Miren que no suelo comentar con detalle los vinos que no me acaban de convencer pero hoy no me puedo resistir. Lo hago, tómenlo con ironía, como si fuera un servicio público al ciudadano, por el bien de su salud.  

 

Llegué a casa con la boca aplastada. No, no ha sido un camión lo que me ha pasado por encima, ni un tanque de cualquier ejército mundial con ganas de meter cuatro zambombazos profundos, si no que el motivo de este letargo en el que ha entrado mi boca se debe a una sesión de vinos que bien podría haber servido de anestesia previa ante cualquier intervención de un dentista. Ya que mi hermana se dedica al tema de los dientes creo que voy a empezar a sugerirla el usar esta serie de “anestésicos” para sus pacientes más rebeldes.

 

La cosa empezaba con un, decían, espectacular Astrales 2004 de la Ribera del Duero. Ya tenía probado el vino hace un tiempo y lo recordaba demasiado heavy para mi gusto, pero pasado un tiempo me apetecía volver a probarlo para ver si había hecho efecto algún atisbo de doma ante semejante salvajada.

 

Pues oigan, o Angel Cristo anda mal (que así es) o aquí el domador ha brillado por su ausencia. Es como si mordieras la corteza de un roble y se te quedasen ahí clavados los cuatro dientes más débiles o como si una gorda (con perdón) te aplastase el estómago. La madera entra como un huracán y ahí se queda, con un tanino tremendamente secante que hace que la lija sea una bendición casi divina.

 

Ante semejante cosa hubo una persona que en un atisbo de sensatez pidió una jarra de agua. Desde aquí, a esa persona…¡Bravo! Nunca el agua me supo tan rica como en esta ocasión.

 

La siguiente propuesta era, no como si la gorda se te cayera encima, si no que era la gorda en persona delante de ti. Ella misma en forma de vino en una copa de un líquido denso, alcohólico y extraño. Ponía en la etiqueta, muy alabada en la sala, Guigal Chateauneuf du Pape 2001. Un productor tremendamente afamado que, viendo las explicaciones que se dieron, no sé porqué no traen la barrica en vez del vino a estas catas. Un vino que se ha quedado en eso: roble francés. Lo demás se fue.

 

La verdad es que si esto es un Chateauneuf du Pape, yo he nacido en San Petesburgo o claro, ando desfasado en lo que es esa Apelación hoy en día. Pero habiendo probado otras cosas diferentes que me parecieron magníficas, creo que esto va por el polo opuesto. Y ya cuando se habla del precio del vino entrábamos en lo más parecido al famoso Club de la Comedia. Mi más sincero pésame a todos los “afortunados” compradores.

 

Uno ya empezaba a preguntarse si quedaba mucho, porque estaba por levantarme e irme a prepararme unos huevos fritos para cenar. Pero mientras lo pensaba, la siguiente copa ya estaba servida. Aquí, los aplausos a la sobremaduración y a la sobreextracción (comando SS) se hicieron notables. ¡Bravo! ¡Viva!, parecía que decía la gente. Mirando de reojo a mi compañero de la derecha vi que hacía un gesto de asombro, y me hizo la pregunta del millón: “¿es esto vino?”

 

Estábamos hablando del Paolo Scavino Barolo Cannubi 2001. Mi respuesta a esa pregunta con tan mala leche fue: “Pues depende para quien”. Así que se la devolví, porque le dejé extrañado y a lo mejor hice que se sintiera raro ya que creo que él pensaba que eso no era vino, pero como se escuchaban tantas alabanzas en la sala…. Estábamos en la misma onda, con el mismo feeling. Cualquier parecido con un Barolo serio es pura coincidencia o es producto de su imaginación más remota.

 

Lo siento pero no me podía aguantar. Espero que con esto, su salud no se vea perjudicada y si alguien se ha sentido ofendido, estoy a su disposición para pedirle disculpas. Esperaré también las disculpas de  García, Guigal y Scavino por hacerme una tarde tan sumamente impotable.

Tómense todo con sentido del humor.

 

Menos mal que al final los huevos fritos no se rompieron. Abrí un vino que se encontraba delicioso, fino y elegante como él solo. Pero esa es otra historia porque puede dar para otra entrada del blog ante el resurgir de una bodega bordelesa que tenía un tanto atravesada últimamente debido a cambios notables que había empezado a notar en sus vinos tras algunas añadas recientes probadas. Pero parece que han vuelto a lo que eran. Ya les contaré porque espero repetir botella en eso de un mes en una jornada curiosa que se ha montado en Zurich aprovechando que hay que ir a unos eventos varios…y como me ha tocado organizar el tema bordelés, pienso repetir botella para ver qué opinan el resto de comensales.

 

Si quieren algo potente, les dejo con cositas pero de verdad, de lo que me gusta.

http://www.youtube.com/watch?v=otuCPqrGd0Q&feature=PlayList&p=A002C10326723278&playnext=1&index=4

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

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