Graben mantiene ese vetusto esplendor que acaricia a todo el centro de Viena, con sus cafés, con su música en la calle, con las tiendas de vestidos austriacos, con la Sächer Torte bien presente, con la Catedral de St Stephan imponente dominando los tejados vieneses y solamente superada por torres de arquitectura más moderna y un tanto alejadas de lo que se supone el centro turístico de la ciudad en donde Strauss reina tanto como la señora con nombre de doble afirmación.

Pero la cita nos llevaba hacia la zona moderna de la ciudad, muy cerquita del edificio de Naciones Unidas y en donde una amplia presencia de productos alimenticios españoles (vinos, aceites, embutidos, etc) iba a degustarse. Digamos que la alta alcurnia vienesa en temas de alimentación iba a tener la posibilidad de saborear qué le ofrecían las tierras que en su día fueron gobernadas por su mismo rey: Carlos V.

Mucho visitante casual, prensa, hostelería, importadores, etc. Más o menos lo de siempre. Que si el sumiller de tal sitio, o el responsable de vinos del hotel no sé cuantos, que si la vinoteca X o el restaurador Y.

Pero lo mejor llegó al final. Dos personas de más de 2 metros de altura se aproximan y se les oye decir que buscan vinos de La Rioja y del Priorato. Solamente eso, no de otras Denominaciones de Origen. Y que por favor, que no estén puntuados por Parker y que no sigan esa filosofía de gusto Parker en la elaboración. Que hable el vino por sí mismo sin necesidad de puntos, ni de guías, ni de demás valoraciones que, según iban diciendo ellos, son tan subjetivas como su propio gusto…

¡Rayos! No les cuento cómo terminó la conversación…porque entre otras cosas, da lo mismo.

Ya sabemos que hay miles de gustos en todos los sitios. Pero me resultó curioso que estos señores planteasen objetivos tan directos en sus compras, sin rodeos, al grano. Tan respetables como la vertiente opuesta.

Una sonrisa me devolvió al centro de Viena en donde, una mesa en el céntrico Demel estaba esperándome junto a un Melange y un delicioso pastel de vainilla y crema.

Mucho daría para debatir sobre este tema tan machacado de Parker. Pero me aburre un poco ya. ¡Ayy, qué triste es que para que se venda un vino tenga que venir alguien a puntuarlo y que parezca que esos puntitos ya me certifican que hago buen vino y así el bobo comercio entre en el juego!…snif, snif. No todo el comercio es bobo.

Decían estos austriacos que había que rebelarse ante estas cosas, ante esta dominancia y casi que clamaban como si fuera una batalla. Me vino a la mente el Battle Hymn…disfruten de las tres baterías de un grupo algo excesivo (busquen y verán un maravilloso Nessun Dorma cantado por el mismo vocalista…múltples registros que tiene el chaval :-))
Suban el volumen y prepárense allá por el minuto 1.20 de esta canción.
Si me preguntan si Parker ha probado mis vinos ya les digo que no. Ya le diré tiendas donde puede encontrarlos y que lo pague como el común de los mortales. El bebercio de gorra no se lleva. 🙂
Un saludo
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The Show Must Go On (Queen)
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