Fenavin estos días, mucho vino, gente de fuera y de dentro. Conferencias, jornadas, charlas, bebercio…Cansado pero se pasa bien. Se ve a amigos y compañeros de trabajo, se comparten opiniones y se debate sobre muchas cosas. Conocer puntos de vista muy diversos siempre es interesante e ilustrativo.

Fue gustoso encontrarme con gente como Carlos (de Pago Casa Gran), Roberto (ex de Casa Castillo y ahora rondando por Canarias y por más sitios…¡qué peligro!), excelente Ricard de Genium,  Oscar y sus Angostos, Rafa Cambra, Lorenzo Valenzuela y sus Barrancos, Don Daniel de Pago de Luna, y otros muchos más…

 Interesante montar lo de la Galería del Vino para que la gente pruebe aunque no en las mejores condiciones para los vinos. En fin, ritmo frenético.

 Curiosamente hubo dos momentos que me llamaron especialmente la atención debido a la misma petición que me hicieron dos personas. Una de ellas es archiconocida en el mundo del vino por tener una empresa (cuya misión loable es ganar dinero como cualquier otra) que se empezó a dar a conocer por la publicación de una Guía verde de vinos. Curiosamente, él lleva ahora gafas rojas…Como ven, combinación fatal. Cuestión de gusto. En fin, carece de eso.

La otra persona también participa en una S.L. como Director Comercial. Es una empresa basada en esto de la Internet y de la participación de muchos aficionados al mundo del vino, y que ha crecido abundantemente en los últimos años.

Lo que me chocó de ambos es que tras saludarme, su posterior y rápida sugerencia fue: “A ver si nos mandas muestras para catar”.

 Oiga usted… ¡páguelas! Mi respuesta en ambos casos fue tajante. O por lo menos mantenga antes cierto interés por preguntar lo que se hace y luego ya veremos.

Empiezo a estar cansado de los bebedores de gorra, de los jetas que van pidiendo muestras como supuestos creadores de opinión. ¿Opinión de qué? Mucho buitre volando alrededor de todo este tinglado. Acabemos con ellos de una vez. Se lo merecen por no respetar ni valorar el trabajo de muchas personas cuando ellos son incapaces de ceder ni un ápice. Estos chupópteros pienso que hacen daño al sector y un cierto insecticida habría que aplicarles.  

 Por el contrario, hubo un señor que llegó el segundo día al stand. Tendría unos 70 años. Era de Ciudad Real y con síntomas de que alguna enfermedad había pasado por su cuerpo. Me lo dijo, sí, me comentó que estaba enfermo pero que disfrutaba con el vino. Había salido de una sesión de quimioterapia y venía a darse una vuelta por la Feria para ver si veía algunos vinitos. Quería probar poco pero sí ver lo que había para celebrar en un futuro su última sesión de quimio con alguna botella. Hablamos de muchas cosas, incluso dijo que los Riojitas estaban buenos…A este sí, le regalé una botella porque el hombre disfrutaba como un enano y me hizo disfrutar con su conversación. Incluso hizo amagos de pagarla pero el rechazo estaba asegurado.

Hemos quedado en hablar tras su última sesión de quimioterapia…abrirá una botella para celebrarlo, y espero que simplemente el hombre tenga un momento de disfrute en torno a una copa de vino. Con eso me basta.

 Que aprendan otros…

También pienso criticar la actitud de muchas bodegas expositoras durante el último día de Feria ya que me parece algo sumamente lamentable y que demuestra la poca profesionalidad que hay.

 El asunto es el siguiente. La Feria empezaba a las 10.00 de la mañana y acababa a las 19.00 horas de la tarde,  pero durante las últimas horas del último día parece que muchas bodegas se lo toman para recoger rápidamente y marcharse porque piensan que los profesionales del sector ya se han ido y que solamente van a aparecer por el stand consumidores finales con ganas de echarse un trago pero sin buscar negocio.

¿Y? ¿Es que solamente se puede servir vino a importadores? ¿No se puede tratar igual de bien a un chaval que va a probar tu trabajo o a un señor mayor que cuenta batallitas de cuando empezó a beber vino? Yo me lo paso bomba…

Aguantamos pocos hasta el final, pero se sirvió vino, que era el objetivo…incluso algún profesional pasó.

Desde aquí, critico ampliamente esa postura de desinterés de las bodegas por acercar el vino a la gente, por esa espantada en cuanto ven que el tema “profesional” parece que se acaba, por dejar los stands como auténticos desiertos  en las tres-cuatro horas finales de Feria que abre las puertas a la gente de la calle, a simples aficionados que van a ver si les das una copa de vino. Me parece fantástico que beban, que prueben, que pregunten y que comenten. Algo les quedará.

 En fin, debo ser imbécil.

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

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