diciembre 2008


Un abrazo

Leía hace pocas semanas una entrevista que me pareció muy grata al presidente del grupo USP, una cadena de hospitales privados distribuidos por distintas ciudades de la geografía peninsular y me llamó la atención una frase que decía y que comparto en gran medida.

 

Achacaba muchos problemas de la situación económica mundial a la aparición de financieros en el control de las empresas y a la desaparición del modelo industrial, viniendo a decir que el financiero busca el retorno económico a corto plazo mientras que el industrial aboga por dejar un legado que irá siendo repercutido económicamente en el medio-largo plazo.

Así mismo, defendía para ello que lo que hay que hacer es invertir en las personas.

 

Claro, uno lo intenta llevar (a lo mejor de una forma equivocada; pido disculpas a los economistas) a su terreno y ve como, efectivamente, el mundo del vino se ha trasladado en parte a esa vertiente que apunta este señor. Muchos financieros han entrado en él buscando un retorno o beneficio que no se produce en el corto plazo. ¿Se han equivocado? Pues es posible.

 

Entonces, ¿por qué esas inversiones tan bestiales? ¿por qué ahora hay tanto en venta como comentaba hace poco sobre la cantidad de bodegas que se han puesto a tiros de talonarios más pudientes? ¿por qué se ha desequilibrado el sistema con una oferta superior a la demanda?

 

Bueno, igual el negocio sí lo han hecho y entonces mis felicitaciones.  Porque si uno retuerce un poco la mente (ya que soy enrevesado) puede llegar a pensar que el desarrollo de una actividad que ha supuesto la creación de las mega construcciones de mega bodegas en donde lo que realmente menos importa puede ser el vino pues efectivamente ha sido un gran negocio. Pero no un negocio vitivinícola porque realmente les interese el vino o tengan pasión por ello, si no que estos financieros han conseguido lavar una serie de dinero (curiosamente, aparecido a raíz de la entrada del € en la Unión Europea) que de otra forma sería más difícil de hacerlo. Luego el negocio ya se ha hecho.

 

Enhorabuena.

 

Luego, el vino en sí…da igual, o lo que sea (tornillos, yates, pisos, jamones, o cualquier cosa que se pueda producir). Total, esa bodega puede servir para sacar pecho ante amigotes adinerados y en la cual pasar un fin de semana en sus excelsas habitaciones tras disfrutar de suculentas viandas en sus soberbios restaurantes. Y a esperar a lo que comentaba antes, a un talonario más suculento que “pique”.

 

Luego se nos queja la hostelería…jeje, a veces, con razón.

 

Pero no os preocupéis. Afortunadamente para el bien de la economía, no soy economista y estos razonamientos rayan lo absurdo. Seguramente estaré equivocado, pero me apetecía comentarlo.

 

Bueno, hoy Keith Richards de los Rolling Stones cumple 65 años…Pues eso, happy.

http://es.youtube.com/watch?v=UYegNZZ6fyA

 

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

 

 

 

 

 

No hay que asustarse. La Viura sigue siendo la variedad blanca más típica riojana para bien o para mal y no es que vaya a hablar de la implantación de la Melon de Bourgogne (la típica uva de los Muscadets en la zona cercana a Nantes en el extenso Valle del Loira) en la ribera del río Ebro en su tramo riojano. El asunto de esta entrada viene dado por la inquietud del amigo Juan Carlos Somalo en su Universal mundo del vino, quien ha sido el responsable de la organización y presentación de una cata, o mejor…, de una tarde de bebida en torno a diferentes Muscadets que han dado un resultado plenamente satisfactorio.

 

Por ello, gracias Juan Carlos.

 

La idea era probar algunos de los diferentes vinos que hace Joseph Landron en esta zona francesa. Fama tienen de ser vinos de consumo relativamente rápido pero opciones interesantes para guardar las hay, y si no, no sé si os acordáis de aquel Lunneau-Papin de 1998 que os hablé durante mi visita al amigo Manuel Camblor cuando aún residía en Nueva York. Los vinos que hemos podido disfrutar han sido:

 

1)     1) Muscadet Sevre-et-Maine “Amphibolite nature” 2007: Ligero en su color y con una nariz de mediana intensidad, poco a poco muestra aromas con tintes un poco más comerciales. Iría bien de aperitivo, con unas ostras por ejemplo. En boca no desentona, tiene mediana estructura, buena acidez y un final moderadamente herbáceo que no me disgusta.

 

 Empezamos bien.

 

2)     Muscadet Sevre-et-Maine Sur Lie “Domaine de la Louvetrie” 2007: Mucho más clásico en su concepto, más herbáceo y no mucho más intenso. Agradable en su boca aunque un poco de “punch” le destacaría más. Es en torno a 1 € más barato que el anterior. Me quedaría con el primero para irme de juerga.

 

3)     Muscadet Sevre-et-Maine Sur Lie “Domaine de la Louvetrie” Le Fief du Breil 2005. Para mi supone un paso al frente, un vino más complejo, sutil, herbáceo y mineral en su paleta aromática. No desentona para nada esa boca amargosa en su final, pero es un amargor largo y ténue, elegante, con buena estructura y acidez. Con un pescado al horno…la noche anterior sin querer casi cae la botella entera. Incluso lo guardaría sus cuatro o cinco años. Prometo hacerlo.

 

 

4)     Muscadet Sevre-et-Maine Sur Lie “Domaine de la Louvetrie” Cuvée Haute Tradition 2005. Más de todo en este vino. Untuoso y estructurado, le sienta bien el tiempo aireándose en la copa, mineral, flores blancas y dejes herbáceos. Vuelvo y algo de frutos secos mezclado con dejes más salinos. Me gusta. Más complejo en matices. En boca entra con gusto, sabroso, fresco, largo, con más volumen, estructurado. Para guardar también unos cuantos añitos…

 

 

Terminamos con un Vin Mousseux de Qualite como el Brut Landron. Un espumoso medio en su intensidad que para mi carece un poco de fuerza en boca.

 

Buenos vinos, diferentes entre sí, honestos e interesantes, unos más comerciales que otros pero que ofrecen buenos momentos de disfrute cada uno valorándolo donde corresponde.

 

Apuesta interesante por parte de Juan Carlos en www.universaldevinos.com

 

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

 ¿Hamburguesa para desayunar? Pues perfecto, o mejor que perfecto…sublime. Cuando se me hizo esa propuesta nada más llegar a Barcelona y sentarnos en una mesita de un abarrotado Granja Elena en plena zona franca, me pareció interesante ya que me informaban que la materia prima con la que trabajan es excepcional, y meterte una hamburguesa de solomillo en pleno almuerzo matinal es sinónimo de que el día lo empiezas y lo terminarás con energía como así fue.

 

La estancia en Barcelona ha sido muy agradable aunque un poco corta en tiempo y por eso me gustaría agradecer a esas fantásticas personas el trato que me han dispensado y que culminó con una noche agradable en torno a unos vinos diferentes y a un apetitoso y rico menú degustación.

 

El lugar escogido era el restaurante Gresca, en la calle Provença número 230. Local pequeño pero acogedor, con una cocina muy bien elaborada y un trato al comensal tan correcto como a mi me gusta, de esos que hacen que te sientas como en casa.

 

De repente empezaron a aparecer diferentes botellas todas envueltas en papel de plata y que, yo no sé si es que había algo preparado o acordado (pero tampoco mis aportaciones coincidieron con nada llevado por otros), afortunadamente iba a ser un amplio abanico de zonas y vinos. El viaje para los siete comensales que me acompañaban iba a ser el siguiente: Champagne, California, Rioja, Borgoña, Ródano, Burdeos, Australia, el Mosela y Pfalz en Alemania. Como veis ninguno coincidimos en las aportaciones y el tema salió bonito de verdad.

 

La primera copa que serviría de aperitivo nos lleva a ese rinconcito tan delicioso de Champagne que es Mesnil-sur-Oger. Como ya sabéis y si no aprovecho para decirlo, el amigo Víctor Cardona es el importador de las casas Pierre Peters y Gatinois (ya le pasaré la comisión oportuna por la publicidadJ). Él nos propuso este delicioso Pierre Peters Cuvée Spéciale Les Chétillons 2000.

 

Para mi es un Champagne que gana con un poquito más de temperatura en la copa. Firme, recto, sin concesiones al abandono por su perfecto desarrollo en boca, con acidez, con aromas a cítricos y herbáceos que se mezclan con bandas minerales, frutos secos y toques como maderísticos. Lamentablemente la botella se acabó demasiado pronto pero le seguiremos la pista con alguna adquisición porque pienso que merece la pena.

 

Con la siguiente botella aposté por un Chardonnay de Meursault o algo por el estilo, sobre todo por su nariz. Aunque en la boca pienso que le faltaba algo de “punch” vivaz creía que iban por ahí los tiros. Eso demuestra lo mal “tirador” que soy ya que se trataba del americano Ridge Santa Cruz Mountain Chardonnay 2005.

 

Pues ya ven qué delicia de intensidad olfativa. Lo encuentro profundo, algo maduro en su fruta, toques como de hongos iniciales…En boca para mi le faltaba eso, un poco de mayor frescura, pero presenta buena estructura, volumen, cierto toque graso, buena longitud. Francamente rico y muy grata sorpresa.

 

Tras una aportación propia riojana por ser la primera ocasión, el siguiente vino fue el otro que llevé al disfrute “a ciegas” que estábamos desarrollando y que apareció con una capa media de color y una nariz que mostraba quizá algo más de fruta roja y matices florales de lo que yo esperaba. Enseguida el amigo Cardona se lanzó a la piscina: “Musignea” dijo. Uyyyyyyyyyyy, casi…

 

Seguían los matices más de frutas rojas y florales que de fruta algo negra más madura, balsámicos, buena estructura en boca, acidez, un vino muy completo en su desarrollo que poco a poco iba a más en la copa, mostrando una gran complejidad olfativa y una boca realmente maravillosa.

 

Pero no era del Grand Cru borgoñón Musigny.

 

Este Domaine Dujac Bonnes-Mares 2001 para mi resultó ser un vino terroríficamente delicioso, sobre todo a lo largo que iban pasando los segundos, los minutos y las horas. Más elegante que potente, más sutil que intenso…las viñas en la parte de las “terres rouges” más próximas a Morey-St-Denis. Uff, sigo pensando que es de lo mejor que hace Dujac (si no lo mejor), un Domaine de esos que me gustan como ya he comentado en múltiples ocasiones.

 

La siguiente copa muestra una floralidad deliciosa. Me hace pensar hacia otra Pinot Noir, más rústica en la boca que el vino anterior (¿más raspón?…dijimos algunos). La barrica sutilmente trabajada, un toque levemente abocado al final en el postgusto (¿garnacha?)…¡Joder, qué lío! ¡Joder, qué bueno está el condenado vino!…

 

El desarrollo en la boca es delicioso, sobre todo en su parte inicial y media. Color, poco… Henri Bonneau Chateauneuf-du-Pape 2000. Principalmente garnacha en esta versión clásica de lo que es esta zona del Ródano y ante la que un servidor no tiene más que echar alguna lagrimilla frente a las elaboraciones tan pastosas y perdidas que me he encontrado últimamente aquí si se compara, por ejemplo, con este vino.

 

Lo siguiente presentaba más capa de color que los anteriores a la vez que una turbidez bastante más acusada. Nariz de intensidad media, algo más madura y con una mayor presencia maderística que los anteriores lo que presagiaba quizá una boca más dura. Pero no. En boca me encontré que estaba bastante pulido y bien redondito, sin aristas a las que corregir y con una buena estructura y longitud.

 

Estaba bastante perdido ante lo que podía ser…¿Rioja? ¿Burdeos? ¿Ribera? Lo bebía bien y no conseguía decir nada salvo que no desagradaba el vino. Bueno, para mi eso era lo principal. Resultó ser un bordelés Château le Puy “Barthelemy” 1995

 

La copa siguiente, y última en tintos, olía mucho a aceitunas negras: ¿Syrah? Es un aroma que siempre me ha solido aparecer ante vinos de esta variedad y quizá este haya sido uno de los ejemplos más claros con los que me he encontrado. No me mostraba una paleta aromática demasiado amplia pero sí intensa en lo anterior y en balsámicos. Muestra más potencia, más concentración, necesita un plato contundente para apaciguarlo.  Era el Clarendon Hills Astralis Vineyard 2000. Con un poco de aire y reposo en la copa se va apaciguando, bien en boca, algo potente y meloso. No me disgusta aunque no me emociona.

 

Para el final dos ejemplos de lo que puede ser un orgasmo Rieslingniano:

 

Maximin Grünhaus Abtsberg Auslese 1983

Dr.Bürklin-Wolf Scheurebe Beerenauslese 1988.

 

Ya sabéis: Vinialia.

 

El primero llevaba abierto desde las 9.00 de la mañana y lo empezaríamos a tomar sobre las 23.30 de la noche aproximadamente. Universo aparte.

 

El 1988 es para ponerte enfermo y que te traten con esta medicina del citado Dr.

Algunos vinos...

Algunos vinos...

 

 

 

 

 

Un día grande, un gran día en torno a vinos, comidas y sobre todo buena gente en la Ciudad Condal. Pleno disfrute para los que nos lo pasamos pipa con todo esto.

 

 

 

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

 

 

 

 

 

Cuando se coincide en alguna comida/cena con otra serie de profesionales del sector en la que cada uno puede aportar las botellas que le apetezcan, suele ser algo común que algunos bodegueros siempre lleven “su vino”. A mi me parece bien si quieren presentar alguna nueva referencia por primera vez, o una nueva añada pero puede resultar, y de hecho a mi me resulta, cansino cuando una semana tras otra siempre cae alguna referencia de la bodega. Y si comen en un restaurante, siempre con su vino, y si cenan, siempre con su vino…Espero que en la intimidad se olviden un poco de “su vino” J

 

Es algo que no acabo de comprender, o bueno, sí lo entiendo pero no lo comparto. Alguna vez me ha pasado que en ciertas reuniones que hacíamos casi todos los viernes siempre había un par de representantes de bodegas que semana tras semana llevaban una muestra de su vino. Aburrimiento…a pesar de que unas veces eran blancos, otras crianzas, otras reservas, otras veces los mismos pero de diferentes añadas. Pero bien, ya les dijimos que estaban muy buenos y que queríamos probar más cosas externas a sus bodegas. Desafortunadamente no se acercaron mucho más a esas reuniones. Una pena. ¡Si no nos lo tenían que vender…!

 

Mi queja o reflexión viene ante lo que veo como una falta de interés en consumir vinos de otras zonas para aprender, ver lo que y cómo se hace, saber en qué parámetros se mueve la gente…En definitiva, para tener una mayor amplitud y visión de lo que es el sector en sus diversas vertientes internacionales.

 

Que todos tienen (tenemos) el mejor vino del pueblo es un pensamiento más real de lo absurdo que pueda parecer, incluso de la comarca o región, pero oigan, dejen algún día para probar más cosas, que nunca está de más. A todos los que tienen problemas de complejos en este sentido les aconsejo que acudan urgentemente a cualquier especialista. La lucha de “egos” nunca me interesó.

 

Mientras, disfruten con Kid Rock y esta semi-versión…ven, hasta los artistas no siempren cantan lo suyo. ¿No se acuerdan de los Stones y su tremendo Not Fade Away?

 

http://es.youtube.com/watch?v=uUaP7LoppGw

 

Por si acaso os dejo también con sus Satánicas Majestades en esa versión:

 

http://es.youtube.com/watch?v=NILGTPMRSS0&feature=related

 

 

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)