Decía Oscar Wilde que la vida era un cuarto de hora formado por momentos exquisitos. Pues déjenme que les cuente dos momentos, efímeros quizá, pero bueno…exquisitos en este instante.

 Un par de momentos rápidos:

1-     Parece que esta vez sí. Mis Lakers van 2-0 contra los de Orlando. Tras el mal sabor de boca del año pasado contra los Boston Celtics, este año huele a título y a anillo para Bryant, Gasol y Cia. Sin duda, un buen momento actual y que esperamos celebrar próximamente. Si les he de ser sincero, me gustaba más el “Showtime” de los anteriores Lakers gloriosos, pero bueno…al final parece que añoramos siempre al pasado y que cualquier tiempo pasado fue mejor y tampoco tiene por qué ser así.

 2-     El segundo momento es más largo. Más emocional. Y se refiere a un vino de un precioso color ámbar. El hecho de que venga embotellado en vidrio de 37,5 cl. no acorta las sensaciones ya que para mi hay que beberlo muy despacio, en varios días, a varios sorbos. Sus 20 grados de alcohol también contribuyen a ello. Me ha parecido un vinazo este Palo Cortado de la bodega Rey Fernando de Castilla que forma la Bota número 17 del conjunto del Equipo Navazos. No sabría muy bien cómo describir esas sensaciones golosas, tostadas y salinas, esa finura luego en la boca y esa profundidad.

¿Alma?

 

 

 

 

Desde la cocina se divisan estribaciones de la Sierra Cantabria, se descorcha, suena Wish You Were Here de Pink Floyd, una silla, el atardecer, el vino…que se pare el tiempo en este momento.

 Seguimos, ya queda menos de ese cuarto de hora que decía Wilde.

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

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