Ha muerto Michael Jackson. ¿El rey del pop? No lo sé…Vaya por delante que el supuesto género “pop” nunca ha sido lo más emocionante que me he encontrado en mis preferencias musicales. Que me gustan algunas cosas, sí, pero mis emociones más fuertes van hacia otros ámbitos.

 La situación es que ayer hicimos descorche de una serie de vinos que estaban bien pero no “excepcionalmente bien”. Serían vinos “pop” frente a vinos “rock” si hiciéramos similitudes entre vino y tipos de música siempre refiriéndome a mis preferencias.

La primera opción era alsaciana hecha con Riesling: Schoffit Harth Cuvée Caroline 2001. Un vino limpio, franco desde los inicios, de mediana intensidad aromática, sin petrolear demasiado, floral, algún toque goloso y de manzana verde. No dura mucho pero lo que dura es agradable. Se desarrolla bien en la boca, mejor con un poco salmón y/o mojama que con algo de embutido. No es muy largo pero me parece bien equilibrado entre azúcar y acidez y un amargor bien escondido.

 Córcega, isla mediterránea con la que no tengo demasiadas experiencias vínicas. Bueno, igual todo es empezar. Muy parco en aromas iniciales apareció el Antoine Arena Cuvée Lisandra 2007. Luego fue dando tumbos entre toques herbáceos, algo de hierbas silvestres tipo camomila y muchos lácticos, cremas y toque de levadura. No sé, un poco monotemático y aburrido en su nariz. En boca es ligero de volumen, un tanto falto de consistencia y pienso que con un final algo más amargoso de lo que hubiera deseado. Seguiremos intentándolo.

 La rama tinta de esta sesión “popera” empezaba en Anjou: Domaine Philippe Delesvaux 2008. Un vino reciente, con cierto toque animal en sus inicios y luego recuerdos de hollejo, bayas rojas y un poco de cremosidad. En boca era un filón en cuanto a acidez, con buena estructura y un final mediano, se olvidaba con relativa facilidad. Bueno, era un inicio curioso.

 El Marquise D´Alesme Margaux 1999 daba bastante toque acaramelado, vainilla, ahumados, especias y algo maduro en su base frutal. Quizá es que la base real sea maderística. Bueno, madera había y quizá en la boca uno esperaba encontrarse con una leche bien dada, con un tanino de serrería pura y dura. Pero no. Engañaba algo porque era bastante amable, quizá hasta demasiado…Un poco más de punch hubiera despertado las encías. Ese “golpe” vendría después.

 Terminamos con un Joseph Roty Marsannay “Les Ouzeloy” 2005. La leche bien dada en cuanto a toque de madera se presentaba en este “lieu-dit” de Marsannay. Pero hay base bestial de uva. Típico de esta tanqueta de elaborador. Un tanto salvaje a pesar de su tenue capa de color que puede llevar a engaño. Bien armado en tanino y acidez, no excesivamente muy largo y pidiendo guarda. Ok, se la daremos como suele ser costumbre con los vinos de esta casa, ya que me ha parecido interesante, una interpretación del norte de la Côte bien trabajada y olvidándose de que a veces los vinos de Marsannay pueden ser demasiado ligeros. A por ello.

 No habíamos hablado entre los presentes sobre qué vinos llevar. Salieron todos franceses y de diferentes zonas. Pura casualidad.  El mantel, como ven, puro terruño :-). Tomando algún vino de estos estaba sucediendo la noticia de la muerte de Jacko. Poco más que añadir y que descanse en paz. Igual lo necesitaba.

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

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