Allá por Diciembre del 2007 dejamos terminada la morfología de la cepa y de sus diferentes partes para entrar en temas de morfología de levaduras. Mi idea es ir hablando poco a poco de distintos temas combinados, ya sea de jornadas en torno a vinos disfrutados, de algo de viticultura, o de bioquímica o de enología, o si se pone a tiro de la reproducción del periquito en clima tibetano pero la verdad es que resulta difícil hablar de cepas fuera del campo, a mi por lo menos, o de levaduras sin que se vean las cosas con un microscopio delante, o de depósitos y de quiebras en los vinos sin verlo “in situ”, pero bueno, la red tiene estas cosas.

Aquí no se pretende ni enseñar (ni la viticultura ni la enología práctica se aprenden ni en blogs, ni en foros ni en escuelas universitarias o de cualquier otra índole donde mucha teoría sí puede aprenderse, si no a “pie de pista” y a base de errores), ni impartir lecciones de ningún tipo, si no solamente compartir algunos aspectos que en algunos casos pueden resultar algo técnicos y farragosos, y en otros banales, divertidos, escasos de contenido o sin ningún fundamento, o incluso pueden llegar a ser memeces o solemnes idioteces. Todo depende de quién los lea.

Pero hoy quiero hablar de algo serio de verdad, de algo que es trascendental, y es del cambio climático. Aprovechando los recursos que me ha pasado un amigo creo que podemos afirmar que el cambio existe (no digo que sea ni para bien ni para mal, solamente que se ha producido…no vayan ahora a venir sensibilidades heridas a echarme en cara este tema)

Observad:

Selección francesa de fútbol en 1959


Selección francesa de fútbol en 2008


Como veis, los efectos del cambio climático no pueden ignorarse.

Perdón por la broma pero me lo habían dejado “a huevo”.

Un saludo
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The Show Must Go On (Queen)

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