No sé, creo que no soy quién para recomendar nada a nadie pero esta vez lo voy a hacer a riesgo de que me llamen atrevido. Vaya por delante que mi vinculación hacia lo que les voy a recomendar se reduce solamente a haberlos consumido. Es decir, lo recomiendo por el placer obtenido, que pienso que son las recomendaciones que se agradecen, no por otro tipo de intentos. Lo digo porque ahora está muy de moda en estos espacios que nos ocupan sugerir cosas que uno vende, lo cual me parece muy bien pero me resulta aburrido si se abusa de ello. Vamos, que si un servidor recomendase siempre lo suyo supongo que los lectores me mandarían a hacer gárgaras. Y con razón.

 

Hay tanta variedad que uno duda de ciertas objetividades y demás perlas que aparecen por ahí. Todo esto me enlaza con un tema de roles, fracasos, frustraciones, profesiones encontradas y un sin fin de temas que darían mucho juego pero que posiblemente no los desarrolle nunca. Y si lo hiciera, escribiría desde algún lugar del mundo lejano al que me encuentro ahora.

 

 En fin, que me disipio…al grano.

 

Mi recomendación se va a centrar en 5 vinos. Podrían ser más pero por hoy no quiero agotar. 5, un buen número. El que llevaba Sanchís o Redondo en su camiseta de centro campista madridista, el número de componentes que saltan a la pista en un equipo de baloncesto, el número que indica el término medio: la virtud, o el número de cuerdas con las que, según Keith Richards, le valdría para tocar la guitarra.

 

Ante posibles comentarios posteriores, ya les avanzo que no me pregunten si son fáciles de conseguir o no, ni si son baratos o caros. No tengo ni la más remota idea. Solamente les digo que si se cruza en su camino alguno de estos 5, no lo duden. ¡Bébanlos y disfruten! No creo que se arrepientan.

 

Además fíjense qué bien que hay variedad de zonas en las futuras recomendaciones, variedad de uvas, de estilos. Igual se aprende más así que en cursos de esos que se imparten por ahí y que son realmente aburridos, y en donde un “entendido” con aspiraciones a gurú de alcoba viene a demostrar todo lo que ha leído en cualquier enciclopedia vínica, ya sea on-line o no, para resumirlo todo en un triste comentario que ya podía ser sabido por todos de antemano.

 

Allá voy:

 

1)     Tondonia Blanco Gran Reserva 1973 (DOCa.Rioja)

2)     Jean Louis Chave Hermitage Blanc 1996 (Ródano)

3)     Domaine de Comtes Lafon Meursault Premier Cru “Perrières” 2004 (Borgoña)

4)     La Rioja Alta Reserva “890” 1959 (DOC.Rioja)

5)     Joh. Jos. Prüm Wehlener Sonnenuhr Auslese 1979 (Mosel-Saar-Ruwer)

 

 

 

 

Luego no digan que no se lo advertí. Ahí tienen Viura, Malvasía, Riesling, Chardonnay, Marsanne, Rousanne, Tempranillo y otras…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Me vienen preguntas a la mente detrás de esto… ¿para qué Verdejo o Chardonnay en La Rioja? ¿Ha disminuido Comtes Lafon el uso de battonage (se agradece)? ¿Prüm y el fósforo han hecho un pacto con el diablo? 1959…acojonante.

 

Bufff, y ya puestos en este estado de éxtasis pre-orgásmico vínico (¡qué le vamos a hacer, si es que disfrutamos con esto!), si me permiten, una recomendación musical.

 

http://www.youtube.com/watch?v=8x78Fm4CMWQ&feature=related

 

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

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