Día X, presentación Y, cantidad de vinos para degustar libremente (o incluso pagando algo)…La gente acude, o no,…vinos, conocidos (o no), risas, parloteo, ji ji ji, ja ja ja, se habla de uvas, coupages, diferentes robles, etiquetas de aquí, de allá e incluso de más lejos, consumidores enterados, productores también, otros no tanto (ya sean consumidores o productores), algunos han leído cosas, otros no, pijos recalcitrantes, horteras sabiondos de lectura dominical de catas, consumidores que quieren conocer lo que haces sin ir de pavoneo, estudiantes que se interesan, ejecutivos que dicen que esto está de moda y que quieren aprender de vinos para luego en el Club de golf poder hablar mientras intentan meter la pelotita en el agujero (a falta de meter más otras cosas), abueletes simpáticos que siempre te recuerdan que en su pueblo también había vino y que ellos bebían en porrón, amas de casa, y así mucha jungla más.

 

Situación ésta que se repite muy a menudo a lo largo y ancho de la geografía española durante todos los meses del año. Unas veces son las propias bodegas, otras las distribuidoras, otras ferias locales, otras ferias regionales, ferias nacionales, o internacionales…Podemos pensar en múltiples formatos pero no cabe duda que hoy en día el acceso a un mayor número de vinos para el consumidor es más fácil. Y detrás de todo ello mucha gente “auxiliar” que vive de esto.

 

Y lo defiendo. Hay que llevar el vino a la gente. Acercarlo de la forma más natural que hay y ofrecerlo con un único fin: su disfrute. Nada de tecnicismos, nada de complicaciones, sin pedantería, pero con orgullo. Llevémoslo y hagamos a la gente partícipe de esta fiesta y de este modo de vida.

 

Pero curiosamente, esta facilidad para beber vino (y/o etiquetas) de una forma tan libre  no se ha traducido posteriormente en un aumento en el consumo per cápita como demuestra la tendencia a la baja en litros/habitante/año que venimos observando según las diferentes estadísticas publicadas.

 

Aumento de la oferta sin duda, la gente acude a todo este tipo de saraos más o menos profesionales, prueba, bebe, y luego no consume. A veces es lógico. ¿Para qué voy a comprar un vino de €€€ si ya lo he probado? Claro, los que pueden consumir ese tipo de vinos son como insectos que van de flor en flor. Un día pruebo esto, otro día otro, el siguiente día el del vecino, y así. Pero no hay consumo fiel. Ganas de probar, sí.

 

La gente está más informada, conoce más, lee más, pregunta más, visita más, se preocupa más…pero bebe menos.

 

Se me ocurre cierta similitud con el sexo pero la dejaré por ahora.

 

Se podrían añadir causas más o menos recientes que invitan al no consumo en abundancia como los abusivos precios que en muchos casos aplica el ramo hostelero ante un producto ya terminado y que no tiene que transformar, la “simpática” presencia de esos señores de verde con el aparatito y su sugerencia al soplo,…incluso también el agotamiento que producen ciertas elaboraciones en el maltrecho paladar de muchos aficionados entre los que me incluyo por cierta gordura y pesadez en los vinos (bueno, pero hay más dónde elegir). Y todo ello claro, unido a la vez al aumento tan abrumador de la oferta.

 

Vamos, un cocktail explosivo…mucho más peligroso que cualquiera que preparan en el siempre delicioso y recomendable Del Diego madrileño.

 

Supongo que habrá próximamente una contracción de la oferta (sería conveniente) para adaptarla a una demanda estancada. Y también creo que se ha llegado a una saturación, a un bombardeo continuo de ferias, presentaciones, festivales, guías, publicaciones y demás que debería pararse un poco para no agotar a tanto al consumidor que hay que cuidar  (me recuerda al tema musical, en donde antes era difícil que vinieran estrellas internacionales y que se celebraran grandes festivales de música, y cuando sucedía era un acontecimiento; pero hoy en día estamos agotados de tanto como hay). Por eso, no sé si igual sería recomendable hacer una paradita en todo esto. Un pequeño descanso, un…”vamos a reorganizarnos y hagamos las cosas bien para no machacar al consumidor”.

 

Claro, para eso pienso que hace falta paciencia. Las prisas en muchas cuentas de resultados no cuadra en todo esto. Hoy en día, hay mucho ESADE, IESE, IE, ESIC y demás titulados de Escuelas Internacionales de Negocios dirigiendo los proyectos bodegueros y a lo mejor no lo entienden. Pues creo que se equivocan.

 

Estamos quizá, ante un cruce de caminos que se puede tornar interesante en los próximos tiempos.

 

Y para ese cruce, en honor a Mr. Robert Jonson y versioneado por Eric Clapton, un blues con el que suelo disfrutar:

 

http://www.youtube.com/watch?v=iO2_LnlDdY4&feature=related

 

 

Un saludo

……………………………

The Show Must Go On (Queen)

Anuncios