La historia semanal había empezado bien con el Palo Cortado V.O.R.S. de Bodegas Tradición. Una delicia ir resumiendo los días entre sorbito y sorbito de este vino.

No sé si alguna vez les he hablado que cerca de la casa familiar hay una pastelería a la que he cogido bastante cariño. De origen y especializada en dulces con carácter argentino y con amabilidad a raudales, la pastelería Atuel siempre es un referente en casa cuando se quiere algo de dulce para finalizar una comida. Otra opción, aunque algo más lejana en espacio, y que ya he comentado en este blog es la eterna presencia de los dulces existentes en el callejón de El Pozo, con la pastelería que sustenta el mismo nombre. Esas planchas de hojaldre deberían tener un monumento.

Pero antes de acudir a por algo a Atuel, bajé sin prisas a una sesión organizada a ciegas por los amigos sarmientiles. Ya saben, ese grupo de amantes del vino que nos solemos reunir bajo cualquier pretexto para disfrutar de unos vinos. No estuvo nada mal con el Riesling Von Kesselstatt Palais 1997, un Goisot Saint Bris 2006 como expresión de la Sauvignon Blanc en una zona borgognona, con el Chateau de la Tuilerie 1999 (Costíeres de Nîmes), un Baron Philippe de Rothschild Pomerol 1996 en la versión Négociant de esta casa de Pauillac y un soberbio Barbaresco Riserva Vigneti in Pora 2000 de Produttori del Barbaresco como vinos de compañía junto a boquerones en vinagre, foie, diferentes mortadelas magníficas, quesos, ahumados, etc.

La mañana del día siguiente apareció soleada y apetecía comer unas pijotas pero antes una alubiada ligera sin demasiado acompañamiento podría ser una buena opción para cerrar después con algo de Atuel.

Dicho y hecho, a la pescadería pronto, la prensa leída y las alubias en el fuego lentamente. Atuel quedaba cerca pero antes un alsaciano Zind-Humbrecht Gewurztraminer Turckheim 2002 había que ponerlo a enfriar un poco. Iba a ser el acompañamiento a las alubias, pijotas y demás.

El vino no estaba nada mal en sus primeras sensaciones. Con un color dorado brillante, la nariz se mostraba intensa, con toques iniciales un tanto amielados y de fruta madura así como restos de flores, especias y un matiz mineral. No es excesivamente compleja pero no desagrada. En boca parece un tanto corpulento, con densidad y a la vez frescura suficiente como para no agotar tras su primer sorbo. Es largo y deja una sensación en boca de leve dulzor que no me encaja nada mal con las pijotas…¿Serán chaladuras mías?
Para acabar, algo de Atuel como era normal. Ya ven que en esta ocasión había bastante fruta por medio.

Y como era un dulce agradable, les dejo con algo de musicalidad que lleva dulzura implícita.
Harrison & Clapton…¿Qué opinaría la dulce Patti?

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

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