Los amigos Olaf & Jose nos proponían en Iberoamérica en Cata 9 (IEC#9) la unión entre vino y vianda, llámese maridaje, armonía o simplemente combinación entre dos alimentos.
Pues dicho y hecho, y en mi caso hago dos propuestas un tanto extravagantes pero que han dado dos resultados plenamente satisfactorios.

El primer caso la vianda ha sido un pollo asado con zanahorias y cebollas glaseadas junto a un Cumbres de Gredos blanco. Sí, Tetra Brick puro y duro. Acompañó perfectamente al pollo ya que mi madre lo vertió sobre la cazuela. Es una “armonía interior” ya que el vino se usó para cocinar al pollo. Una vez evaporado el alcohol con el fuego deja un gustillo al guiso muy jugoso. No sé si es el vino, el pollo, las zanahorias, las cebollas, las manos de mi madre…o que el que escribe llegaba con ganas de hincar el diente a cualquier cosa.

El segundo caso sí separa vianda de vino. Por un lado un delicioso queso del valle del Roncal. Pureza.

Por otro lado un Chateau Ducru-Beaucaillou 1999. La verdad es que estos vinos de Saint Julien siempre me han parecido tremendamente interesantes. Vinos que combinan potencia con elegancia, frutosidad con mineralidad, largura con entereza. Capacidad de guarda con viveza. Muy rico para mi gusto. Guardaremos más botellas para ver cómo va evolucionando.

No sé si son combinaciones acertadas pero tampoco me preocupa demasiado. La unión hace la fuerza y en este caso el queso + vino = disfrute.

Como queda más queso…mañana lo probaremos con otro hijo de Baco, a ver qué nos depara.
Mientras, entre sorbo y sorbo, veo que esta noche televisan a los Lakers ¿Llegaremos despiertos? No creo.

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

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