos) pero la opción de un último vino botritizado tan sumamente espectacular para mi me ha llevado a comentar un poco la jornada.

Además, maganos. Son como txipirones más pequeños, que con un  poco de cebolla resultan soberbios. No siempre se encuentan ya que no sé muy bien si hay algún tema legan detrás que limita su captura. Pero si alguna vez hay y s etopan con ellos, no duden en pedirlos.

Ya he comentado muchas veces el tipo de cocina que hay en este templo santanderino. Producto puro y en general bien trabajado sin alardes de elaboraciones complicadas. Creo además que lo prefiero así por el tema del vino. Suelo ir allí a disfrutar de todo pero pienso que otro tipo de cocina en este tipo de lugar puede perjudicar al disfrute que Andrés y su pasión por el vino nos propone cada vez que subimos.

Empezamos con un Volnay 2006 de Domaine de Comtes-Lafon. Casualidades de la vida, esto fue un sábado y yo había llegado el viernes procedente de Borgoña, en donde Volnay fue una parada técnica en mi camino y pude beber diferentes propuestas. No me disgustó este Volnay aunque lo vi demasiado impactante de inicio pero luego sin la profundidad ni desarrollo que, a nivel de Volnay Village, se puede esperar de un excelente productor (sobre todo de vinos blancos). Mucha fruta de inicio, muy joven, intenso, casi en plan bombita primaria, con buena acidez en boca y un desarrollo medio. Pero para mi le faltaba algo de elegancia y de profundidad.

La siguiente opción fue una sorpresa mayúscula tal y como comentaba antes. Un Chardonnay Artois Pupillin 2003 del Jura, de Pierre Overnoy. A ciegas yo no hubiera dicho que eso era chardonnay ni por asomo. Casi hubiera dicho, exagerando un poco, que olía a sidra. En boca es un cañón de frescura y profundidad. Largo, complejo, lleno de matices…Tremendamente interesante para mi.

Château Latour 1985. Mis experiencias con esta añada son escasas y con Latour todavía menos. Mi impresión en nariz fue bestial, un vino muy complejo, con aromas de tabaco, de tierra, de ciruelas, cambiante y camaleónico…En boca me dejó algo más frío, quizá lo noté algo maduro aunque aseguran que estaba empezando a despegar. No lo sé, igual tras venir del Overnoy y su potente frescor me hizo como un “efecto tapadera” ante este vino. Lo vi delicioso para tomar ya, lo cual me parece estupendo porque no creo que vuelva a toparme muchas más veces con este vino y me alegro de beberlo con esa sensación actual, pero si te pones a pensar hacia dónde podría ir…no sé, me quedan mis dudas aunque ya sabemos la capacidad de envejecimiento de estos grandes vinos. De todas formas, si dentro de algunos años alguien tiene botellas y le apetece abrirlas estoy abierto y dispuesto a recibir proposiciones 🙂

El final fue tremendo. Château d’Yquem 1975. Me pareció inmenso dentro de su aún juventud, elegante, complejo, cambiante. Salió la comparativa frente a muchos TBA alemanes…El asunto es que te machaca un poco los esquemas respecto a muchos conceptos que hay en torno a los Sauternes pero supongo que cuando esta bodega es como es, será por algo y por lo que ha ofrecido a lo largo de la historia.

 Me pareció acertado tomarlo con quesos…y creo que era un vino de sobremesa larga, con mus y risas con los amigos con los que lo compartí.

 Una vez más, Santander en la retina y agradecer a todos los que hacen esto posible. Ya empezamos a preparar la siguiente…

 Esa botritis tan elegante…un beso equilibrado de dulzor, acidez, y amargor.

 Un saludo

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 The Show Must Go On (Queen)

Haciendo un breve paréntesis en las jornadas cultuales-gastronómicas y del bebercio que me han sacudido el estómago y el hígado durante el pasado mes de julio, les cuento que el otro día estaba tomando unos caracoles y unos riñones con un excelente vino blanco encima de la mesa y charlando con el propietario del local surgió un tema de conversación que me pareció bonito.

Decía el hostelero que no le interesaban mucho aquellos vinos en donde lo más importante era la persona que los hace, aquellos en donde en la etiqueta es más importante resaltar al elaborador que a la zona o parcela de donde proceden.

El tema nos acercaba, porque estábamos allí, a Borgoña. Salieron a colación algunos nombres franceses, también españoles ya que esta persona conoce un poco de vino español, así como italianos. Claro, hay modelos de producción diferentes de unas zonas a otras (poníamos el caso de Burdeos frente a Borgoña). Pero bueno, me pareció interesante tomarme los riñones hablando de este tema 🙂

Venía yo también de probar vinos en alguna bodega que mantenía el nombre de su padre cuando lo podía haber cambiado por el suyo, pero daba más importancia a la procedencia del vino que a él como persona responsable de hacerlo (no aparece su nombre en la etiqueta)…con lo cual hubo sintonía ante los comentarios del amigo hostelero.

¿Qué les parece?

¿No piensan que en España va un poco al revés? Vino de futanito, de menganito, del de más allá o del vecino del quinto…vale ¿y?

¿Modelo enológico vs. Modelo vitícola?

Mi opinión va más hacia la compatibilidad posible de ambos…ya saben que las uvas de una misma parcela puede ser interpretada de manera muy diversa, aunque creo que el amigo hostelero se refería más al afán de algunos por salir en la foto cuando me comentaba lo anterior. Pero bueno…

El vino blanco fue un fantástico Raveneau Chablis Premier Cru Forêt 2006, linealidad mineral perfecta para unos riñones y caracoles. La recomendación fue un acierto.

 

 

 

 

 

Bueno, les dejo con algo que igual ofrece menos discusión: la horteada de pantalones de la señorita Crow:

 Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)