En dos entradas anteriores (http://iglegorburu.blogspot.com/2008/05/ciclo-vegetativo-i.html y http://iglegorburu.blogspot.com/2008/05/ciclo-vegetativo-ii.html) ya apunté las fases que aproximadamente se dan en cualquier ciclo vegetativo y además insinué que la vid realiza otro ciclo de vital importancia: el ciclo reproductor. Sí, la vid también necesita reproducirse, perpetuarse, dejar herencia, tener un momento de éxtasis, de alumbramiento.
Los hijos: las uvas

Que diga que tiene vital importancia suena un poco a Perogrullo ya que como podrán suponer todo lo que se refiere a la producción de uva es fundamental para luego obtener un buen vino. Y además es un ciclo curioso ya que no va a durar un año, si no dos. ¿?

Por verlo esquemáticamente pongamos el ejemplo de los años 2007 y 2008, el que se va a vendimiar pasado este verano. Es decir, lo que ocurra en la vendimia del 2008 va a estar en parte predeterminado por lo ocurrido en el 2007. Y es que en este ciclo hay varias fases.

Primer año: Iniciación floral
Segundo Año: Ciclo reproductor propiamente dicho: Floración, cuajado, etc.

Durante ese primer año (2007 en este caso propuesto) se daría lo que se conoce como “iniciación floral” que no es más que el mecanismo por el que una yema va formando los conos vegetativos con sus primordios de hojas, inflorescencias, etc. Esta iniciación floral de esas yemas francas comprende por lo tanto una inducción floral (momento en el que en una parte del cono vegetativo que se está formando en la yema uno de los meristemos induce una inflorescencia, y que se suele producir cuando florece-para dar las flores y uvas de la vendimia 2007- el pámpano en el que se encuentra esa yema franca ) y de una diferenciación posterior (dándose primero una diferenciación de las inflorescencias a continuación de la inducción y que dura hasta el agostamiento parándose luego el proceso; y posteriormente una diferenciación de las flores que ocurre ya en la primavera siguiente al desborre que ya sería el año 2008 en mi caso).

Por lo tanto, que en 2008 exista más o menos uva va a depender también en parte de las condiciones en que se haya dado la diferenciación de las inflorescencias (junio-septiembre del 2007 como he dicho antes), y existen interesantes factores que creo que influyen bastante en esta iniciación floral.

En primer lugar la temperatura media, sobre todo en el periodo aproximado de 15 de junio al 15 de julio de ese primer año. Con valores superiores a 30-32º C los problemas pueden ser bastante evidentes.

En segundo lugar la iluminación directa que incide sobre la yema es fundamental, y ahí podríamos entrar a debatir multitud de sistemas de conducción (que si dobles cortinas en plantas con excesivo vigor para así dividir en dos a la vegetación, que si las liras, que si el Scott-Henry, etc)…pero lo dejaremos para otro momento. Claro, en relación a esto vemos que el vigor de la planta es fundamental también. Así, en situaciones de clima fresco…¿qué me interesa puesto que el vigor del pámpano está algo más garantizado? Pues conseguir más temperatura, más luz…¿Y en situaciones de clima cálido?: pues como lo que sobra es temperatura…habrá que actuar sobre el vigor ya que es lo que más me puede afectar alas variaciones de fertilidad.

En tercer lugar, cualquier causa que provoque defoliación va a ser negativa en ese periodo (pedriscos, ataques de mildiu, etc.)

También son de importancia factores bióticos como pueden ser la variedad de uva, el equilibrio hormonal que se tenga entre giberelinas, auxinas y citoquininas, así como una serie de múltiples factores culturales (se me ocurre el tipo d epoda, el riego, la época de poda, etc.)

Por ejemplo, y en relación a la defoliación que comentaba antes, hace poco se hablaba de posibilidades de pedriscos intensos. Desde mi punto de vista, si cae un pedrisco y ya se ha dado la inducción floral intentaría dejar ese pámpano y lo podaría al año siguiente a dos yemas que ya están inducidas. Si no se ha dado la inducción intervendría podando el pámpano para generar una nueva brotación y que se diera así la inducción. Es decir, el pedrisco me podrá fastidiar la presente cosecha pero hay que intentar actuar pensando en la próxima.

Ante todo esto dicho y si resulta que la uva de un año puede más o menos venir predeterminada parece que podríamos predecir la fertilidad del viñedo. Hombre, a mi esto me parece que se podría hacer de forma puntual en alguna parcela pero tomarlo como una regla general puede entrar, desde mi punto de vista, en el terreno del absurdo. Aún así, es interesante, como digo, hacerlo puntualmente. Y para ello me propusieron varias formas de hacerlo (he de confesar que alguna la he intentado pero me resulta más que complicado).

La primera de ellas consiste en hacer un corte longitudinal de las yemas más próximas a la base y ver si tienen muchas o pocas inflorescencias preformadas en el cono principal.

La segunda consiste en hacer una disección de yemas y ver en el cono el número de inflorescencias formadas y luego sacar una media.

La tercera, y que creo que es la única que me atrevería a aconsejar, es provocar una brotación forzada de yemas poniendo una estaquilla con la yema en condiciones adecuadas con agua, vermiculita, y a unos 25º C…y si las yemas no están dormidas pues brotarán, y así veo el número de inflorescencias (si estuvieran dormidas, le meto un poco de agua caliente durante 24-48 horas y las coloco luego en las condiciones anteriores). Esto, por ejemplo, se puede hacer en Noviembre o así…

En fin, anécdotas.

La siguiente parte del ciclo reproductor ya ocurriría en el año propio de la cosecha (2008 según el ejemplo que he puesto) pero lo dejaremos para otro día. Ahí ya se dará la floración, el cuajado del fruto, etc.

Pero antes debo contar lo que me ha ocurrido delante de un vino al que le estoy dando en este momento los últimos coletazos. Lo definiría como un “shock emocional”. Ya lo comprenderán…o igual no.

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)
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